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Los frutos del Espíritu ¿un deber o una opción?

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22,23

El fruto del Espíritu no es la lista de deseos del cielo para el creyente. Más bien, es lo que se le da a una persona que permanece en la Jesús y será el factor decisivo para aquellos que finalmente serán salvos.

A medida que comenzamos a comprender los diversos componentes que juntos forman el fruto del Espíritu, queda claro por qué se han denominado como fruto y no como frutos del Espíritu santo. En un sentido práctico, están entrelazados y no pueden funcionar el uno sin el otro.

Amor

“No importa cuán alta sea la profesión, aquel cuyo corazón no está lleno de amor por Dios y sus semejantes no es un verdadero discípulo de Cristo.” — Hechos de los apóstoles, pp. 318, 319.

El amor es el principio fundamental de la ley. Dios es amor. Sus criaturas surgieron como resultado del amor de Dios y su carácter estaba impregnado de amor. Cualquier cosa contraria al amor de Dios es pecado.

Desafortunadamente, lo que se está haciendo pasar por amor en estos días a menudo está muy lejos del amor bíblico. Más bien, es sentimental e indulgente.

Qué cambio se efectuaría en la iglesia si se predicara más sobre el amor verdadero que “…es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” (1 Corintios 13: 4-7).

Gozo

Las personas verdaderamente gozosas son aquellas que conocen a Jesucristo por experiencia personal. Se llama el “el gozo de la salvación”.

Una y otra vez se nos aconseja regocijarnos (Filipenses 4: 4; Santiago 1: 2, 3). El mejor modelo de alegría es Cristo mismo. De Él está escrito: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”. (Hebreos 12: 2).

“Hay almas que necesitan ser reavivadas; muchos deben recibir el gozo de la salvación dentro de sus propias almas. Ellos han errado, no han estado edificando un carácter correcto, pero para el Señor es motivo de regocijo restituirles aun el gozo de su Ungido. Esto proveerá eficiencia, felicidad y una seguridad santificada; un testimonio vivo. Digan a los pobres y desalentados que se han apartado del sendero recto que no necesitan desesperar. Hay sanamiento y purificación para toda alma que vaya a Cristo. Hay bálsamo en Galaad, hay allí médico.”—Carta 93, del 30 de septiembre de 1896

En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas” 1 Pedro 1:6-9

Paz

 Jesús dijo que en el mundo tendríamos tribulación (Juan 16:33). La paz, entonces, que viene como fruto del Espíritu no es una ausencia de tribulación, sino a pesar de la tribulación. Un ejemplo de este tipo de paz fue el que exhibió nuestro Señor mientras dormía durante la tormenta en Galilea.

Dos textos poderosos que prometen paz para el creyente son: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.” (Salmo 119: 165), y “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. “(Isaías 26: 3).

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;” Hebreos 12:2

La verdadera paz viene del Príncipe de la Paz. El efecto de la justicia será la paz. Como no tenemos justicia en nosotros mismos, la única forma de tener y disfrutar de la paz real es aceptando la justicia de Cristo por la fe.

Paciencia

La paciencia de los santos es una de las principales características de la iglesia de Dios en estos últimos días. El profeta dice: “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.”, Apocalipsis 14:12 .

Santiago enfatiza la necesidad de paciencia en la batalla cristiana por la victoria en Santiago 5: 7-11. Y Pablo deja en claro que la paciencia es un resultado directo de la justificación por la fe y está conectada con el amor que el Espíritu Santo derrama en el corazón del creyente. Romanos 5: 1-5.

“Los cristianos que demuestren paciencia y alegría bajo la desgracia y los sufrimientos, que arrostran aun la misma muerte con la paz y calma que otorga una fe inquebrantable, pueden realizar mucho más para el Evangelio que lo que habrían realizado en una vida larga de fiel labor.” {HAp 371.2}

Benignidad

Hay mucha similitud en el concepto de benignidad y el de bondad. La benignidad no es pasiva, sino activa y práctica. Quienes son benignos expresan esta cualidad con hechos amables. La benignidad saca a la luz el amor. Alguien ha dicho que la benignidad es amor expresándose.

Una persona que dice amar a su prójimo, cuando sea posible, expresará su amor con buenas obras. “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” (1 Juan 3:17, 18).

En Efesios 4:32 se nos ordena ser benignos el uno con el otro. “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Bondad

No es necesario exponer el significado de la bondad. Sin embargo, lo que puede ser importante es entender con quién debemos ser buenos. Es aquí donde surge la dificultad.

Un texto clave a este respecto es el que se encuentra en Lucas 6:27 que dice: “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;”. Estas palabras de Jesús no son una sugerencia sino un mandamiento. Si obedeciéramos a Jesús a este respecto, sería muy difícil romper un hogar, y nuestros problemas en la iglesia se reducirían considerablemente.

La verdadera bondad solo puede venir como un fruto del Espíritu porque no hay justo, ni aun uno. (Romanos 3:12, 23).

“La bondad es el resultado del poder divino transformando a la naturaleza humana.” {CT 51.}

Fe

La fe es un atributo esencial para nuestra salvación. El hombre no puede producirla. Es un regalo de Dios. Pablo escribió en Efesios 2: 8-10 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

“Mas el justo por la fe vivirá.” Romanos 1:17 .

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”, Romanos 10:17 .

“todo lo que no proviene de fe, es pecado.“. Romanos 14:23 .

Esta cualidad también se entiende como fidelidad. La fidelidad es compromiso. La fidelidad significa: “Lo dije, lo haré”. Significa que mantendremos nuestra palabra. La fidelidad significa veracidad.

“Solamente por la fe en Cristo puede el pecador ser limpiado de sus culpas y capacitado para prestar obediencia a la ley de su Hacedor.” {HAp 339.2}

Mansedumbre

Hay cientos de advertencias bíblicas a la mansedumbre y la humildad. Un texto bien conocido es Filipenses 2: 3-8 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

El concepto de mansedumbre es extraño a esta última generación de la cual fue escrito: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos” (2 Timoteo 3: 1, 2) .

La mansedumbre en la escuela de Cristo es uno de los frutos destacados del Espíritu. Es una gracia obrada por el Espíritu Santo como santificador, y capacita a su poseedor a dominar en todo tiempo su temperamento duro e impetuoso.” La Edificación del Carácter, p. 14.1

Templanza

El último componente de la vida llena del Espíritu como se enumera en Gálatas 5 es la templanza. Esta cualidad no es la última porque es la menor, pero es la última porque es la templanza que permite que las otras cualidades funcionen en la vida. 

Ningún hombre puede ser templado por sí mismo. Solo la gracia de Cristo puede hacernos templados en todas las cosas.

Una de las mejores definiciones de templanza se encuentra en Patriarcas y Profetas, pág. 562: “La verdadera temperancia nos enseña a abstenernos por completo de todo lo perjudicial, y a usar cuerdamente lo que es saludable.”.


¿Cómo serán nuestras vidas, cómo serán nuestros hogares, cómo será nuestra iglesia, cuando sus miembros, llenos del Espíritu de Dios, den a luz el fruto del Espíritu? 

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