El debate no es si el diezmo existió en Israel —eso nadie lo discute—, sino si cesó su obligación cuando Cristo murió en la cruz. La objeción clásica se formula así:
«El diezmo era parte de la ley levítica y ceremonial; la cruz abolió esa ley (Colosenses 2:14-17; Efesios 2:15; Hebreos 7:12, 18); el Nuevo Testamento no vuelve a mandarlo; por tanto, el cristiano solo debe dar ofrendas voluntarias».

La tesis de esta defensa bíblico-teológica del diezmo
El diezmo ministerial no fue abolido en la cruz, porque nunca dependió del sacerdocio levítico ni de la economía ceremonial de Israel. Su origen es anterior a Leví (Génesis 14:20), su función es sostener el ministerio del sacerdocio superior y perpetuo de Cristo (Hebreos 7:1-10, 23-25), fue afirmado por Jesús (Mateo 23:23) y es presupuesto —no re-legislado— por la iglesia apostólica (1 Corintios 9:13-14; Hebreos 7:8). En consecuencia, sigue vigente mientras Cristo ejerza su ministerio sacerdotal a favor del mundo, es decir, «hasta el fin del tiempo».
Esta es una defensa escrita desde la cosmovisión adventista del séptimo día, pero construida con argumentos verificables: textos bíblicos citados, referencias bibliográficas localizables y distinción explícita entre lo que dice la Escritura y lo que dice la interpretación. Donde existe debate académico legítimo, se señala.
Dimensiones del diezmo en juego
El diezmo no es un debate contable. Están en juego cuatro cosas:
| Dimensión | |
|---|---|
| Teológica | El señorío de Dios sobre la vida y los bienes (Salmo 24:1; Hageo 2:8; Deuteronomio 8:18) |
| Eclesiológica | La posibilidad de un ministerio dedicado de tiempo completo a la predicación (Romanos 10:13-15; 1 Corintios 9:14) |
| Misionológica | La financiación del anuncio del evangelio «a todo el mundo» (Mateo 24:14; 28:18-20) |
| Espiritual | La fidelidad del creyente como respuesta de gratitud al pacto (Malaquías 3:8-12; 2 Corintios 9:7) |
Cómo se argumenta la defensa del diezmo
La defensa del diezmo se apoya en cuatro operaciones lógicas, presentadas en orden de fuerza:
a) Argumento de antecedencia (prioridad histórica).
Aquello que existía antes de la ley levítica y que la ley solo reguló —no creó— no puede quedar abolido cuando la ley levítica cesa. El diezmo está en Génesis 14, cinco siglos antes del Sinaí.
b) Argumento tipológico (¿qué es «sombra»?).
Solo lo que era tipo profético —es decir, figura que prefiguraba la obra sacrificial de Cristo— quedó cumplido y cesó en la cruz. El diezmo no prefiguraba la cruz: financiaba la predicación. No tiene antitipo sacrificial; tiene continuidad funcional.
c) Argumento del silencio invertido.
El silencio del Nuevo Testamento no equivale a abolición cuando la práctica se da por supuesta. El mismo fenómeno ocurre con el sábado y con la distinción entre animales limpios e inmundos: no hay mandato nuevo, pero tampoco hay abolición, y la práctica se presupone.
d) Argumento de la institución superior.
Hebreos 7 no dice «el diezmo terminó», dice «el diezmo lo recibe alguien que vive». Si el argumento de Pablo es que el diezmo prueba la superioridad del sacerdocio de Melquisedec-Cristo, entonces el diezmo es más pertinente, no menos, después de la cruz.
Aclaración: no hay un solo «diezmo» en la Biblia
Gran parte del debate moderno se pierde por confundir contribuciones distintas que la Biblia llama con la misma palabra: en hebreo מַעֲשֵׂר (ma’aser) y en griego δεκάτη (dekátē) significan simplemente «la décima parte». Demóstenes Neves da Silva documenta con claridad que la Biblia usa el término para tres prácticas diferentes, y solo una de ellas es el diezmo ministerial permanente.
