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El Peligro en la Carne de Cerdo

cerdo

Los investigadores en Kenia están intentando una táctica poco probable para prevenir la epilepsia: enseñar a los agricultores a amarrar sus cerdos.

El objetivo es evitar que los animales transmitan un tipo de parásito intestinal que puede afectar el cerebro en los seres humanos y es una de las principales causas de la epilepsia en los países pobres, especialmente en África, Asia y América Latina, donde se infectan a millones de personas.

Las personas contraen el parásito Taenia solium, de la carne de cerdo mal cocida, comida o alimentos contaminados con heces de una persona infectada. Comer carne de cerdo contaminada causa el parásito crecen en el intestino delgado. Ellos no causan síntomas, pero sus huevos se pasan en las heces e infectan a los cerdos que comen los desechos humanos. Si las personas ingieren los huevos, una forma larval del parásito puede afectar al cerebro y causar convulsiones.

Inspeccionar los cerdos, tratar a las personas con parásitos intestinales y cerdos, pueden matar los parásitos, pero estas soluciones no siempre están disponibles en los países pobres. En un artículo publicado en “The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene” los investigadores de la Universidad de Nairobi y la Universidad de Guelph, Canadá, describen un programa de educación en el oeste de Kenia, que enseñó a los agricultores sobre cómo se propaga la enfermedad y les mostró cómo identificar la carne infectada, cocinarla para destruir los parásitos, reconocer partes de parásitos en heces y amarrar o confinar los cerdos con el fin de mantenerlos alejados de los desechos humanos.

¿El Programa funcionó? Los cuestionarios mostraron que los agricultores entendieron lo que les enseñaron y comenzaron a atar a sus cerdos con más frecuencia. Pero es demasiado pronto para decir si las tasas de epilepsia en la región comenzarán a bajar.

Fuente: Folha Online

La carne considerada como alimento

Los que comen carne no hacen más que comer cereales y verduras de segunda mano, pues el animal recibe de tales productos el alimento que lo nutre. La vida que estaba en los cereales y en las verduras pasa al organismo del ser que los come. Nosotros a nuestra vez la recibimos al comer la carne del animal. ¡Cuánto mejor sería aprovecharla directamente, comiendo el alimento que Dios dispuso para nuestro uso!


La carne no fué nunca el mejor alimento; pero su uso es hoy día doblemente inconveniente, ya que el número de los casos de enfermedad aumenta cada vez más entre los animales. Los que comen carne y sus derivados no saben lo que ingieren. Muchas veces si hubieran visto los animales vivos y conocieran la calidad de su carne, la rechazarían con repugnancia. Continuamente sucede que la gente coma carne llena de gérmenes de tuberculosis y cáncer. Así se propagan estas enfermedades y otras también graves.

En los tejidos del cerdo hormiguean los parásitos. Del cerdo dijo Dios: “Os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos.” Deuteronomio 14:8. Este mandato fué dado porque la carne del cerdo es impropia para servir de alimento. Los cerdos se alimentan de desperdicios, y sólo sirven para este fin. Nunca, en circunstancia alguna, debería ser consumida su carne por los seres humanos. Imposible es que la carne de cualquier criatura sea sana cuando la inmundicia es su elemento natural y se alimenta de desechos. El Ministerio de Curación, p. 241
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