San Mateo 27:31-66 - (Reina Valera 1909)
31Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
32Y saliendo, hallaron á un Cireneo, que se llamaba Simón: á éste cargaron para que llevase su cruz.
33Y como llegaron al lugar que se llamaba Gólgotha, que es dicho, El lugar de la calavera,
34Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel: y gustando, no quiso beber lo.
35Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
1 La crucifixión.
2 Sepultura de Jesús.
36Y sentados le guardaban allí.
37Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS EL REY DE LOS JUDIOS.
38Entonces crucificaron con él dos ladrones, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
39Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas,
40Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate á ti mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.
41De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciendo con los escribas y los Fariseos y los ancianos, decían:
42A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
43Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.
44Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él.
45Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
46Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
47Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste.
48Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber.
49Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías á librarle.
50Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
51Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;
52Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
53Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.
54Y el centurión, y los que estaban con él guardando á Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste.
55Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea á Jesús, sirviéndole:
56Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.
57Y como fué la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también había sido discípulo de Jesús.
58Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús: entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.
59Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,
60Y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.
61Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.
62Y el siguiente día, que es después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,
63Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.
64Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.
65Y Pilato les dijo: Tenéis una guardia: id, aseguradlo como sabéis.
66Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.