
Estos sermones presentan un resumen de la historia bíblica y secular relacionada con el Sábado del Señor. Incluso quienes han estudiado este tema durante mucho tiempo encontrarán algo de interés en esta obra, y se espera que muchos que desconocen la enseñanza bíblica relativa al sábado y la ley de Dios, puedan ser guiados por la lectura de esta obra a honrar a Dios en la santificación de su gran memorial, el sábado.
Se ha añadido un undécimo sermón, que es una demostración que el domingo no tiene derecho a ser considerado el verdadero séptimo día. Este discurso será valioso para contrarrestar los errores de Akers, Jennings, Fuller y otros que se han esforzado por demostrar que nuestro primer día de la semana es el mismo día en que Dios descansó de la obra de la creación.
- SERMÓN UNO – EL MEMORIAL DE LA CREACIÓN : PDF
- SERMÓN DOS – LA OBLIGACIÓN MORAL EN LA EDAD PATRIARCAL : PDF
- SERMÓN TRES – POR QUÉ LA LEY, CUANDO ENTRÓ, VINO SOLAMENTE A LOS HEBREOS : PDF
- SERMÓN CUATRO – EL SÁBADO EN LA CAÍDA DEL MANÁ : PDF
- SERMÓN CINCO – LA ENTREGA DE LA LEY : PDF
- SERMÓN SEIS – EL SÁBADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO : PDF
- SERMÓN SIETE – LOS DOS PACTOS : PDF
- SERMÓN OCHO – EL SÁBADO Y LA LEY EN EL NUEVO TESTAMENTO : PDF
- SERMÓN NUEVE – EL PRIMER DÍA DE LA SEMANA NO ES EL SÁBADO : PDF
- SERMÓN DIEZ – EL CAMBIO DEL DÍA DE REPOSO : PDF
- SERMÓN ONCE – EL DOMINGO NO ES EL VERDADERO SÉPTIMO DÍA : PDF
La ley de Dios es más antigua que el pecado, su antagonista mortal. Es tan extensa en su jurisdicción como la raza humana en cuyos corazones existe por naturaleza, escrita por su Creador.
Dios apartó el séptimo día en el Paraíso. Esto prueba que la observancia del Sábado no es una ordenanza carnal, porque fue instituida antes de que el pecado entrara en nuestro mundo. No fue ordenada para conmemorar la huida de Israel a Egipto, pues los hijos de Israel no huyeron de Egipto hasta más de dos mil años después de esto. No fue una institución ordenada para los judíos, porque comenzó con la raza humana, y así precedió la existencia del pueblo hebreo por muchas edades. Pero el hecho más notable que aparece en este registro es que este memorial era necesario incluso en el jardín de Dios. Aunque el hombre podía conversar con Dios cara a cara, cada semana, mediante el acto más impresionante, Adán era llamado a recordar y reconocer a Dios como su creador. El día de reposo de Dios fue apartado, no como un mero descanso del trabajo agotador, porque Adán tenía casi tan poca ocasión para descansar del cansancio en el Paraíso como el Creador de su obra de poder infinito, sino como un día en que el hombre debía desistir de todo lo demás y pensar en Dios.



