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Consejos de Elena White para la Escuela Sabática – PowerPoint

La enseñanza de la Escuela Sabática

«La formación de pequeños grupos como  base del esfuerzo cristiano me ha sido presentada por uno que no puede errar. Si hay muchos miembros en a iglesia. Organícese en pequeños grupos para trabajar no solo por los miembros de la iglesia, si no en favor de los incrédulos. Si en algún lugar hay dos o tres que conocen la verdad, organícense en un grupo de obreros. » Testimonios para la iglesia t.7, p.24

«Dios nos ha relacionado de tal manera individualmente con la gran trama de la humanidad que inconscientemente hacemos nuestras las maneras, practicas y costumbres de aquellos con quienes nos relacionamos. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV. p.92

«Fue por medio del contacto y la asociación personales como Jesús preparo a sus discípulos… Vinculaba su interés con el suyo, y ellos practicaban el la obra con él. » El Deseado de todas las gentes, cap. 15, pp. 130,131

«En su presencia, las almas despreciadas y caídas se percataban de que todavía eran seres humanos, y anhelaban demostrar que eran dignas de su consideración. En mas de un corazón que parecía muerto a todas las cosas santas, se despertaron nuevos impulsos. A mas de un desesperado se presentó la posibilidad de una nueva vida.» La educación, cap. 8, p.72

La comunicación visual

«Jesús vigilaba con profundo fervor los cambios que se veían en los rostros de sus oyentes […]. Cuando la verdad, claramente pronunciada, tocaba algún ídolo acariciado, notaba el cambio en el semblante, la mirada fría y el ceño que le decían que la luz no era bienvenida. » El Deseado de todas las gentes, cap. 26, p. 226.

«En esos oyentes [Jesús] percibió un corazón sensible, una mente abierta, un espíritu receptivo […]. Observaba los rostros de sus oyentes, veía cuando se iluminaban, notaba la mirada atenta que revelaba el hecho de que la verdad había llegado al alma.» La educación, cap. 26, p. 208.

Un ambiente no critico

«Jesús la había convencido [a la mujer junto al pozo] de que leía los secretos de su vida; sin embargo, se daba cuenta de que era un amigo que la compadecía y la amaba. Aunque la misma pureza de su presencia condenaba el pecado de ella, no había pronunciado acusación alguna, sino que le había hablado de su gracia, que podía renovar el alma. » El Deseado de todas las gentes, cap. 19, p. 166.

Los diferentes métodos de Jesús

«Al par que ayudaba a los pobres, Jesús estudiaba también modos de alcanzar a los ricos. Trababa relación con el pudiente y culto fariseo, el noble judío, y el gobernante romano.» Obreros evangélicos, pp. 45, 46.

Compartiendo con diferentes clases sociales

« [Jesús] aceptaba sus invitaciones, asistía a sus fiestas, se familiarizaba con sus intereses y ocupaciones, a fin de obtener acceso a sus corazones y revelarles las riquezas imperecederas. » Obreros evangélicos, p.46.

Un cambio de actitud

«Si los maestros quisiesen humillar sus corazones delante de Dios, y comprender las responsabilidades que han aceptado al encargarse de los jóvenes con el objeto de educarlos para la vida inmortal futura, se vería en su actitud un cambio notable. » Consejos para los maestros, padres y alumnos, p. 357.

«Jesús halla acceso a la mente por la senda de sus asociaciones más familiares […]. Obtiene acceso al corazón conquistando la simpatía y la confianza, y logrando que todos sientan que su identificación con la naturaleza y el interés humano es completa.» Testimonios para los ministros, p. 190.

Un nuevo significado

«De sus labios la Palabra de Dios llegaba a los corazones de los hombres con poder y significado nuevos. »  La educación, cap. 8, p. 74.

Educando para la acción

«Jesús enseñó que la religión de la Biblia no consiste en una exclusividad egoísta, en el contentamiento personal, sino en practicar obras de amor, en proporcionar el mayor bien posible a otros, en la genuina bondad. » A fin de conocerle, p. 102.

