
Promesas y citas compiladas por la escritora Melody Mason.
Promesas Bíblicas para Reclamar en Oración
«si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.» (2 Crónicas 7:14, RVR1960).
«Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.» (Zacarías 10:1, RVR1960).
«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lucas 11:13, RVR1960).
«Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.» (Mateo 18:19-20, RVR1960).
«Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.» (1 Juan 5:14, RVR1960).
«Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano.Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y de su tálamo la novia.Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones.Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.» (Joel 2:1,12,13-19,21).
«Y todo lo que pidiereis en oración, CREYENDO, lo recibiréis.» (Mateo 21:22, RVR1960).
«Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hech. 1:8).
«en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.» (Efesios 2:22, RVR1960).
«Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.» (Isaías 57:15, RVR1960).
«Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,» (Efesios 1:3-7, RVR1960).
«No tenéis lo que deseáis porque no pedís… Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y RECIBIRÉIS, para que vuestro gozo sea cumplido» (Sant. 4:2, Juan 16:24).
«Si PERMANECÉIS en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.» (Juan 15:7, RVR1960).
«Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque TODAS LAS COSAS son posibles para Dios.» (Marcos 10:27, RVR1960).
«Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, CREED que lo recibiréis, y os vendrá.» (Marcos 11:24, RVR1960).
«Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra FE os sea hecho.» (Mateo 9:29, RVR1960).
«Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo PUEDE mucho.» (Santiago 5:16, RVR1960).
«Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;» (Ef. 6:12,13,18).
«Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y CREYERON.» (Juan 20:29, RVR1960).
«Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su PODER a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.» (2 Crónicas 16:9, RVR1960).
«Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,» (Efesios 3:20, RVR1960).
«¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay NADA que sea difícil para ti;» (Jeremías 32:17, RVR1960).
«¿Hay para Dios ALGUNA cosa difícil?» (Génesis 18:14, RVR1960).
«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.» (Mateo 7:7, RVR1960).
«Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen» (Hech. 5:32).
Promesas de la Inspiración para Reclamar en Oración
«El descenso del Espíritu Santo sobre la iglesia es esperado como si se tratara de un asunto del futuro; pero es el privilegio de la iglesia tenerlo ahora mismo. Buscadlo, orad por él, creed en él. Debemos tenerlo y el cielo está esperando concederlo.» The Review and Herald, 19 de marzo de 1895.
«Mientras la iglesia se conforme con cosas pequeñas, estará descalificada para recibir las grandes cosas de Dios.» Home Missionary, 1 de noviembre de 1893, párr. 25.
«Una cadena de creyentes sinceros y orantes debe rodear el mundo… para orar por el Espíritu Santo.» Review and Herald, 3 de enero de 1907.
«La Lluvia Tardía—Que los cristianos pidan con fe la bendición prometida, y vendrá. El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue la lluvia temprana, y glorioso fue el resultado. Pero la lluvia tardía será más abundante.» The Signs of the Times, 17 de febrero de 1914.
«Rogad por el Espíritu Santo. Dios respalda cada promesa que ha hecho. Con vuestra Biblia en la mano, decid: Yo he hecho como tú has dicho. Presento tu promesa: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y os será abierto.» Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 113.
«Cuando la iglesia despierte al sentido de su santa vocación, mucho más fervientes y efectivas oraciones ascenderán al cielo para que el Espíritu Santo indique la obra y el deber del pueblo de Dios acerca de la salvación de las almas. Tenemos la promesa permanente de que Dios se acercará a toda alma que lo busque.» Mensajes Selectos, tomo 1, p. 136.
«Del lugar secreto de oración fue de donde vino el poder que hizo estremecerse al mundo en los días de la gran Reforma. Allí, con santa calma, se mantenían firmes los siervos de Dios sobre la roca de sus promesas. Durante la agitación de Augsburgo, Lutero “no dejó de dedicar tres horas al día a la oración; y este tiempo lo tomaba de las horas del día más propicias al estudio”.» El Conflicto de los Siglos, p. 192.
«Si pudiéramos contemplar toda la actividad de los agentes humanos tal como aparece delante de Dios, veríamos que sólo la obra efectuada con mucha oración, santificada con el mérito de Cristo, soportará la prueba del juicio.» Servicio Cristiano, p. 325.
