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Los Problemas de la Masturbación – Elena de White

Los problemas de la masturbación

Algunos que ostensiblemente profesan el cristianismo no comprenden el pecado del abuso propio [masturbación] y sus resultados inevitables. Un hábito inveterado ha cegado su entendimiento. No se dan cuenta del carácter excesivamente pecaminoso de este pecado degradante.—Joyas de los Testimonios 1:254. {CN 413.2}Jóvenes y niños de ambos sexos participan de la contaminación moral y practican el asqueroso vicio solitario destructor de cuerpo y alma. Muchos de los que profesan ser cristianos están tan atontados por la misma práctica que sus sensibilidades morales no pueden ser despertadas para comprender que es pecado, y que si persisten en ello, terminarán de seguro por destruir completamente el cuerpo y la mente. ¡El hombre, el ser más noble de la tierra, formado a la imagen de Dios, se transforma en una bestia, se embrutece y corrompe! Cada cristiano tendrá que aprender a refrenar sus pasiones y a guiarse por los buenos principios. A menos que lo haga, es indigno del nombre de cristiano.—Joyas de los Testimonios 1:253, 254. {CN 413.3}

La corrupción moral ha hecho más que cualquier otro mal para causar la degeneración de la raza humana. Su práctica se ha extendido alarmantemente y provoca enfermedades de casi cualquier descripción. Aun niñitos muy pequeños, infantes, nacidos con una irritabilidad natural de sus órganos sexuales, encuentran alivio momentáneo al mano-searlos, lo que tan sólo aumenta la irritación y los lleva a repetir el acto hasta que se establece un hábito que aumenta con el crecimiento de ellos.—Testimonies for the Church 2:391. {CN 414.1}

Las propensiones concupiscentes se heredan—

Los padres generalmente no sospechan que sus hijos entienden algo de este vicio. En muchísimos casos, los padres son los verdaderos pecadores. Han abusado de sus franquicias matrimoniales y debido a su complacencia han fortalecido sus pasiones animales. Y al fortalecerse éstas, las facultades morales e intelectuales se han debilitado. Lo espiritual ha sido dominado por lo brutal. Los hijos nacen con las propensiones animales grandemente magnificadas, han recibido el propio sello del carácter de sus padres. . . .Los hijos nacidos de estos padres casi invariablemente están inclinados a los hábitos repugnantes del vicio secreto. . . . Los pecados de los padres serán visitados sobre sus hijos porque los padres les han dado el sello de sus propias propensiones concupiscentes.—Testimonies for the Church 2:391. {CN 414.2}

Una esclavitud que subyuga—

Me he conmovido profundamente al ver la poderosa influencia de las pasiones animales que dominan a hombres y mujeres de inteligencia y habilidad no comunes. Podrían ocuparse en una buena obra, y ejercerían una influencia poderosa, si no estuvieran esclavizados por pasiones degradantes. Mi confianza en la humanidad ha sido terriblemente sacudida. {CN 414.3}Se me ha mostrado que personas de indudable buen comportamiento, que no se toman libertades indebidas con el otro sexo, eran culpables de practicar el vieio secreto casi cada día de sus vidas. No se han refrenado de este terrible pecado aun cuando estuvieron en las reuniones más solemnes. Han escuchado los más solemnes e impresionantes discursos sobre el juicio, que parecían presentarlos delante del tribunal de Dios, haciéndolos temer y temblar. Sin embargo, apenas si pasaba una hora desde ese momento y ya estaban sumidos en su pecado favorito y cautivante, contaminando sus propios cuerpos. Estaban de tal manera esclavizados por este crimen tremendo, que parecían desprovistos de poder para dominar sus pasiones. Hemos trabajado fervientemente por algunos, hemos suplicado, hemos llorado y orado por ellos. Sin embargo, hemos sabido que allí mismo en medio de todos nuestros fervientes esfuerzos y angustias la fuerza del hábito pecaminoso ha obtenido el dominio y se han cometido estos pecados.—Testimonies for the Church 2:468, 469. {CN 415.1}

El conocimiento del vicio es difundido por sus víctimas—

Los que se han entregado plenamente a este vicio destructor del alma y del cuerpo rara vez pueden descansar hasta que su carga del vicio secreto es pasada a aquellos con quienes se relacionan. Inmediatamente se despierta la curiosidad y el conocimiento del vicio se propaga de un joven a otro, de un niño a otro, hasta el punto de que es difícil encontrar a uno que no conozca la práctica de este pecado degradante.—Testimonies for the Church 2:392. {CN 415.2}Una mente corrupta puede sembrar más mala simiente en un corto período de tiempo de lo que muchos pueden desarraigar en toda una vida.—Testimonies for the Church 2:403. {CN 416.1}