| # | Nombre | Base bíblica | Destino | Vigencia |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Diezmo primero o ministerial | Génesis 14:20; 28:22; Levítico 27:30-32; Números 18:21-32; Malaquías 3:10; Hebreos 7 | Sostén exclusivo de los que ministran delante de Dios; se lleva íntegro a la tesorería | Permanente: no hay registro de su comienzo ni de su abolición |
| 2 | Diezmo segundo | Deuteronomio 12:17-18; 14:22-27; 26:12-15 | Banquete familiar delante de Jehová en las peregrinaciones; cada tercer año, para pobres, viudas, huérfanos, extranjeros y levitas | Temporal: ligado a la tierra de Canaán, al calendario sabático y al templo; cesa con ellos |
| 3 | Diezmo del rey | 1 Samuel 8:11-15 | Tributo para la corte monárquica | Temporal: comienza con Saúl, cesa con la monarquía |
Por qué la distinción decide el debate
El argumento abolicionista confunde los tres diezmos y concluye: «el diezmo era ceremonial, luego cesó». Pero los datos bíblicos muestran lo contrario:
- El diezmo segundo dependía de la tierra, del ciclo septenal y de las peregrinaciones al templo. Tenía, por definición, fecha de caducidad (Neves da Silva, Dynamic Steward, 2019, pp. 3-4). Ese sí terminó.
- El diezmo del rey era una carga fiscal, no religiosa. Ese terminó con la monarquía.
- El diezmo primero no dependía de ninguno de los dos. Se documenta antes de Leví (Abraham, Génesis 14) y se vuelve a fundamentar después de Leví, sobre un sacerdocio distinto y superior (Hebreos 7).
«Los diezmos eran muy anteriores a los levitas» (¿Qué enseña el Nuevo Testamento en cuanto al diezmo?, cap. 3 de Dios proveerá, p. 41).
Nota: algunos autores cuentan un «diezmo de los pobres» (Deuteronomio 14:28-29; 26:12) como un tercer diezmo separado, en lugar de integrarlo en el segundo. La diferencia de enumeración no afecta la conclusión: en cualquier esquema, el diezmo que sostiene al ministerio es el primero, y es el único con vocación de permanencia.
Los seis pilares de la vigencia
Se presentan cinco pilares argumentales (bíblico-teológicos) y un sexto pilar corroborativo (histórico).
Pilar 1 – El diezmo es anterior a Leví (y por tanto no es «ley levítica»)
Texto base: Génesis 14:18-20
«Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra… Y le dio Abram los diezmos de todo».
Observaciones decisivas:
- Abraham no era judío (no existía Israel ni la ley), y Melquisedec no era levita (no existía Leví). La práctica del diezmo, por tanto, es anterior y exterior al sistema levítico.
- Abraham da «de todo» (kol), es decir, del botín completo, que incluía metales y objetos no agrícolas (Números 31:50; Josué 7:21; 22:8; cf. Génesis 14:23). El diezmo no nace como ley agraria.
- Jacob, nieto de Abraham, renueva el compromiso de forma habitual y personal: «Y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti» (Génesis 28:22).
- La ley de Moisés, siglos después, no instituye el diezmo: lo regula y lo aplica a la nueva economía nacional de Israel (Levítico 27:30-32; Números 18:21-32).
«El sistema del diezmo se remonta hasta más allá del tiempo de Moisés. Ya en los días de Adán, se requería de los hombres que ofreciesen a Dios donativos de índole religiosa… Esto continuó durante las generaciones sucesivas y fue practicado por Abrahán, quien dio diezmos a Melquisedec, sacerdote del Altísimo» (Elena G. White, Consejos sobre Mayordomía Cristiana, cap. 13, p. 70).
Consecuencia lógica: si algo precede a la ley ceremonial, sobrevive a la ley ceremonial. La cruz abolió «la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas» (Efesios 2:15) que tipificaba a Cristo; no abolió una institución que ya existía en el tiempo de los patriarcas y que estaba anclada en el derecho de propiedad de Dios (Salmo 24:1; Hageo 2:8).
Refuerzo paulino: en Gálatas 3:17 Pablo argumenta que «la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no abroga» el pacto anterior. El mismo razonamiento cronológico que Pablo usa para el pacto abrahámico se aplica al diezmo: lo posterior no deroga lo anterior.
Pilar 2 – El diezmo no es «sombra»
Aquí se decide la mayor parte del debate. Los abolicionistas citan Colosenses 2:16-17 y Hebreos 10:1 («sombra de los bienes venideros») y concluyen que el diezmo, por ser parte del sistema antiguo, era sombra y cesó. El razonamiento falla en la premisa menor.