Aprendiendo de la experiencia

«No todos tienen la misma experiencia en su vida religiosa. Pero si se reúnen los que han pasado por diversas circunstancias, pueden hablar de lo que han experimentado con sencillez y humildad. Todos los que prosiguen adelante en la carrera cristiana, deben tener y tendrán una experiencia viva, nueva e interesante. Una experiencia viva se compone de pruebas diarias, conflictos y tentaciones; arduos esfuerzos y victorias y mucha paz y gozo obtenidos mediante Jesús. Un simple relato de estas cosas da luz, fuerza y conocimiento que ayudarán a otros en su progreso en la vida cristiana.» En los lugares celestiales, p. 91.

La enseñanza mediante la conversación

«Si en lugar de predicar, el orador tratara de enseñar haciendo preguntas y hablando en un tono conversacional, las mentes serían despertadas a la actividad, y el público podría entender más claramente las verdades abiertas ante ellos[Continua…]

[…].A medida que el ministro presenta su discurso, punto por punto, permitiendo a los oyentes hacer preguntas y presentar sugerencias, él mismo obtendrá una mejor idea del tema. A menos, que las grandes verdades de la Palabra de Dios sean claramente abiertas antes de ser comprendidas, no podrán ser abarcadas por la mente, ni puestas en práctica en la vida. » La voz: su educación y uso correcto, pp. 259, 260.

La mas elevada de todas las ciencias

«El presentar en todo esfuerzo misionero a Jesús, y a este crucificado, significa mucho más de lo que las mentes finitas pueden comprender. “Mas él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53: 5). “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21) [Continua…].

[…]Esta ha de ser la preocupación de nuestra obra. Si alguien piensa que es capaz de enseñar en la Escuela Sabática o en la escuela primaria la ciencia de la educación, necesita en primer lugar aprender a temer al Señor, lo cual es el principio de la sabiduría, para que pueda enseñar esta, la más sublime de todas las ciencias.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p. 83, 84.

La selección de los maestros

«La instrucción dada a la juventud y a los niños no debe ser superficial. Los maestros, como personas puestas en defensa de la verdad, deberían hacer cuanto puedan para elevar la norma. No puede hacerse cosa peor para la Escuela Sabática que poner, como maestros, personas jóvenes que han revelado grandes defectos en su vida religiosa. No bajéis la norma en sus Escuelas Sabáticas. Nuestros hijos deben tener maestros cuyo ejemplo e influencia sean una bendición y no una maldición. Deben tener constantemente un elevado concepto de la virtud, la pureza y la santidad que caracterizan la vida cristiana[Continua…].

[…]Es esencial que se tenga cuidado al colocar a hombres y mujeres en puestos de confianza. Es necesario que sepan algo en cuanto a su vida pasada y el carácter que han desarrollado. Mejor sería duplicar el número de alumnos de sus clases bajo obreros temerosos de Dios que multiplicar maestros cuya influencia no esté en armonía con el sagrado carácter de la verdad que profesamos, porque la influencia de ellos será desmoralizadora.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 84-86.

Requisitos indispensables

«Los que tienen el deber de escoger maestros, deberían andar con cuidado, y no insistir en que participen en la Escuela personas que no estén preparadas para ejercer una buena influencia. ¿Cómo se comporta el maestro? ¿Es puntual? ¿Es aseado y esmerado? Es menester fijarse en todo esto; pues estas cualidades son esenciales en un maestro. ¿Cómo puede él imponer estos requisitos necesarios a su clase, a menos que este tenga delante de sí un ejemplo de puntualidad, de prolijidad, compostura y orden? Si el maestro no sabe situarse en su lugar y deja que la clase se distraiga, y entra precipitadamente, sin aliento y tarde, se fomenta la falta de puntualidad y el desorden. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p. 86

Mentes bien equilibradas, caracteres simétricos

«Los maestros en todos los ramos necesitan mentes equilibradas y caracteres simétricos… Los maestros que desempeñan su parte en la viña del Señor, necesitan aprender primeramente a tener ellos mismos dominio propio, a mantener la calma y el dominio propio, en sujeción al Espíritu Santo de Dios. Deben dar evidencia de que no poseen una experiencia unilateral, sino una mente bien equilibrada, un carácter simétrico, de manera que se pueda confiar en ellos porque son cristianos concienzudos y están ellos mismos bajo el Maestro de los maestros. »  Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 86-87.

