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Soja, Alimento Excepcional

Soja, Alimento Excepcional

Denominada también soya. Planta herbácea anual, de la familia de
las leguminosas, originaria del interior de China, Cultivada desde tiempos remotisimos, constituye el principal alimento de grandes masas de
población de Asia oriental. Los chinos, que forman grandes colonias en
las islas Filipinas, Tailandia, Malasia, Singapur e Indonesia, han extendido el uso del queso de soja, llamado tofu, que es la carne vegetal de
estos paises, alimento muy barato y rico en proteínas, así como en
vitaminas y cales minerales.

La soja también se produce en cantidades importantes en el japón,
India y Estados Unidos, habiéndose extendido Últimamente su cultivo
ni sur de Europa:
La soja es el vegetal más rico en proteinas, superando, por amplio
margen, a las legumbres usuales en Europa y América, tales como las
judias secas, los garbanzos, los guisantes secos, las lentejas, las habas
secas, etc, Ademias, las proteínas de la soja son completísimas y de
excepcional calidad
, sin ninguna de las desventajas de las proteínas
animales, pues no producen ácido úrico.

Con razón se le llama a la soja carne vegetal, pues sus proteínas
contienen, como las de la carne, pescado, huevos y leche, toda los
aminoácidos ecenciales, pero con la enorme ventaja a su favor de que la
soja carece de compuestos purínicos, por lo que no da lugar a la formación de ácido Úrico y este carácter le da un valor dietético incalculable.

Los productos integrales de la soja pueden reemplazar perfectamente y en igual proporción a la carne y a los huevos, lo cual tiene
extraordinario interés para establecer el régimen alimenticio de los enfermos de arteriosclerosis, hipertensión, gota, reuma, enfermedades de
los riñones y de la piel, trastornos circulatorios y, en general, todas las
afecciones causadas por el exceso de ácido Úrico.

Por otra parte, y esta es otra importante baza a su favor, las grasas
de la soja no contienen colesterina
, tan abundante en las grasas de
origen animal y que tan grave repercusión tiene en la circulación de la
sangre. Las grasas de la soja permanecen en la harina de soja, finamente
triturada, práticamente en forma digestible total. Por su alto contenido
en ácidos no saturados, esenciales para la vida (vitamina F), es esta grasa
de gran valor biológico y presenta un extenso campo de aplicacion en el
estabtecimiento de los regímenes alimenticios.

Basta considerar que un kilo de soja integral equivale, en cuanto a
su contenido en proteínas y grasas, a 8 litros de leche o a siete docenas
de huevos, para comprender el lugar de elección que la soja debe ocupar
en la alimentación vegetariana.
Si por otra parte consideramos que el
grano de soja contiene aproximadamente un 2,2 % de lecitina, lo cual lo
sitúa inmediatamente detrás de los huevos, que con 4 % constituyen el
alimento más rico en lecitina, llegaremos a la conclusión de que en la
soja tenemos un alimento realmente excepcional.

El empleo cuidadoso y debidamente proporcional de la harina
integral de la soja, llena cumplidamente las más rigurosas exigencias que
se puedan tener respecto a la composición de un régimen de alto valor
dietético.

Muy importante es el contenido en vitaminas, tanto liposolubles
como hidrosolubles, que ofrece la soja, según se desprende de los datos
obtenidos en recientes investigaciones.

Soja. – La soja es uno de los vegetales más ricos en proteinas con la particularidad
de que, al contrario de las proteínas animales, aquéllas no producen ácido úrico, por
lo que con razón se le llama a la soja «carne vegetal». De las semillas se obtiene la
leche de soja, altamente recomendable en la alimentación de niños. ancianos y
enfermos; igualmente tiene propiedades terapéuticas que la hacen imprescindible en
la conservación y recuperación de la salud (afecciones hepáticas, renales. cerebrales,
y reumáticas) sobre todo a los que padecen de diabetes.

100 grs. de soja contienen las siguientes vitaminas: 

Vitaminamg.
Caroteno1
Provitamina D0,1
Vitamina E4,5
Vitamina K0,3
Vitamina B11,2
Vitamina B20,2
Vitamina B62,3
Acido pantotenico1,2
Acido nicotínico2,0

Las vitaminas B2, B6, el ácido pantotenico y el ácido nicotinico
forman parte del complejo vitaminico B, . No debe confundirse el ácido
nicotinico (que es una vitamina), con la nicotina del tabaco, que es un
poderoso veneno. Los granos de soja y sus harinas son muy ricos en
auxonas. Y tienen un poder energético de 485 calorías por cada 100
gramos. 

El exacto valor de la soja en proteínas (no productoras de ácido
úrico), grasas (sin colesterina) y lecitinas, queda demostrado en el siguiente cuadro:

Composicionmg.
Proteínas41.5
Grasas14.5
Hidratos de Carbono26.8
Cenizas4.1
Celulosa2.7
Lecitina2.2
Agua8.2

Lo que mayormente diferencia la soja de las demás legumbres
comúnmente empleadas (judías secas, garbanzos, habas, guisantes, lentejas, etc.), aparte de su superior contenido proteico, tanto en cantidad
como en calidad, es la carencia de almidón. Las legumbres secas usuales tienen alrededor del 😯 % de sus hidratos de carbono en forma de
almidón.