¿Qué era «sombra» en el sistema levítico?
| Elemento | Tipo / sombra | Cumplimiento en Cristo | ¿Cesó? |
|---|---|---|---|
| Sacrificios de animales | Figura del sacrificio expiatorio | «Cordero de Dios» (Juan 1:29; Hebreos 9:11-14) | Sí |
| Sacerdocio aarónico | Figura del sacerdocio perfecto | Sumo sacerdote según Melquisedec (Hebreos 7:26-28) | Sí |
| Santuario terrenal y sus ritos | «Figura del verdadero» (Hebreos 9:24) | Santuario celestial (Hebreos 8:1-2; 9:11) | Sí |
| Fiestas, lunas nuevas, abluciones, distinciones rituales | «Sombra de lo que ha de venir» (Colosenses 2:16-17; Hebreos 9:9-10) | Cristo, «el cuerpo» (Colosenses 2:17) | Sí |
| Diezmo ministerial | No es tipo: es medio de sostén del ministerio | Ninguno: no prefigura la cruz, financia la predicación | No |
| Ley moral (Decálogo) | Expresión del carácter de Dios | Confirmada, no abolida (Mateo 5:17; Romanos 3:31) | No |
El criterio es simple y verificable: un tipo cesa cuando aparece su antitipo. El diezmo no tiene antitipo sacrificial. Nadie puede señalar el «antitipo» del diezmo, porque el diezmo no anunciaba la cruz: pagaba el salario de quienes enseñaban la voluntad de Dios. Su «cumplimiento» no es un evento histórico, sino una función continuada: que el evangelio sea predicado y los predicadores sostenidos.
Prueba interna del propio argumento abolicionista: si el diezmo fuese sombra, entonces tampoco habría forma de sostener el ministerio en la era del cumplimiento, lo que contradice frontalmente 1 Corintios 9:13-14, 1 Timoteo 5:17-18.
«Esta ley no caducaría con los ritos y ofrendas de sacrificio que simbolizan a Cristo. Mientras Dios tenga un pueblo en el mundo, sus derechos sobre él serán los mismos… En ninguna dispensación él ha aceptado menos que esto» (Elena G. White, CMC, cap. 12, pp. 67-68).
El estudio «Tithing as a Christian Practice» del (Biblical Research Institute) concluye con una frase decisiva:
«Los diezmos de Israel no estaban conectados con los sacrificios; no desempeñaban un papel simbólico que debiera cesar con la terminación del sistema sacrificial. Los diezmos eran la remuneración —“herencia” y “recompensa”— de los levitas y sacerdotes por el servicio del santuario (Números 18:21, 24, 31)» (BRI, «Tithing as a Christian Practice»; traducción propia).
Esto es exactamente lo que la objeción abolicionista no logra demostrar: que el diezmo perteneciera a la categoría de lo tipológico. Pertenece a la categoría de la remuneración del ministerio, y esa categoría sigue existiendo.
Pilar 3 – Hebreos 7: el diezmo acredita el sacerdocio permanente de Cristo
Hebreos 7 es el pasaje más extenso del Nuevo Testamento sobre el diezmo, y fue escrito después de la cruz, a cristianos, para explicar la superioridad del ministerio de Cristo. Es, por tanto, el texto decisivo.
Estructura del argumento en Hebreos 7:
- Melquisedec salió al encuentro de Abraham y recibió diezmos (7:1-4).
- Los levitas también reciben diezmos, «según la ley» (7:5).
- Pero Melquisedec, sin genealogía levítica, recibió diezmos de Abraham y lo bendijo; y «sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor» (7:6-7).
- Contraste clave: «Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive» (7:8).
- Levi mismo pagó diezmos en Abraham (7:9-10).
Lo que esto significa:
- El diezmo es el instrumento probatorio de la superioridad del sacerdocio de Cristo. Pablo no trata el diezmo como una reliquia de una economía difunta: lo usa como evidencia viva.
- El versículo 8 está en presente: «reciben los diezmos… de quien se da testimonio de que vive». El contraste solo tiene sentido si el diezmo sigue siendo recibido en el orden superior, ahora por un sacerdote inmortal.
- El sacerdocio de Cristo es «según el poder de una vida indestructible» (7:16) y «permanece para siempre» (7:24). Si el diezmo acompaña y acredita al sacerdocio, y el sacerdocio es perpetuo, el diezmo es perpetuo.
