La Herejía del Pecado Original

La doctrina del pecado original fue introducida por Agustin de Hipona. Fue un estudiante brillante que destacó en filosofía y retórica, ejerciendo finalmente como profesor de retórica en Tagaste, Cartago, Roma y Milán. Bajo la influencia de Ambrosio de Milán se hizo cristiano, más tarde sacerdote, y por último obispo de Hipona -en el norte de África-.

El pecado original por Agustin consiste en que Dios imputa la culpabilidad por el pecado de Adán a todo ser humano que nace en esta tierra, además de la debilidad moral que hereda. Que tenemos esa culpabilidad sobre nosotros desde que nacemos y solo cesa cuando nos bautizamos. Y debido a la debilidad moral heredada (o naturaleza pecaminosa) no es posible para los cristianos dejar de pecar, ni siquiera bajo el poder de Cristo.

Segun Agustin, puesto que la culpabilidad se imputa de Adan a todos los niños, entonces todos los niños que mueren antes de ser bautizados se pierden y son condenados al infierno. Este es un un dogma terrible!

En otras palabras, todos los seres humanos nacidos en este mundo son culpables de pecado heredado y están predestinados a perderse a menos que se bauticen (y nos bautizamos cuando tenemos plena conciencia). Es decir, que si un recién nacido muere, sera torturado en el lago de fuego. Dicho de otra forma, para perderse y ser lanzado al infierno solo basta con nacer en este planeta. ¿Horripilante doctrina verdad? ¿Como ser culpables de algo que no hemos hecho? ¿Debo pagar la culpa de otro? ¿No sería Dios injusto?. De sera así, entonces Cristo también nació pecador, y culpable de pecado!!

Los siguientes textos biblicos son utilizados para apoyar la doctrina del pecado original. Pero no resisten la investigación.

Romanos 5:12: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Obsérvese que nos encontramos ante una declaración de hecho sin mayor explicación. La explicación llega en la siguiente cláusula:

por cuanto todos pecaron.

El texto NO dice: ‘porque todos han heredado la culpabilidad de Adán’. Dice: ‘porque todos pecaron’, por lo tanto, tienen culpabilidad propia y no necesitan tomarla prestada de Adán.

Considerese tambien:

1 Corintios 15:22: “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

Salmo 51:1: “En maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”

Si tomamos el Salmo 51:1 como una afirmación del pecado original, se le hace contradecir las palabras de David en el Salmo 71:5-6:

“Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud. Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza.”

La Herejía del Pecado Original

Estudio exegético del Salmo 51:5

He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.

Preguntas Respuestas según exégesis (examinar el significado del texto) Respuestas según eiségesis

(suponerle significado al texto)

1.   ¿Quién habla? 1.   David 1.   Todos los hombres
2.   ¿Acerca de quién habla? 2.   De su madre y de él mismo 2.   De todas las madres y de todos los hombres
3.   ¿A qué hecho se refiere? 3.   A cuando él fue concebido 3.   A cuando todo hombre es concebido
4.   ¿Qué dice sobre el hecho? 4.   Fue concebido en pecado 4.   Siempre se concibe en pecado
5.   ¿Quién pecó? 5.   Su madre 5.   Todas las madres
6.   ¿De qué pecado se trató? 6.   No se nos dice 6.   El pecado y la culpa original
7.   ¿Qué posibilidades hay? 7.   Adulterio, concubinato, una madre malvada, la condición de la raza 7.   El pecado y la culpa original
8.   ¿Quién fue su madre? 8.   No se nos dice 8.   La esposa de Isaí
9.   ¿Era la esposa legítima de Isaí? 9.   No se nos dice 9.   Sí, lo era
10. ¿Era una concubina? 10. No se nos dice 10. No, no lo era
11. ¿Era adúltera? 11. No se nos dice 11. No, no lo era
12. ¿Era legítima su unión con Isaí? 12. No se nos dice 12. Sí, lo era
13. ¿Qué podemos deducir? 13. Es posible cualquiera de las enumeradas en 7 13. Eso prueba la doctrina del pecado y la culpa original
14. ¿Cómo se comparan exégesis y eiségesis? 14. Cada una de las afirmaciones es un hecho 14. Cada una de las afirmaciones es una suposición

Por consiguiente, la conclusión de que el Salmo 51:5 prueba la doctrina del pecado original está basada en 13 suposiciones, pero ni siquiera en un solo hecho.