«¿Lucharemos con Dios en oración? ¿Recibiremos el bautismo del Espíritu Santo? Esto es lo que necesitamos y podemos tener en este momento… Si andamos humildemente con Dios, Dios andará con nosotros.» La Oración, p. 88.
«La mayor bendición que Dios le puede conceder al hombre es el espíritu de la oración ferviente. Todo el cielo está abierto ante el hombre de oración… Los embajadores de Cristo tendrán poder ante el pueblo después que, con súplica ferviente, se presenten delante de Dios.» La Oración, p. 84.
«El Señor se chasquea cuando su pueblo se tiene en estima demasiado baja. Desea que su heredad escogida se estime según el valor que él le ha atribuído. Dios la quería; de lo contrario no hubiera mandado a su Hijo a una empresa tan costosa para redimirla. Tiene empleo para ella y le agrada cuando le dirige las más elevadas demandas a fin de glorificar su nombre. Puede esperar grandes cosas si tiene fe en sus promesas..» El Deseado de Todas las Gentes, p. 668.
«Únicamente a aquellos que esperan humildemente en Dios, que velan para tener su dirección y gracia, se da el Espíritu. El poder de Dios aguarda que ellos lo pidan y lo reciban. Esta bendición prometida, reclamada por la fe, trae todas las demás bendiciones en su estela. Se da según las riquezas de la gracia de Cristo, y él está listo para proporcionarla a toda alma según su capacidad para recibirla.» El Deseado de Todas las Gentes, p. 672.
«El arco iris rodea el trono como una seguridad de que Dios es verdadero, que en él no hay mudanza ni sombra de variación… Cuando venimos a él confesando nuestra indignidad y pecado, él se ha comprometido a atender nuestro clamor. El honor de su trono está empeñado en el cumplimiento de la palabra que nos ha dado.» Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 148.
«[Estas aperturas milagrosas de las puertas de la prisión y otros milagros semejantes]… No fueron escritas estas cosas únicamente para que las leamos y nos asombremos, sino para que la misma fe que trabajó en los siervos de Dios de antaño, trabaje en nosotros. Doquiera haya corazones llenos de fe que sirvan de conducto transmisor de su poder, no será menos notable su modo de trabajar ahora que entonces.» La Educación, p. 232.
«La gracia divina se necesita al comienzo, se necesita gracia divina a cada paso de avance, y sólo la gracia divina puede completar la obra. No hay lugar para el descanso en una actitud descuidada… Por medio de la oración y la fe hemos continuamente de buscar más del Espíritu.» Dios nos Cuida, p. 239.
«Nuestras oraciones deben ser fervientes como las peticiones del amigo necesitado que solicitó panes a la medianoche. Cuanto más pidáis tanto más firme será vuestra unión espiritual. Llegaréis al lugar donde tendréis bendiciones abundantes pues habréis crecido en la fe.» Cristo Triunfante, p. 54.
«No hay peligro de que el Señor descuide las oraciones de sus hijos. El peligro es que, en la tentación y la prueba, se descorazonen, y dejen de perseverar en oración.» Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 138.
«El alma debe atrincherarse por la oración y el estudio de las Escrituras. Jesús, armado con estas armas, hizo frente al astuto enemigo en el campo de batalla, y lo venció..» Nuestra Elevada Vocación, p. 332.
«El Señor hará más que cumplir las más altas expectativas de aquellos que ponen su confianza en él. Les dará la sabiduría que exigen sus variadas necesidades.» Profetas y reyes, p. 285.
«Todas las fuerzas satánicas no tienen poder para vencer a un alma que con fe sencilla se apoya en Cristo. “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”.» Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 122.