Los hidratos de carbono de la soja forman, como hemos visto, el
20-26,5 %, y son en su mayor parte glucidos que con quemados incluso
en los casos de diabetes, formando glucosa tan sólo un 5-6 % de los
hidratos de carbono, razón por la cual los productos de la soja están
ampliamente recomendados en la diabetes. 

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También es importante el contenido de la soja en sustancias minerales, las cuales ofrecen un porcentaje mucho más elevado que en la
mayoría de alimentos. Alcanza el 5%, valor siete veces mis elevado que
el de la leche, cinco veces el de la carne y los huevos, tres el de las
harinas de cereales y legumbres y dos veces más elevado que el de las
más conocidas semillas de leguminosas
. Las sustancias minerales de la
soja, actúan en el metabolismo alcalino en alto grado, elevando las
reservas alcalinas de la sangre.

100 grs. de soja contienen las siguientes sales minerales:

Mineralesmg.
Calcio200
Potasio1700
Magnesio140
Hierro9-11
Cloro23

Con la soja se preparan productos dietéticos altamente recomendables: polentas, quesos, salsas, sopas, etc., y especialmente la leche de
soja, producto natural muy apreciado por los pueblos del Asia oriental,
y empleado especialmente en la alimentación de niños, ancianos y enfermos.

Para extraer la leche de soja, se muelen lar semillas previamente
remojadas en agua durante 20 a 24 horas, y luego se filtra, siendo la
leche el liquido que se obtiene.

La harina integral de soja es de color amarillento (como la tez de
los habitantes de su pais de origen) y posee un agradable sabor a nueces.
Ha de guardarse dentro de recipientes bien cerrados, en sitio seco y
fresco.

Los granos de soja, pueden utilizarse lo mismo que las legumbres
secas usuales, para su uso damos las siguientes instrucciones: 

Se pone a remojar en agua fria durante 12 horas la cantidad que se
desee usar. Se cuece a fuego lento de 2 a 3 horas (si se utiliza olla a
presión bastan 25 minutos) y se añade sal y aceite. Pudiendo mezclar al
mismo tiempo toda clase de verdura o cereales según gusto.

Tanto con los granos de soja como con la harina integral de soja se
pueden preparar un sin fin de platos muy agradables, asi como dulces y
pasteles.

La soja, no solamente es un precioso e inigualable alimento, sino
que ademas posee valiosas propiedades terapéuticas que la hacen imprescindible en la planificación del régimen alimenticio de numerosas
dolencias y estados carenciales. En la alimentación de niños raquíticos o
débiles, que necesitan una gran cantidad de sustancias nutritiva y activas para su perfecto desarrollo; en las enfermedades infecciosas, particularmente en la tuberculosis, en las afecciones tumorales, como el cáncer;
en los diversos tipos de anemia; en los trastornos de las glándulas de
secreción interna; en las hipofunciones de las glándulas intestinales; en
la convalecencia de enfermedades agotadoras y en muchísimos otros
casos, la soja, además de precioso alimento, es una medicina benéfica. Para los que padecen de debilidad nerviosa, la soja es un alimento-medicamento muy indicado, debido a su contenido en lecitina, así como en
ácido fosfórico, sustancias que son de gran importancia para el cerebro
y el hígado.

La leche de soja puede ser un elemento terapéutico en las afecciones debidas al consumo de leche animal, así como en el asma, la bron-
quitis crónica y en las anginas. Finalmente, recordemos, según hemos
apuntado mas; arriba, que la soja y sus productos son muy convenientes
a los que padecen de diabetes. 

Los pueblos asiáticos citados al principio tienen en la soja su alimento básico; a ella, y a un régimen de vida austero, deben su reconocida fortaleza corporal y probada inteligencia. Muchos de estos pueblos
utilizan la leche de soja en lugar de la leche animal en la alimentación
infantil. De ella se obtiene una especie de mantequilla denominada en
japonés «miso», un requesón («tofu») y una salsa muy estimada entre
los japoneses que le dan el nombre de «shoyu».

La soja tiene también efectos curativos si se aplica en forma de
cataplasma sobre tumores, hernias, etc. A este fin, se muele y reduce a
harina previamente.

En Europa todavía no se ha generalizado el empleo de la soja
como alimento cotidiano si bien es de uso corriente el aceite de soja,
generalmente importado de los Estados Unidos. Sin embargo, su cultivo
empieza a extenderse en el viejo continente después que se han hallado
variedades que se adaptan a las especiales condiciones climatolbgicas de
estas regiones.

En el siglo XVI II, la patata, introducida en Europa por el agrónomo francés Parmentier, revolucionó por completo la atimentación de las
gentes, especialmente de las masas populares; puede que pronto ocurra
lo propio con la soja.
Por el momento, podemos encontrar productos dietéticos a base
de soja, particularmente la llamada carne vegetal, la harina integral de
soja y el grano mismo de soja, en los establecimientos dedicados a la
venta de alimentos de régimen.

Esperemos que dentro de poco, nuestras
amas de casa, convencidas de las maravillosas propiedades alimenticias y
curativas de la soja, la exijan a sus proveedores habituales, y hagan
amplio uso de ella en la confección de los platos que constituyen el
cotidiano menú de la familia.

Guía de Medicina Natural, pag. 185-191.

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