«Y en cuanto a que este sacerdocio se perpetúa en nuestro Señor, así entendemos que es el Cristo eterno quien recibe esos diezmos mientras su sacerdocio permanece… El capítulo séptimo de Hebreos parece suministrar evidencia suficiente para establecer el sistema del diezmo como parte de la enseñanza del Nuevo Testamento» (Tuland, «Tithing in the New Testament», Ministry, octubre de 1961).
Sobre Hebreos 7:12 y 7:18 que es la objeción más seria. El texto dice: «cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley» (7:12) y «queda abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia» (7:18). ¿Qué «mandamiento» es ese que euda abrogado?
El contexto lo define con precisión:
- 7:13-14: «aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar… nuestro Señor procede de Judá, de la cual tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio».
- 7:16: «no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia [ἐντολῆς σαρκίνης, entolēs sarkinēs, ‘mandamiento carnal’], sino según el poder de una vida indestructible».
Es decir: lo abrogado es la norma que exigía descendencia levítica para ejercer el sacerdocio. El «cambio de ley» es el cambio del criterio de legitimación sacerdotal (linaje → vida indestructible). El diezmo no es el mandamiento abrogado; es el dato histórico con el que se demuestra que el nuevo sacerdocio es superior. Leer Hebreos 7:12 como abolición del diezmo es exactamente lo contrario de lo que el texto hace: el diezmo es el argumento, no el objeto de la abolición.
Pilar 4 – Jesucristo lo afirmó explícitamente
Texto base: Mateo 23:23 (paralelo: Lucas 11:42)
«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello».
Cuatro observaciones:
- Jesús no critica el diezmar; critica la desproporción ética. Condena omitir «lo más importante», no practicar lo menos importante.
- «Era necesario» (ἔδει, edei) expresa obligación deontológica, no consejo opcional.
- «Sin dejar de hacer aquello» (κἀκεῖνα μὴ ἀφιέναι) prohíbe expresamente abandonar el diezmo. Es la única frase del Salvador que habla directamente del tema, y es afirmativa.
- Los fariseos diezmaban hierbas de huerto —productos marginales, no solo cosechas principales—, lo que muestra que la mentalidad del diezmo cubría todo ingreso, no únicamente la agricultura mayor.
El paralelismo con el sábado es exacto y didáctico. Jesús no abolió el sábado, sino su abuso (Marcos 2:27); tampoco eliminó el diezmo, sino su vaciamiento ético. «De la misma manera, Jesús no elimina el diezmo, sino que le devuelve su verdadero valor» (Dios proveerá, cap. 3, p. 43).
Pilar 5 – La iglesia apostólica lo presupone
Texto base: 1 Corintios 9:7-14
«¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio» (9:13-14).
| Elemento | Texto | Función argumental |
|---|---|---|
| Apelación a la ley escrita para nosotros | 9:9-10 (Deuteronomio 25:4) | Pablo no considera abolido el principio del AT: lo extiende («por nosotros está escrito») |
| Apelación al sistema del santuario | 9:13 | «Los que trabajan en las cosas sagradas» (levitas) y «los que sirven al altar» (sacerdotes): los levitas se sostenían del diezmo; los sacerdotes, de ofrendas y primicias. Pablo abarca ambos |
| Apelación a un mandato del Señor | 9:14; verbo διατάσσω (diátassō) | «Ordenar, dar instrucciones detalladas, establecer normativamente». No es sugerencia: es ordenanza |
| Estructura de continuidad | «Así también» (οὕτως καί) | La misma lógica, no una lógica distinta: el sistema del santuario se aplica al sostén del evangelio |
- La inclusión de los levitas en el versículo 13 es decisiva: los levitas no participaban del altar sacrificial, se sostenían del diezmo. Si Pablo piensa en ellos, está pensando en el diezmo.
- El verbo «ordenó» sitúa la práctica como institución de Cristo para la iglesia, no como costumbre cultural.
- Pablo renuncia a ese derecho (9:12, 15-18); pero renunciar a un derecho lo confirma como derecho. Un derecho inexistente no se puede renunciar.
«El apóstol se refirió aquí al plan del Señor para sostener a los sacerdotes que ministraban en el templo… Dios reclamaba como propiedad suya una décima parte de todas las ganancias… A este plan para el sostén del ministerio se refirió Pablo cuando dijo: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”» (Elena G. White, CMC, cap. 13, pp. 70-71).