“La fe toma la palabra de Dios al pie de la letra, con o sin sentimiento. Es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Podemos creer en nuestros semejantes, ¿y no podemos confiar en la palabra de Dios? Cuando acudimos a Él en busca de sabiduría o gracia, no debemos mirarnos a nosotros mismos para ver si nos ha dado un sentimiento especial como garantía de que ha cumplido su palabra. El sentimiento no es un criterio. Grandes males han resultado cuando los cristianos han seguido el sentimiento. ¿Cómo sé que Jesús escucha mis oraciones? Lo sé por su promesa. Él dice que escuchará a los necesitados cuando claman a Él, y creo en su palabra. Nunca dijo a la descendencia de Jacob: «Me buscáis en vano». Si andamos en la luz, podemos acercarnos al trono de la gracia con santa valentía. Podemos presentar las promesas de Dios con fe viva y exhortar a nuestras peticiones. Aunque seamos débiles, errantes e indignos, «el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad». Una vez que hayamos presentado nuestra petición, no debemos abandonarla. No lo digas, sino di, como dijo Jacob cuando luchó toda la noche con el ángel: «No te dejaré ir, si no me bendices», y como él prevaleceremos. Bible Echo, 24 de septiembre de 1894, párrafo 4.
«La fe verdadera demanda la bendición prometida y se aferra a ella antes de saberla realizada y de sentirla.» Primeros Escritos, p. 72.
«La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra podrá hacer.» La Oración p. 75.
«Si desea poder, puede tenerlo, puesto que está esperando que lo use. Tan solo crea en Dios, crea en su Palabra, actúe con fe y recibirá las bendiciones.» La Oración, p. 84.
«Jacob triunfó, por ser perseverante y decidido. Su experiencia testifica sobre el poder de la oración insistente. Este es el tiempo en que debemos aprender la lección de la oración que prevalece y de la fe inquebrantable. Las mayores victorias de la iglesia de Cristo o del cristiano no son las que se ganan mediante el talento o la educación, la riqueza o el favor de los hombres. Son las victorias que se alcanzan en la cámara de audiencia con Dios, cuando la fe fervorosa y agonizante se aferra del poderoso brazo de la omnipotencia.» Patriarcas y Profetas, p. 179.
«Ejércitos invisibles de luz y poder atienden a los humildes y mansos que creen en las promesas de Dios y las reclaman.» Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 140.
«… porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno.» (Mateo 17:20-21, RVR1960).
«No necesitáis ir hasta los confines de la tierra para buscar sabiduría, pues Dios está cerca. No son las capacidades que poseéis hoy, o las que tendréis en lo futuro, las que os darán éxito. Es lo que el Señor puede hacer por vosotros. Necesitamos tener una confianza mucho menor en lo que el hombre puede hacer, y una confianza mucho mayor en lo que Dios puede hacer por cada alma que cree. El anhela que extendáis hacia él la mano de la fe. Anhela que esperéis grandes cosas de él.» Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 112.
«Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.» (Mateo 18:19). ¡Preciosa promesa! ¿La creemos? ¡Qué resultados maravillosos aparecerían si las oraciones unidas de esta compañía ascendieran a Dios con fe viva! Jesús está listo para tomar estas peticiones y presentarlas a su Padre, diciendo: «Conozco a estas personas por su nombre. Envía respuestas a sus oraciones; porque he grabado sus nombres en las palmas de mis manos» Historical Sketches of the Foreign Missions of the Seventh-day Adventists, 152 (1886).
«Por el hecho de que Elías era hombre de mucha fe, Dios pudo usarle en esta grave crisis de la historia de Israel. Mientras oraba, su fe se aferraba a las promesas del cielo; y perseveró en su oración hasta que sus peticiones fueron contestadas. No aguardó hasta tener la plena evidencia de que Dios le había oído, sino que estaba dispuesto a aventurarlo todo al notar la menor señal del favor divino. Y sin embargo, lo que él pudo hacer bajo la dirección de Dios, todos pueden hacerlo en su esfera de actividad mientras sirven a Dios… Una fe tal es lo que se necesita en el mundo hoy, una fe que se aferre a las promesas de la palabra de Dios, y se niegue a renunciar a ellas antes que el cielo oiga.» La Oración, p. 138.
