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Nuevo Milenio: ¿Un siglo de paz o de destrucción cósmica?

estatua nabuconodosor, imagen daniel
¿Se ha preguntado usted alguna vez: como será el fin de este planeta? ¿Qué expectativas tiene con respecto al futuro? Al enfrentar este nuevo milenio, millones de personas se sienten invadidas por la ansiedad, la curiosidad y el miedo, y por el anhelo de saber que nos depara el futuro. Después de todo, el mañana, por el mero hecho es desconocido, siempre despertó curiosidad. Es como si delante de nosotros tuviéramos un telón que cubre un horizonte lleno de misterios. Todo el mundo quiere saber que sucederá en este siglo. Vivimos en una época cuando están de moda el esoterismo, la superstición y charlatanería. Sondeos recientes muestran que el 95% de los estadounidenses creen en la astrología, platos voladores, los fantasmas, la regresión y las vidas anteriores. Existen en Estados Unidos más de diez mil adivinos y personas dedicadas a la cartomancia. El interés en los hechos que tienen que ver con el fin del mundo es tan grande que una organización dirigida por gurú Maharishi ya tuvo entradas equivalentes a tres mil millones de dólares. 

El futuro del mundo 

¿Hacia dónde va la humanidad? ¿Que nos depara el futuro? ¿Vendrán seres extraterrestres a destruir este planeta? ¿Se extinguirá la humanidad como consecuencia del hambre? ¿Envenenará el hombre su propio ambiente de hasta el punto de no poder vivir más con el? ¿Qué nos depara este milenio? Dios reveló el futuro para los seres humanos a través de una impresionante profecía que se encuentra en el capítulo 2 del libro de Daniel. Allí se presenta una predicción bíblica espectacular. 

El próximo gobierno mundial revelado por Dios 

Retrocedamos varios siglos en la historia. En Babilonia se encontraba una de las siete maravillas del mundo antiguo. Tienes colgantes, los hermosos palacios, sus grandes edificios y sus monumentos eran colosales. Nabucodonosor II se sentía orgulloso de ser el rey de este imperio, y estaba convencido de que Babilonia sería eterna. Una noche este monarca tuvo un sueño. Cuando despertó aprubtamente al amanecer, recordó que el sueño lo había impresionado mucho. Pero, por más que se esforzaba en concentrarse, no podía recordar absolutamente nada de que el. Preocupado, mandó traer a todos los sabios de la corte: magos, astrólogos, adivinos, y hechiceros, pero ellos no pudieron adivinar lo que el rey había soñado ni mucho menos interpretarlo. El rey ordenó matarlos. Entre los sabios de Babilonia se encontraban cuatro hebreos que habían sido llevados este Jerusalén para servir en la corte. Eran jóvenes de nobles principios, pasando sólidamente en las sagradas escrituras. Cuando Daniel, uno de ellos, supo que el rey había decretado la muerte de todos los sabios porque no habían podido satisfacerlo, pidió ayuda al altísimo, sin saber que Dios ya lo había elegido como uno de sus profetas. Una vez que Dios le reveló el misterio, Daniel fue a la corte y pidió una audiencia al rey y cuando estuvo en frente del mismo le presentó hoy el sueño al rey y luego le dio una interpretación: “el misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, puede revelar al rey. Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y el ha hecho saber a Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los últimos días” (Daniel 2: 27-28), la siguiente era la interpretación del sueño: “tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible” (Daniel 2: 31). “La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; sus muslos de bronce; sus piernas de hierro; sus pies en parte de Hierro y en parte de barro cocido” (Daniel 2: 32) después de esto Daniel comenzó la interpretación: “tú, oh rey… eres aquella cabeza de oro. Y después de ti se levantará otro reino inferior al suyo; y luego juntarse reino de bronce, el cual dominará sobre la tierra” (Daniel 2: 37 39). 

Babilonia 605 a.C – 538 a.C 

Esta profecía fue dada en el año 603 a.C. el imperio Babilónico duro 64 años más, pues en el año 538 a.C. Belsasar, un nieto de Nabucodonosor, se encontraba ebrio en un festín del lujoso salón del reino, cuando fue sorprendido por la invasión de los medos y los persas. El ejército del General Ciro ante la imposibilidad de franquear las murallas desvió el cauce del río Éufrates que pasaba por el medio de la ciudad y penetró un avanzando por el lecho del río. 
 MEDO-PERSIA 538 a.C. – 331 a.C. 
En cumplimiento de la profecía, la calidad del imperio Medo-Persa fue menor que la del Babilónico, así como la plata es inferior al oro. Los medos persas ejercieron su dominio desde el año 539 hasta el 331 a.C.
 
GRECIA 331 a.C. – 168 a.C. 
Cuando Alejandro magno, en la batalla de Arbela, puso en las manos de los griegos el dominio del mundo, que se extendió hasta la India, el profeta también había dicho: “y el cuarto reino será fuerte como el hierro y como él y hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo” (Daniel 2: 40). “y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido … Y por hacer los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil” (Daniel dos: 40). 
ROMA 168 a.C – 476 d.C. 
En la batalla de Pidna, en el año 168 a.C. Roma comenzó a reinar con manos de hierro. Debilitada por oposiciones externas e internas, después se dividió en Roma oriental y Roma occidental. A partir del año 351 d.C. las tribus bárbaras invadieron el imperio desde el norte. Perdió su fuerza y en el año 470 d.C. Roma llegó a su fin, y quedó dividida en diez partes, tal como más de un milenio antes lo habían anunciado el profeta. 

Las naciones de Europa 

Pero el profeta Daniel también había dicho: “así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán de el uno por el otro, como el hierro no se une con el barro” (Daniel dos: 34). Desde el siglo VI, reyes y generales trataron inútilmente de reconstruir el imperio uniendo los restos dispersos de Roma. Entre ellos destacaron Justiniano, Carlos Magno, Carlos V, Felipe II, Luis XIV y Napoleón. En este siglo Guillermo II y Adolfo Hitler lo intentaron pero no pudieron, porque la palabra de Dios no puede fallar. En el siglo XIX sucedió una idea original, los hijos de la reina Victoria de Inglaterra y los del rey Cristián de Dinamarca trataron de unir las casas reinantes Europa mediante lazos matrimoniales, pero no lo lograron pues la palabra de Dios decía: “se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro”. 

El último imperio mundial 

La profecía de Daniel va más allá del presente: los abre las puertas del futuro. ¿Cuál será el próximo gobierno mundial? ¿Quién dirigirá pronto los distintos de este planeta? Veamos lo que dice la profecía divina: “y en los días de Jesús reyes, el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será dejado a otro pueblo; desmenuzara y consumirá al todos estos reinos, pero el permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano humana, la cual desmenuzó el hierro, el produce, la plata y el oro. El grandioso ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo porvenir, y el sueño es verdadero y piel su interpretación” (Daniel 2: 44-45). Hoy estamos viviendo en los pies de hierro y barro de la imagen, o sea en la época de los estados de Europa, pero pronto la roca de la profecía golpeada a este mundo, ¿cuándo? Esperé el próximo mensaje “IMPACTO PROFUNDO”.

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