Pilar histórico – la continuidad después de los apóstoles
La historia no prueba doctrina, pero sí corrobora la lectura que aquí se defiende: si el diezmo hubiera cesado en la cruz, cabría esperar su desaparición inmediata en la iglesia primitiva. Ocurrió lo contrario.
- La iglesia postapostólica adoptó el mandato de diezmar y lo consideraba el mínimo esperado; Juan Crisóstomo apeló al primero y al segundo diezmo israelitas como motivación para que los cristianos dieran mucho más (Dios proveerá, cap. 3, p. 49, citando a Lukas Visher y a Crisóstomo).
- La institucionalización posterior (concilios locales de Tours, 567, y de Macón, 585; capitulares carolingios) muestra que el diezmo nunca desapareció de la conciencia cristiana: fue regulado y, en algunos períodos, convertido en ley civil.
- Los pioneros adventistas recuperaron el principio de tesorería y, tras un primer plan de benevolencia sistemática, adoptaron el sistema del diezmo en la década de 1870 a la luz de Malaquías 3. Ese principio transformó la estructura congregacionalista en una administración representativa que garantiza salarios equitativos entre regiones ricas y pobres (Bomfim, «The Sacred Tenth»).
Anque este argumento no es demostrativo por sí solo, pero si cierra la objeción histórica. Si el diezmo hubiese sido una reliquia judía abolida por la cruz, la iglesia gentil del siglo II —mayoritariamente no judía— no habría sentido obligación alguna de continuarlo.
Refutación a otras objeciones
Objeción: «1 Corintios 9 no menciona el diezmo; Pablo habla de sostén en general, no de una décima parte»
Respuesta: Pablo no necesita nombrar el diezmo porque lo presupone: apela al sistema del santuario (v. 13), que se financiaba con diezmos, y lo extiende con un «así también» (v. 14).
Desarrollo:
- «Los que trabajan en las cosas sagradas» = levitas → sostenidos por el diezmo (Números 18:21).
- «Los que sirven al altar» = sacerdotes → sostenidos por ofrendas y primicias.
- La mención de ambos grupos indica que Pablo tiene en mente el sistema completo de sostén del santuario.
- El verbo «ordenó» (diátassō) es normativo: Cristo instituyó el principio.
- La inferencia «entonces cualquier cantidad vale» no se sigue: el sistema al que Pablo remite tenía una proporción definida, la décima parte.
Fuentes: Dios proveerá, cap. 3, pp. 46-49; Elena G. White, CMC, pp. 70-71; Tuland (1961).
Objeción: «2 Corintios 9:7 enseña dar libremente, “no por necesidad”; el diezmo es una imposición»
Respuesta: 2 Corintios 9 trata de una ofrenda especial para los pobres de Judea, no del diezmo; y la voluntariedad se refiere al motivo, no a la existencia de la obligación.
Desarrollo:
- Contexto: colecta para «los santos» (2 Corintios 8:1-4; 9:1-5; Romanos 15:25-27). Es una ofrenda de socorro, distinta del sostén ministerial.
- «No por necesidad» (μὴ ἐξ ἀνάγκης) se refiere a dar con pesar o por presión externa, no a negar la existencia de deberes.
- La Escritura combina ambos: obligación en el principio, libertad en el motivo. En Israel convivían diezmos (obligatorios) y «ofrendas voluntarias» (Deuteronomio 12:6).
- Caso de Ananías y Safira (Hechos 5:4): Pedro afirma que el dinero era de ellos («¿no se te quedaba a ti?»), y sin embargo el engaño fue juzgado como pecado contra Dios. La libertad de administrar no elimina la responsabilidad ante Dios.
- Elena G. White: «Dios no obliga a los hombres a dar. Todo lo que ellos dan debe ser voluntario. Él no quiere que afluyan a su tesorería ofrendas que no se presenten con buena voluntad» (CMC, cap. 13, p. 70). Es decir: voluntario en el amor, no opcional en el deber.
Fuentes: McCumber (1998); Elena G. White, CMC, cap. 13.
Objeción— «Jesús habló de diezmo antes de la cruz y a judíos; no aplica a la iglesia»
Respuesta: si solo valiera lo que Jesús dijo después de la cruz, habría que descartar el Sermón del Monte; además, Jesús hablaba ya como cabeza del nuevo pacto y anunciaba su inminente inauguración.
