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La muerte Vicaria de Cristo – Estudio profundo PDF

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.» Juan 3: 16

Este amor se manifiesta en el interés de Dios por resolver el problema del pecado para un mundo culpable como el nuestro. Es el amor de Dios el que le motivaba entregar a su Hijo. No es el sacrificio del Hijo lo que derrite el corazón del Padre, es la situación del hombre la que enciende su amor… para traerlo de vuelta al hogar.

Jesús vino a este mundo “para salvar lo que se había perdido”. Sin la intervención divina nuestra tierra y sus habitantes estaban condenados a la muerte eterna. Pero como hemos reiterado en muchas oportunidades es Dios el que busca al hombre, el que le provee un medio de salvación

El don de Dios en favor del hombre excede a todo cálculo. Nada se escatimó. Dios no podía permitir que se dijera que podía haber hecho algo más, que podía revelar a la humanidad un amor mayor. En el don de Cristo, dio todo el cielo.

— Ellen G. White, La maravillosa gracia, 176

Este sacrificio debía ser realizado “una vez para siempre”, poseía tal potencia curativa para el mal del pecado que podía liberar a toda la humanidad de dicha carga. El concepto de sacrificio es importante. Una víctima entregada a la muerte para lograr un propósito con la Deidad. En este caso, pagar con la vida del Hijo de Dios el pecado de todos nosotros.

Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, Hebreos 10: 12

Un aspecto que destaca en este tema es la entrega de Jesús. Siendo esta la única posible salvación para el hombre, Dios el Hijo decide entregarse a la muerte por amor y su sacrificio es acepto para cubrir la justicia de Dios.

Este asunto es aquél que subleva a quienes no entienden el concepto de muerte sustituta, el hecho que Dios el Padre haya dejado morir a su Hijo por el pecador. Cuando solamente una solución es posible, quien posee la solución puede decidir dos cosas: usarla o no. Dios decidió emplear la solución: la muerte vicaria del Hijo de Dios por amor a nosotros.

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No es el pago a un Dios sediento de sangre, como algunos desubicados sostienen, es el sacrificio más extraordinario, entregar a lo que más se ama solamente es posible para un Dios que es amor. Es además el sacrificio de Aquél que es para nosotros un ejemplo de vida perfecta y santa.

El valor infinito del sacrificio requerido para nuestra redención, pone de manifiesto el hecho de que el pecado es un tremendo mal. Debido al pecado, el organismo humano entero se sale de quicio, la mente se pervierte y la imaginación se corrompe. El pecado ha degradado las facultades del alma. Las tentaciones externas encuentran eco en el corazón, y los pies se orientan imperceptiblemente hacia el mal.

Ellen G. White, Maranatha, 89

El sacrificio del Inmaculado Hijo de Dios, el más grande sacrificio que el universo podía conceder, muestra también la enormidad de la culpa y la gravedad del pecado. El pensamiento humano, tan extendido, que el pecado es algo de poca monta encuentra su contradicción con el enorme sacrificio que requirió para darle solución. Su pecado y el mío causaron la muerte del Hijo de Dios. Comprender esto es importante…

Contenido del estudio

  • Introducción.
  • El sacrificio por el pecado
  • La muerte vicaria prefigurada
  • Una profecía apasionante
  • Ampliando el concepto de muerte vicaria
  • La Pascua, un anticipo.
  • Material complementario
  • Las últimas horas antes de su muerte
  • La muerte de cruz
  • La sábana de Turín
Autor: Federico Salvador Wadsworth

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