«Pregunté al ángel por qué no había más fe y poder en Israel. Me respondió: “Soltáis demasiado pronto el brazo del Señor. Asediad el trono con peticiones, y persistid en ellas con firme fe. Las promesas son seguras. Creed que vais a recibir lo que pidáis y lo recibiréis.” Se me presentó entonces el caso de Elías, quien estaba sujeto a las mismas pasiones que nosotros y oraba fervorosamente. Su fe soportó la prueba. Siete veces oró al Señor y por fin vió la nubecilla. Vi que habíamos dudado de las promesas seguras y ofendido al Salvador con nuestra falta de fe.» Primeros Escritos, p. 73.
«El poder de que dispone Dios es ilimitado.» Obreros Evangélicos, p. 61.
«Tenemos demasiado poca fe. Limitamos al Santo de Israel. Debemos estar agradecidos de que Dios condescienda en usar a algunos de nosotros como sus instrumentos. Cada oración ferviente elevada con fe por algo recibirá respuesta. Ella puede no llegar como lo habíamos esperado; pero vendrá, tal vez no como lo habíamos planeado, pero al tiempo preciso cuando más la necesitemos.» Nuestra Elevada Vocación, p. 92.
«No tiene límite la utilidad de aquel que, poniendo el yo a un lado, da lugar a que obre el Espíritu Santo en su corazón, y vive una vida completamente consagrada a Dios.» Servicio Cristiano, p. 315.
«La oración es uno de los medios dispuestos por el cielo para el éxito. Los llamamientos, las peticiones y las entrevistas entre hombre y hombre, mueven a los seres humanos, y hacen su parte en la dirección de los asuntos de las naciones. Pero la oración mueve al cielo.» Hijos e Hijas de Dios, p. 337
«¿Por qué no recibimos más de Aquel que es la Fuente de luz y poder? Esperamos demasiado poco. ¿Ha perdido Dios su amor por el hombre? ¿No sigue fluyendo su amor hacia la tierra? ¿Acaso ha perdido su deseo de mostrarse fuerte en beneficio de su pueblo? Cristo nos dará la victoria en el conflicto. ¿Quién puede dudar de esto cuando sabemos que él puso a un lado su manto y corona real, y vino a este mundo vestido de humanidad, a fin de presentarse como el sustituto y garantía del hombre?No evaluamos como debiéramos el poder y la eficacia de la oración. “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”. Romanos 8:26. Dios desea que vayamos a él en oración para que él pueda alumbrar nuestras mentes. Solo él puede darnos una clara comprensión de la verdad. Él solo puede ablandar y subyugar el corazón. Puede agudizar el entendimiento para discernir la verdad del error. Puede afirmar la mente variante y darle un conocimiento y una fe que soportarán la prueba. Orad, pues; orad sin cesar. El Señor que oyó la oración de Daniel, oirá la vuestra si os acercáis a él como Daniel lo hizo.» La Oración, p. 111.
«Con fe humilde, podéis pedir el cumplimiento de sus promesas y sentir que aunque no tenéis nada en vosotros mismos que pudiera serviros para suplicar el favor de Dios, debido a los méritos y la justicia de Cristo podéis acercaros confiadamente al trono de la gracia, para hallar socorro en el momento oportuno.» Dios nos Cuida, p. 20
«Tenemos un depósito inagotable, un océano de amor, en el Dios de nuestra salvación. Ha colocado en las manos de Cristo todos los tesoros de los recursos celestiales, y dice: Todo esto es para los hombres, para convencer de mi amor a la humanidad caída y pecadora… y de que trabajo y trabajaré para su felicidad.» A Fin de Conocerle, p. 337.
«Dios hará la obra si le damos los instrumentos.» Testimonios para la Iglesia, tomo 9, p. 87.
«Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.» (1 Tesalonicenses 5:24, RVR1960).
No nos contentemos más con cosas pequeñas… ¡Atrevámonos a pedir más basándonos en las promesas de la Palabra de Dios!
Si seguimos orando por la Lluvia, y humillamos nuestros corazones ante el Señor como pueblo, ¡la Lluvia vendrá!
Promesas y citas compiladas por la escritora Melody Mason. Es autora del libro «Atrévete a pedir más» y del nuevo libro «Atrévete a vivir de cada palabra» . Trabaja para la Asociación Ministerial de la Conferencia General, coordinando el programa «Unidos en Oración»