- Jesús se presenta como el intérprete autorizado de la ley (Mateo 5:21-48) y anuncia la llegada del reino (Mateo 4:17; 12:28).
- Anuncia la sustitución del templo y del sistema sacrificial (Juan 2:19-21; Mateo 24:2).
- La frase «esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello» establece un deber con dos caras, no una concesión transitoria.
- El principio hermenéutico de reducción al absurdo: si descartamos las enseñanzas prepascuales por ser «para judíos», se pierde la ética del reino entera.
Textos: Mateo 5:17-20; 12:28; 23:23; 26:28; Juan 2:19-21.
Fuentes: Dios proveerá, cap. 3, pp. 42-43.
Objeción — «Todos los creyentes son sacerdotes (1 Pedro 2:9); no debe haber un ministerio profesional sostenido»
Respuesta: el sacerdocio universal no elimina la diversidad de funciones; el mismo Espíritu que hace de todos sacerdotes constituye a algunos para la predicación y la enseñanza.
Desarrollo:
- 1 Pedro 2:9 se dirige a toda la comunidad, y en la misma carta se exhorta a los ancianos a pastorear (5:1-4).
- Efesios 4:11-13: Cristo «constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros».
- Hechos 6:2-4: los apóstoles se dedican «a la oración y al ministerio de la palabra» y se establecen siete para el servicio de las mesas: especialización funcional.
Fuentes: Tuland (1961).
Objeción — «La “tesorería” era el templo; el templo fue destruido, luego no hay lugar donde llevar el diezmo»
Respuesta: la tesorería era un depósito central para distribuir equitativamente entre los ministros; el principio (administración centralizada y equitativa) se traslada a la iglesia, no desaparece.
- Función del alfolí: «haya alimento en mi casa» (Malaquías 3:10) = sostén del ministerio.
- Distribución equitativa: 2 Crónicas 31:15-16 («así a los grandes como a los pequeños»); Deuteronomio 18:8.
- Si cada congregación sostuviera solo a su pastor local, los ministros de regiones pobres quedarían desatendidos.
- Hebreos 7:8 traslada el «allí» al santuario celestial: el diezmo se entrega, en última instancia, a Cristo, que administra mediante su iglesia.
Fuentes: Bomfim; Elena G. White, CMC, caps. 16 y 21.
Objeción — «El diezmo enriquece a una institución; es codicia eclesiástica»
Respuesta: el uso legítimo del diezmo está bíblicamente acotado al sostén de los ministros del evangelio; su desvío es una infidelidad de la que la iglesia debe responder, no una razón para abolir la ordenanza.
- Destino bíblico: sostén de quienes sirven «en la palabra y la doctrina» (1 Timoteo 5:17; 1 Corintios 9:14).
- Elena G. White advierte con firmeza: el diezmo no es un fondo para pobres ni debe destinarse a otros ramos de la obra (ver CMC, cap. 21, «El empleo del diezmo»).
- El sacerdocio de Elí fue corrupto (1 Samuel 2:12-17), y Dios no abolió el sacerdocio: lo juzgó.
- Bomfim responde a la objeción cultural: la sospecha de «codicia de líderes» no resiste el análisis bíblico del destino del diezmo, y sustituir a Dios por la iglesia como destinatario último sería una forma sutil de idolatría; a la vez, la iglesia es solo administradora.
Fuentes: Bomfim, «The Sacred Tenth»; Elena G. White, CMC, cap. 21.
Objeción — «El diezmo compra bendiciones: es una teología de la prosperidad»
Respuesta corta: el diezmo no es palanca para obtener favores; es reconocimiento de que Dios ya bendijo. Se devuelve después de la bendición, no para conseguirla.
- Jacob: promete diezmar de lo que ya recibió (Génesis 28:20-22).
- Abraham: diezma después de la victoria y la bendición de Melquisedec (Génesis 14:19-20).
- «El diezmo no es un medio de sobornar a Dios para asegurar una bendición. Es una manera de reconocer a Dios como dador de toda bendición recibida y prometida» (McCumber, 1998).
- La promesa de Malaquías 3:10-12 es real, pero está en el marco de un pacto de fidelidad, no de una transacción mágica.
- El fariseo de Lucas 18 es precisamente el ejemplo de quien convierte el diezmo en moneda de mérito: y es condenado.
