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Diferencia entre la letra de la ley y el espíritu de la ley

¿Qué es la letra de la ley? ¿Qué es el espíritu de la ley? ¿Cómo es que algunas veces podemos estar guardando la letra de la ley y violando el espíritu de la misma?

Hay una palabra que puede aclarar esta diferencia: Motivación

La letra de la ley es detener su automóvil en una luz roja. El espíritu de esa ley, es decir, su intención, es dejar que otras personas crucen sin ponerlos en peligro.

La letra y el espíritu

La letra de la ley es lo que realmente está escrito. Es el significado literal de las palabras.

El espíritu de la ley son las intenciones o motivaciones de quien escribió dicha ley.

Hay peligro en una observancia religiosa de la ley sin ser guiado por el espíritu de la ley, es decir, la motivación con la que Dios escribió dicha ley. Esto trae la muerte al mensaje y a las intenciones de Dios con dicha ley.

Guardando el sábado sin el espíritu de la ley

Podemos guardar el sábado (siguiendo la letra de la ley), pero si vemos a una persona desamparada sin piernas que se arrastra sobre el pavimento y nos negamos a ayudar, siendo el día de reposo, podemos estar desprovistos de la guía del espíritu (el espíritu de la ley) que Dios le puso al sábado. En ese caso estamos violando el espíritu de la ley, aunque guardemos la letra de la ley. Y solos nos estamos concentrando en un formalismo religioso sin valor.

¿Guardar la letra o el espíritu de la ley?

La persona legalista, al igual que los fariseos en los tiempos de Jesús ponen mucho énfasis en la rigurosa observancia de la letra de la ley con el objetivo de alcanzar la salvación. Convierten las obras externas de la letra de la ley en el fundamento de su salvación. Otros más liberales, ponen énfasis solo en el espíritu de la ley y denigran la letra.

¿Cómo Jesús armoniza la letra y el espíritu de la ley?

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

Mateo 5:21,22

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Mateo 5:27,28

Cristo demostró que sus demandas iban mucho más allá  de la mera letra de la ley, y que incluían el espíritu que habría de impartir vida y significado a lo que de otro modo no era sino forma. Presentó seis ejemplos específicos a fin de dejar en claro la distinción entre los hechos visibles y los móviles que llevan a realizar esas acciones… Cristo destacó cuán abarcantes son en verdad los requerimientos de la ley e hizo resaltar que la mera conformidad exterior con la ley de nada sirve (Comentario Bíblico Adventista, tomo 5, p g. 325).

Los judíos ponían mucho énfasis en la observancia externa de la letra de la ley y dejaron a un lado “lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe” (Mateo 23:23). A los tales Jesús les dijo: “…Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23).

La letra y el espíritu de la ley no se pueden separar

Si separamos la letra y el espíritu de la ley, esto nos puede llevar a uno de dos extremos:

  1. fariseísmo (legalismo)
  2. antinomianismo (contrarios a la ley)

El nuevo testamento no condena la letra de la ley, pues la ley es buena si se usa legítimamente (1 Tim. 1:8), pero condena su mal uso. Los judíos convirtieron la administración de la ley en un ministerio de muerte y condenación.

Dios pesa los motivos del corazón

Todas nuestras acciones y nuestro ministerio se miden por nuestros motivos; por la presencia o la ausencia de amor. Elena G. de White declara de forma inequívoca: «El que escudriña los corazones pesa los motivos, y muchas veces acciones calurosamente aplaudidas por los hombres son registradas por él como provenientes del egoísmo y la baja hipocresía. Cada acto de nuestra vida, bien sea excelente y digno de loor, o merecedor de censura, es juzgado por Aquel que escudriña los corazones según los motivos que lo produjeron» (Obreros evangélicos, cap. 61,p. 292).

La misma autora nos recuerda que cada acción de nuestra vida «es juzgada, no por la apariencia externa, sino por el motivo que la impulsó» (Testimonios para la iglesia, t. 3, cap. 80, p. 556). Esta declaración revela que todo acto depende del motivo. Es imperativo que nuestro ministerio brote de un corazón lleno de amor y gratitud. El servicio toma varias formas, que incluyen una sonrisa, un gesto confortador, una palabra amable, ayuda financiera, trabajo generoso y estudios bíblicos.

Referencias:
 
CAPíTULO 5-LA TRANSGRESIóN DEL ESPíRITU DE LA LEY-.pdf. (s.f.). Recuperado 3 noviembre, 2019, de https://drive.google.com/file/d/16GsWSwxG9C5kU2OHvexkJio5rFwLXCQN/view

William Earnhardt, W. E. (2019, 18 julio). The Letter of the Law and the Spirit of The law | Sabbath School Net. Recuperado 3 noviembre, 2019, de https://ssnet.org/blog/the-letter-of-the-law-and-the-spirit-of-the-law/ 

Montesinos, R. (s.f.). La letra y el espíritu de la Ley. Recuperado 3 noviembre, 2019, de http://www.fadu.net/estudios/8.htm  

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