En los escritos de E. White no he podido encontrar ni un solo uso de la expresión “pecado original” que se refiera a culpa o debilidad que se nos impute debido al pecado de Adán, sin embargo hay clara evidencia de que estaba familiarizada con el concepto y los usos que de él se hacían:

Hay muchos que en su corazón murmuran contra Dios. Dicen: “Hemos heredado la naturaleza caída de Adán, y no somos responsables por nuestras imperfecciones naturales”. Ven falta en los requerimientos divinos, y se quejan de que Dios demanda aquello que ellos no tienen el poder para dar. Satanás hizo la misma queja en el cielo, pero esos pensamientos deshonran a Dios (Signs of the Times, 29 agosto 1892) 20

De ahí que [Satanás] trate constantemente de engañar a los discípulos de Cristo con su fatal sofisma de que les es imposible vencer (El conflicto, 543) 21 .

Nadie diga: No puedo remediar mis defectos de carácter. Si llegáis a esta conclusión, dejaréis de obtener la vida eterna (Palabras de vida del gran Maestro, 266) 22 .

Los adventistas del séptimo día, por lo tanto, han predicado históricamente la doctrina de una naturaleza debilitada, pero no de una culpa heredada.

En nuestras reflexiones relativas a la naturaleza de la culpabilidad, recordemos estas grandes verdades de la Escritura:

  • 1. El pecado es transgresión de la ley (1 Juan 3:4).
  • 2. Donde no hay ley, tampoco hay transgresión (Rom. 4:15).
  • 3. Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia (Hech. 17:30).

Por lo tanto, la violación de la ley de Dios no implica automáticamente incurrir en culpabilidad. Puede haber transgresión sin culpa, si se comete en ignorancia y no voluntariamente. El factor decisorio es la actitud de la voluntad del transgresor. ¿Quiso violar la ley de su Dios Creador? ¿O bien violó un precepto que desconocía o no comprendía adecuadamente de la ley de Dios, mientras quería servir y obedecer a Dios? El Dios Creador toma en cuenta esas circunstancias modificadoras en su asignación, o no-asignación de culpabilidad.

Esta definición de la culpabilidad parece precisa, justa y razonable:

La culpa es una asignación de responsabilidad según decisión del Dador de la ley, con respecto a una decisión tomada por el transgresor de dicha ley.

Partiendo de esa definición de la culpa, no hay necesidad alguna de elaborar argumentos en defensa del carácter de Dios. No nos hemos de extenuar tratando de explicar cómo un Dios de amor y de justicia puede responsabilizar a bebés por el pecado de alguien que murió mucho antes de que ellos nacieran, y castigarlos por el pecado que ellos no cometieron. No hay necesidad de explicar que Dios condenara y destruyera a personas de tierras paganas que siguieron toda la luz moral que brilló en su día. Y no hay necesidad de manufacturar esquemas artificiales con el propósito de evitar que la culpa de Adán recayera en el niño Jesús.

No puede existir pecado sin un acto de la voluntad del transgresor de la ley. No puede haber culpa sin un acto de la voluntad del Autor de la ley. Cuando E. White se refiere a la recepción de la culpa, o a la herencia de culpa desde Adán, no deja fuera del cuadro el factor de la voluntad.

Es inevitable que los hijos sufran las consecuencias de la maldad de sus padres, pero no son castigados por la culpa de sus padres a no ser que participen de los pecados de éstos. Sin embargo, generalmente los hijos siguen los pasos de sus padres. Por la herencia y por el ejemplo, los hijos llegan a ser participantes de los pecados de sus progenitores. Las malas inclinaciones, el apetito pervertido, la moralidad depravada, además de las enfermedades y la degeneración física, se transmiten como un legado de padres a hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Esta terrible verdad debiera tener un poder solemne para impedir que los hombres sigan una conducta pecaminosa (Patriarcas y profetas, 313-314.).

De acuerdo con la enseñanza de E. White, y de la iglesia adventista en general hasta años recientes, todos los niños que nacen en esta tierra, Jesús incluido, heredan la naturaleza caída de Adán como debilidad, no como culpa. En el momento mismo en que la voluntad del niño escoge pecar, entra en escena la culpa. E. White atribuye la muerte de los niños a la separación del árbol de la vida, no a la culpa heredada.

Nuestra posición consistente en que todos los hombres heredan de Adán las debilidades, pero no la culpa, es sin duda la mejor comprensión de la Escritura, y es la única comprensión posible de los consejos inspirados que nos han llegado mediante E. White, como por ejemplo en esta declaración, una de las más simples, claras y sin embargo significativas:

[Cristo] fue en naturaleza humana precisamente lo que tú puedes ser (Carta 106, 1896)

Leer estudio completo: http://www.libros1888.com/Pdfs/Pecorig.pdf

La Herejía del Pecado Original
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