La conducta y la diligencia

« Los maestros han de ser conscientes de su responsabilidad y aprovechar toda oportunidad para perfeccionarse, a fin de rendir un mejor servicio, de manera que tenga por resultado la salvación de las almas. Tanto los maestros como los alumnos necesitan despertar y reconocer la importancia de manifestar diligencia y perseverancia en el estudio de la Palabra de Dios.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 87-89.

El examen propio

«El Señor quiere que los maestros de nuestras Escuelas Sabáticas se examinen a sí mismos para ver si están en el amor de Dios. En la vida de todos los que trabajan en la causa de Dios, vendrán pruebas de parte de Dios para pulir el carácter. Los maestros deberían estar constantemente aprendiendo y esforzándose para obtener una comprensión más cabal y un juicio correcto de las cosas de Dios[Continua…].

[…]El maestro ha de cultivar sus talentos y el don del habla, de manera que pueda expresarse con propiedad, articulando de forma inteligible… Si el maestro no es persona de piedad sincera, de pureza, de abnegación, ni está dispuesto a soportar inconvenientes, no es apto para esta grande y solemne obra. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 90, 91

El ejemplo del maestro

«La Escuela Sabática no es el lugar apropiado para esos maestros que van solamente por la superficie, que tienen mucha labia y hablan con espíritu de liviandad de las verdades decisivas y eternas, que son más altas que los cielos y abarcantes que el universo. El comportamiento de la clase revelará el carácter de un maestro, según se manifiesta por el ejemplo que da ante ella. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p. 91.

Alegres pero reverentes

«El maestro puede ser reverente y, sin embargo, alegre. Que la clase reciba la impresión de que la religión es una realidad, que es deseable; pues trae paz, descanso y gozo. No permita que su clase reciba la impresión de que un carácter frío, falto de bondad, es religión. Que la paz y la gloria de la presencia de Cristo en el corazón hagan que el rostro exprese su amor, que los labios profieran gratitud y alabanza. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 91, 92.

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La influencia del maestro

[…] Solamente por una fe viva en Cristo como Salvador personal es posible que hagamos sentir nuestra influencia en un mundo escéptico. La insignia del cristianismo no es una señal exterior, no consiste en usar una cruz o una corona, sino en aquello que revela la unión del ser humano con Dios. Por el poder de su gracia manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de ser convencido de que Dios ha enviado a su Hijo como su Redentor. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 93, 94.

El mejoramiento propio

«El verdadero maestro no se contenta con ideas inconcretas, con la pereza intelectual, ni con una memoria floja. Constantemente trata de lograr adquisiciones más altas y métodos mejores . La suya es una vida de continuo crecimiento… No ahorrará esfuerzo para alcanzar la máxima norma de excelencia. Se esforzará por ser él mismo todo lo que desea que sus alumnos lleguen a ser. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 96, 97.

Cristo a de ser el modelo

«Que el maestro de la Escuela Sabática no imite el ejemplo de los que no creen en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, ni aun cuando aquellos que ministran en el sagrado púlpito les hayan dado tal ejemplo. Quien desea ser aceptado como colaborador de Dios no debe estar imitando el tono, las maneras o ideas de otra persona. Tiene que aprender de Dios, y estar dotado de sabiduría celestial[Continua…].

[…] El Señor no quiere que ningún obrero sea la mera sombra de otro a quien admire. El maestro tiene que crecer hasta la medida de la estatura de Cristo; no hasta la medida de algún mortal falible y finito. Tienen que crecer en la gracia, y ¿dónde puede ser hallada? Solo en Cristo, el modelo divino[Continua…].

[…]Mire, pues, cada cual a Cristo, e imite al modelo divino. Que cada obrero consagre plenamente sus talentos para trabajar en armonía con el plan de Dios. Aprenda en la escuela de Cristo, a fin de ser sabio para instruir a otros. Los que son puestos bajo el cuidado del maestro de la Escuela Sabática necesitarán la sabiduría y la experiencia que Dios puede dar al que sigue a Cristo.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 98, 99.

El amor como poder motivador

«Manifestamos muy poco amor por nuestro trabajo en favor de las almas. No existe ese poder de suplicar, instar y atraer que Dios quiere que ejerzamos para que se reconcilien las almas con él. … Los maestros han de manifestar en su labor alegría, gratitud, y un corazón lleno de ternura y compasión cristianas, a fin de que leuden los corazones de sus alumnos con el espíritu de amor desinteresado, porque este es el espíritu que impregna el cielo. ¿No abandonarán los obreros de la Escuela Sabática todo orgullo y amor propio, y llegarán a ser sinceramente y de todo corazón hacedores de la palabra? “Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne” (Rom. 13: 14). » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 99, 100.

