La Iglesia Adventista ¿Ya es Babilonia? (Dennis Priebe)

Se ha sugerido que cuando Israel quebrantó el pacto de Dios, ya no era la verdadera iglesia. Si ese hubiera sido el caso, Dios habría estado sin una iglesia verdadera y visible durante la mayor parte de la historia de Israel. Nos maravillamos de la extrema misericordia y longanimidad de Dios al tratar con su pueblo apóstata. Nos parece que Dios debería haberlos cortado cuando su apostasía era tan profunda y generalizada.

Aunque Israel estaba en plena apostasía, Dios todavía no lo había rechazado como su iglesia, y todos sus esfuerzos estaban dirigidos hacia la sanidad y la restauración. Nunca debemos confundir la disciplina de Dios con su rechazo. A veces Dios disciplina permitiendo que su iglesia siga su curso rebelde hasta que sufra los resultados de la desobediencia. Pero hasta el momento del rechazo final, la iglesia visible de Dios en la tierra permanece como el objeto de su supremo cuidado, y Él vela sobre ella incesante y anhelantemente

Pero llegó el tiempo cuando la iglesia visible de Dios cruzó una línea. Después de ese tiempo, la iglesia corporativa ya no pudo ser llevada al arrepentimiento, y la única solución para las almas fieles fue salir de la iglesia rechazada. Aunque los judíos nunca se convirtieron en Babilonia o Roma, sufrieron un rechazo final y absoluto y no desempeñarán ningún papel como nación en el plan de Dios para derrotar a Satanás.

De una iglesia visible rechazada, Dios formó una nueva iglesia visible mientras los apóstoles llevaban el evangelio al mundo.

Así pues, la verdadera iglesia no se convirtió en Babilonia, sino que permaneció vital y creciente durante siglos, mientras que la iglesia falsa continuó directamente en la línea de Babilonia.

Es cierto que individuos y congregaciones enteras cambiaron de bando ocasionalmente durante este período formativo—tanto de la iglesia de Dios a la iglesia de Satanás como, más raramente, de la iglesia de Satanás a la iglesia de Dios. Pero esto no debe oscurecer el hecho de que las dos iglesias permanecieron distintas y separadas una de la otra.

También, la iglesia visible de Dios siempre ha incluido tanto creyentes fieles como profesantes infieles.

El Adventismo y Babilonia

A la luz de este entendimiento de la iglesia visible de Dios, ¿qué conclusiones podemos sacar respecto al presente y futuro de la iglesia adventista del séptimo día?

«El mundo no debe ser introducido en la iglesia, y casado con la iglesia, formando un vínculo de unidad. Por este medio la iglesia se corromperá de verdad, y como se declara en Apocalipsis, será «una jaula de toda ave inmunda y aborrecible»» (Testimonios para los Ministros, pág. 265).

No nos atrevemos a cometer el error de los judíos, que creían que por el hecho de que Dios los había llamado a ser Su pueblo escogido era imposible que fracasaran. Vivimos bajo el principio de la profecía condicional tan ciertamente como la iglesia del Antiguo Testamento de Dios. Esto significa que tanto las hermosas promesas de Dios a esta iglesia como Sus advertencias para nosotros están condicionadas a nuestra respuesta a Él. Nuestra obediencia o desobediencia determinará lo que el futuro nos depare individualmente o como iglesia.

El amor de Dios por Israel a través de muchos siglos decepcionantes debería instruirnos acerca de Su actitud hacia Su iglesia remanente hoy. Israel cruzó la línea de la paciencia divina solo después de que rechazó, abierta y desafiantemente, el don supremo del amor de Dios al sentenciar a muerte a Su Hijo.

Se nos dice qué pasos tendrá que dar nuestra iglesia para cruzar la línea que Israel cruzó. Si nuestra iglesia adoptara, abierta y oficialmente, los errores de la santidad del domingo, la inmortalidad del alma y el tormento eterno, entonces también nosotros llegaríamos a ser parte de la Babilonia caída. (Véase Mensajes Selectos, tomo 2, pág. 68 y Testimonios para los Ministros, págs. 61, 62.)

Aunque la iglesia visible está en crisis, la solución no está en aplicar el mensaje para Babilonia a ella. Si decidimos que la iglesia es Babilonia o que ha pasado la línea de su tiempo probatorio, entonces nuestro único mensaje es «Salid de ella». Si decidimos que la iglesia es Laodicea, entonces nuestro único mensaje es «Arrepiéntete». Nuestro mensaje será determinado por nuestra visión de la iglesia.


Estudia este tema completo, preparado por el Ptr. Dennis Priebe.

Pensamiento de hoy

- Elena G. White

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