La caída de Maduro y el fortalecimiento de la segunda bestia

Tras bambalinas de la geopolítica internacional sobre la caída, captura o neutralización política de Nicolás Maduro, bajo la acusación de su implicación directa con el narcotráfico internacional. Si bien estas noticias deben tomarse con cautela, algo es cierto: el régimen bolivariano en Venezuela colapsó moral, económica e institucionalmente hace mucho tiempo.

Ademas de la acusación de narcotráfico, es ingenuo imaginar que solo las drogas están en el centro del asunto. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, y en tiempos de reorganización global, la energía sigue siendo sinónimo de poder. Las sanciones, los bloqueos, la presión internacional y el aislamiento no ocurren en el vacío: hay claros intereses económicos en juego.

La historia bíblica nos enseña que Dios no se limita a la piedad de los gobernantes para cumplir sus propósitos. Al contrario, con frecuencia usó líderes malvados, paganos e incluso tiránicos para cumplir su voluntad soberana. Nabucodonosor fue un instrumento de juicio. Ciro fue llamado «el ungido del Señor». Darío participó en la reorganización de los imperios que allanó el camino para el regreso del pueblo de Dios.

Nada, por lo tanto, impide que Dios utilice la crisis venezolana —e incluso los juegos de poder internacionales— para liberar a un pueblo oprimido por décadas de dictadura ideológica, escasez, persecución y destrucción social. El sufrimiento del pueblo venezolano clama justicia, y la Biblia deja claro que Dios escucha el clamor de los oprimidos, incluso cuando los medios parecen improbables o incómodos.

En el juego de ajedrez geopolítico actual, las alianzas se deshacen rápidamente. Algunos dicen que Vladimir Putin «abandonó» a Maduro como parte de una negociación más amplia en la que Donald Trump permitiría a Rusia conservar parte de Ucrania. Sea cierto o no, lo cierto es que nadie cae solo, y nadie permanece en el poder cuando deja de ser útil.

Venezuela no es solo un país en crisis. Es un símbolo. Una advertencia. Un laboratorio de lo que sucede cuando la ideología prevalece sobre la realidad, cuando el Estado intenta suplantar a Dios y cuando la verdad se sacrifica en el altar del poder.

Sea cual sea el resultado inmediato, una cosa permanece: los imperios caen, los dictadores van y vienen, pero la historia avanza hacia su cumplimiento profético. ¡Jesús pronto regresará! Entonces, todos los males y conflictos de la humanidad terminarán.

Y nos gusten o no los instrumentos utilizados, una cosa es segura: la segunda bestia surgirá más fuerte…

Por Michelson Borges

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Pensamiento de hoy

- Elena G. White

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1 comentario en “La caída de Maduro y el fortalecimiento de la segunda bestia”

  1. Lo que decis tranquilamente se puede justificar desde otros lugares. No me gustan opiniones como las tuyas que detras tambien tienen una ideologia o en todo caso me gustaria una posición por ejemplo sobre el pueblo de palestina, miralo desde otro lugar, sin entrar en detalles de quien es mas malo, lo que hizo el presidente de eeuu esta mal, no es muy complejo explicarlo.

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