La sencillez y la compasión por los niños

«¡Cuán importantes son las lecciones que se pueden dar a los niños y jóvenes, exponiéndoles las Escrituras con la sencillez de Cristo! El maestro ha de dejar en casa todas las palabras difíciles y altisonantes, y utilizar solamente las más sencillas, para que sean fácilmente captadas por la mente de los niños.

Cuando Jesús hablaba a las gentes, quedaban atónitas de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas[Continua…].

[…]La enseñanza de Jesús inculcaba de la manera más comprensible y sencilla las ideas más trascendentales y las verdades más sublimes, de modo que “gran multitud del pueblo lo oía de buena gana” (Mar. 12: 37). Este es el tipo de enseñanza que debería impartirse en nuestras Escuelas Sabáticas. La luz del cielo, tiene que ser reflejada de Jesús, el admirable Maestro, y las almas de los niños y jóvenes deben ser iluminadas con la divina gloria de su carácter y amor. Así, con hermosa sencillez, los niños pueden ser conducidos al “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1: 29). » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 100-102.

Se han de presentar temas nuevos

«El alma debería ser como un almacén lleno de valiosas y abundantes provisiones. En el púlpito, en la Escuela Sabática, en el culto de oración y en todas las reuniones, deberíamos tener temas nuevos con que impartir luz a otros.

Deberíamos seguir el ejemplo de Jesús, el Maestro perfecto. El educó a la gente, revelándole el carácter del Dios vivo. Dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17: 3) [Continua…].

[…]Este es el terna importante que debe grabarse en la mente de los jóvenes porque necesitan tener un conocimiento del carácter paternal de Dios, para ser inducidos a subordinar los intereses temporales a los eternos. Al contemplar el carácter de Dios, se creará en el corazón de ellos un intenso deseo de comunicar a otros la hermosura y el poder de la verdad. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, p. 102.

El poder transformador de Cristo

«¡Ojalá todo hombre, mujer y niño que tienen que tratar con las mentes humanas, tengan la verdad tan entretejida en el alma que se revele en el espíritu, en las palabras, en el carácter y en las acciones! El poder santificador de la verdad debería inducir a todo aquel que enseña en la Escuela Sabática, o que ocupa un puesto en nuestras instituciones, a tener una experiencia tal que pueda decir: “Yo sé a quién he creído” (2 Tim. 1: 12). » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pp. 102, 103

Hagamos practicas las lecciones

«Los maestros han de abordar con alma y vida la materia de que trata la lección. Tienen que prepararse para ofrecer una aplicación práctica de cada lección y despertar interés en la mente y el corazón de los niños que tienen a su cargo. Los alumnos han de encontrar campo donde ejercitarse resolviendo los problemas de la verdad bíblica. Los maestros pueden imprimir carácter a esta labor, de manera que las clases no resulten secas y carentes de interés. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p. 106

Hagamos practicas las lecciones

«No es suficiente que conozcamos y respetemos las palabras de las Escrituras. Debemos penetrar en la comprensión de ellas, debemos estudiar fervientemente […]. Los cristianos revelarán el grado hasta el cual hacen esto mediante la buena salud de su carácter espiritual. Debemos conocer la aplicación práctica de la Palabra a nuestra propia edificación individual del carácter. Debemos ser templos santos en los cuales Dios pueda vivir y caminar y operar. » Exaltad a Jesús, p. 99

EL USO DE ELEMENTOS AUXILIARES

[Hay padres a quienes no se puede alcanzar de ninguna otra manera, se alcanzan frecuentemente por medio de sus hijos. Los maestros de la Escuela Sabática pueden instruir en la verdad a los niños, y estos, a su vez, la llevarán al círculo del hogar. No obstante pocos maestros parecen comprender la importancia de este ramo de la obra.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 106, 107.

LA GANACIA DE ALMAS ES ALGO MAS QUE HABLAR

«La Escuela Sabática, si es bien dirigida, es uno de los grandes instrumentos de Dios para traer almas al conocimiento de la verdad. No es el mejor plan que solo los maestros hablen, sino que deberían inducir a los miembros de la clase a decir lo que saben. Y entonces el maestro, con pocas palabras y breves observaciones o ilustraciones, debería fijar la lección en sus mentes.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, 107, 108.