Textos: Génesis 14:19-20; 28:20-22; Malaquías 3:6-12; Lucas 18:9-14.
Fuentes: McCumber (1998); Dios proveerá, cap. 3, p. 43.
El diezmo es tan duradero como la ley de Dios
«El sistema especial del diezmo se fundaba en un principio que es tan duradero como la ley de Dios… Así también será una bendición para los que lo practiquen hasta el fin del tiempo» (Elena G. White, CMC, cap. 12, p. 68).
«El sistema ordenado a los hebreos no ha sido abrogado ni reducido su vigor por Aquel que lo ideó. En vez de carecer de fuerza ahora, tiene que practicarse más plena y extensamente, puesto que la salvación por Cristo debe ser proclamada con mayor plenitud en la era cristiana» (ibid., cap. 14, p. 76).
La pregunta decisiva
Al final, la pregunta no es «¿estoy obligado?», sino «¿quién es el dueño?». Si Dios es dueño de la tierra y de su plenitud (Salmo 24:1), de la plata y del oro (Hageo 2:8) y del poder para hacer riquezas (Deuteronomio 8:18), entonces el diezmo no es una cuota eclesiástica: es el reconocimiento periódico de una realidad que no depende de nuestra generosidad, sino de su creación y su redención.
«Como Melquisedec, [el diezmo] es un símbolo de Jesús. El diezmo está ligado al ministerio de Jesús, que dura hasta que el evangelio sea predicado “en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones” (Mateo 24:14). Los que son fieles al ministerio de Jesús también serán fieles en sus diezmos y ofrendas, a fin de confirmar el pacto de santificación y salvación hecho con cada uno de nosotros» (Neves da Silva, Dynamic Steward, 2019, p. 5).
Bibliografía
- Demóstenes Neves da Silva, «Why I Return Tithe? In Search of the Master’s Approval» [¿Por qué devuelvo el diezmo? En busca de la aprobación del Maestro], Dynamic Steward (Ministerio de Mayordomía de la Asociación General), octubre-diciembre de 2019, pp. 3-5. Disponible en: https://stewardship.adventist.org/2019224.pdf
- «¿Qué enseña el Nuevo Testamento en cuanto al diezmo?», capítulo 3 de Dios proveerá (edición digital), pp. 40-51. Disponible en: https://www.recursos-biblicos.com/2024/08/que-ensena-el-nuevo-testamento-en-cuanto-al-diezmo.html
- Tuland, «Tithing in the New Testament», Ministry (Ministerial Association, Asociación General), octubre de 1961. Disponible en: https://www.ministrymagazine.org/archive/1961/10/tithing-in-the-new-testament
- William E. McCumber, «Tithing: A Response to Grace», Partnership (Stewardship Ministries), enero-marzo de 1998. Disponible en: https://stewardship.adventist.org/page184
- «Solid Ground — Why I Return Tithe?», Dynamic Steward, octubre-diciembre de 2019 (PDF). Disponible en: https://stewardship.adventist.org/2019224.pdf
- Marcos Bomfim, «The Sacred Tenth: Church’s greed or biblical mandate?», Adventist Review (Doctrines). Disponible en: https://adventistreview.org/articles/the-sacred-tenth
- Ellen G. White, Consejos sobre Mayordomía Cristiana. Disponible en: https://www.recursos-biblicos.com/2012/06/consejos-sobre-mayordomia-cristiana.html
- Roger W. Coon, «Ellen G. White’s Counsel and Practice on Tithe», Ellen G. White Estate. Disponible en: https://whiteestate.org/legacy/issues-egw-tithe-htm/
- G. Edward Reid, «The Tithing Contract», en Managing for the Master—Until He Comes [Administrar para el Maestro… hasta que él venga], Adult Sabbath School Bible Study Guide, primer trimestre de 2023 (Nampa, Idaho: Pacific Press), p. 23.
- Mel Rees, Biblical Principles for Giving and Living (Silver Spring, Md.: Ministerial Association, General Conference of Seventh-day Adventists, 1995), p. 39.
- «The Second Tithe» (materiales del Ministerio de Mayordomía de la Asociación General). Disponible en: https://stewardship.adventist.org/the-second-tithe-materials
- Biblical Research Institute, «Tithing as a Christian Practice». Disponible en: https://adventistbiblicalresearch.org/articles/tithing-as-a-christian-practice.