LA FUENTE DE PODER ESPIRITUAL

«Los propios maestros han de beber en abundancia del agua de la salvación, y los ángeles de Dios les prestarán ayuda, y sabrán justamente qué conducta quiere el Señor que adopten a fin de ganar para Jesús a la preciosa juventud. Esto requiere aptitud, voluntad, perseverancia, y un espíritu como el que tenía Jacob cuando luchó en oración y exclamó: “No te dejaré, si no me bendices” (Gen 32: 26). » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p.108.

Ausencia de un espíritu combativo en el aprendizaje espiritual

«En la Escuela Sabática deberían enseñarse lecciones que arrojen luz en las cámaras del corazón y de la mente. Y para que esto se lleve a cabo, es menester que los maestros se coloquen bajo la influencia del Espíritu Santo, a fin de que todo egoísmo quede en sujeción y que no se profiera palabra presurosa ni se ejecute acción alguna inconsiderada; sino que la gracia de Dios pueda manifestarse actuando con el esfuerzo humano por la salvación de las almas.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p.109

No lea la lección a la clase

«En algunas Escuelas prevalece la costumbre de leer en las clases del folleto la lección. Esto no es correcto. No hay necesidad de que sea así, si el tiempo que muchas veces se emplea inútil y pecaminosamente es dedicado al estudio de las Escrituras. No hay razón alguna para que las lecciones de la Escuela Sabática deban ser aprendidas menos perfectamente por los maestros o alumnos que las de la escuela secular. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p.109

Una investigación superficial

«Los maestros se incapacitan para sus puestos si no aprenden ellos mismos. Necesitan frescura de ideas, planes nuevos y originales, vida, tacto y espíritu en su obra. Tienen que ser aptos para enseñar […]. La Biblia es la regla y la guía de la vida. Es preciso que la sana doctrina sea puesta en contacto con las mentes y los corazones de sus discípulos; entonces producirá fruto, pues se verá un sano proceder como resultado de sus esfuerzos. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p. 110.

Enseñar es mas que simplemente repetir la lección

«El maestro no debería limitarse a la repetición de las palabras escritas en el folleto de la lección; sin embargo, necesita estar perfectamente familiarizado con las palabras, lo mismo que con las ideas. Todo maestro, antes de colocarse al frente de su clase, debería tener planes trazados con claridad en cuanto a lo que desea hacer en ese día y en esa ocasión. Asegúrense de que sus alumnos los entienden. Si ellos no pueden comprender sus ideas, su trabajo ha sido en vano. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p.110

Prestemos un servicio sincero

«El Señor quiere tener en la obra de la Escuela Sabática maestros que le sirvan de todo corazón, que multipliquen sus talentos por medio de la práctica, y que vayan mejorando lo que ya se ha alcanzado. El Señor quiere tener en su iglesia cristianos trabajadores; porque el que trabaja tiene menos tentaciones que aquellos que tienen poco que hacer.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, p.110

La salvación de las almas es el objetivo principal

«La salvación de nuestros alumnos debe ser el interés primordial confiado al maestro temeroso de Dios… Si el corazón brilla con el amor de Dios, habrá un afecto puro que es esencial, las oraciones serán fervientes, y se darán fieles amonestaciones. Descuídense estas cosas y las almas que están a su cargo serán colocadas en peligro. Es mejor invertir menos tiempo en dar largos discursos o en el estudio absorbente y atender estos deberes descuidados.» Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 113, 114.

Exaltar a Cristo

«Deberíamos sentir una preocupación mayor por las almas, y orar diariamente que se nos dé fuerza y sabiduría para el sábado. Maestros, visiten a los miembros de sus clases. Oren con ellos, y enséñenles a orar, enternézcase el corazón, y sean breves y sencillas pero fervientes las peticiones. Sean sus palabras pocas, pero bien escogidas; y aprendan ellos, de sus labios y su ejemplo. No tenemos ni un momento que emplear egoístamente. Hagamos todo con el solo propósito de glorificar a Dios. No descansemos jamás hasta que cada niño de nuestra clase haya sido traído al conocimiento de Cristo el salvador. » Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, sección IV, pp. 116.

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