Efectos de prácticas dañinas

 

Se agota la energía vital—

La práctica de hábitos secretos ciertamente destruye las fuerzas vitales del organismo. Toda acción innecesaria de algo vital será seguida por su correspondiente depresión. Entre los jóvenes el capital vital, el cerebro, es tan severamente abrumado en una edad temprana, que hay una deficiencia y un gran agotamiento lo que deja al organismo expuesto a enfermedades de diferentes clases.—An Appeal to Mothers, 28. {CN 417.1}

Se establece el fundamento para diversas enfermedades que vendrán después en la vida—

Si la práctica se continúa a partir de los quince años para arriba, la naturaleza protestará contra el abuso que ha sufrido y continúa sufriendo, y les hará pagar el castigo por la transgresión de sus leyes, especialmente desde las edades de treinta a cuarenta y cinco años, mediante numerosos dolores en el organismo y diversas enfermedades, tales como afecciones del hígado y los pulmones, neuralgia, reumatismo, afecciones de la columna vertebral, enfermedades de los riñones y humores cancerosos. Una parte de la magnífica maquinaria de la naturaleza se resiente dejando una tarea más pesada para que realice el resto, lo que provoca un desorden en el excelente ajuste de la naturaleza, y con frecuencia hay un súbito colapso del organismo y la muerte es el resultado.—An Appeal to Mothers, 18. {CN 417.2}

Se viola el sexto mandamiento desaprensivamente—

Quitarse instantáneamente la vida no es un pecado mayor a la vista del cielo que destruirla gradual y seguramente. Las personas que se acarrean un decaimiento seguro debido a su mal proceder, sufrirán el castigo aquí y si no se arrepienten plenamente, no serán admitidas en el cielo del más allá tan ciertamente como no lo será el que destruye su vida instantáneamente. La voluntad de Dios establece la relación entre la causa y sus efectos.—An Appeal to Mothers, 26. {CN 417.3}

Los que tienen una mente pura también están sujetos a la enfermedad—

No incluimos a todos los jóvenes débiles entre los culpables de hábitos malos. Hay quienes tienen mente pura y son concienzudos pero sufren por diferentes causas que están fuera de su control.—An Appeal to Mothers, 23. {CN 418.1}

Se debilitan las facultades mentales—

Los padres tiernos e indulgentes simpatizarán con sus hijos porque se imaginan que sus lecciones son una carga demasiado grande y su aplicación al estudio está arruinando su salud. Es verdad que no es aconsejable atiborrar la mente de los jóvenes con demasiados estudios muy difíciles. Pero, padres, ¿no habéis escudriñado más profundamente este asunto y meramente aceptáis la idea sugerida por vuestros hijos? ¿No habéis creído demasiado fácilmente a la razón aparente para su indisposición? Atañe a los padres y a los tutores mirar debajo de la superficie en busca de la causa.—Testimonies for the Church 4:96, 97. {CN 418.2}Las mentes de algunos de estos niños se debilitan hasta el punto de que tienen solamente la mitad o un tercio del brillo del intelecto que podrían haber tenido, si hubieran sido virtuosos y puros. Lo han malgastado en la masturbación.—Testimonies for the Church 2:361. {CN 418.3}

Se destruyen las resoluciones elevadas y la vida espiritual—

El vicio secreto es el destructor de las resoluciones elevadas, el esfuerzo ferviente y la fuerza de la voluntad para formar un buen carácter religioso. Todos los que tienen una verdadera comprensión de lo que significa ser cristiano, saben que los seguidores de Cristo, como discípulos suyos, están en la obligación de dominar todas sus pasiones y colocar sus facultades físicas y mentales en perfecta sumisión a la voluntad de Cristo. Los que están dominados por sus pasiones, no pueden ser seguidores de Cristo. Están demasiado entregados al servicio de su maestro, el originador de todo mal, para dejar sus hábitos corruptos y escoger servir a Cristo.—An Appeal to Mothers, 9, 10. {CN 418.4}

La religión formal no es eficiente—

Algunos que profesan ser seguidores de Cristo saben que están pecando contra Dios y arruinando su salud, y sin embargo están esclavizados en sus propias pasiones corruptas. Sufren de una conciencia culpable y tienen una inclinación cada vez menor para acercarse a Dios en oración secreta. Quizá mantegan la forma de religión, pero están destituidos de la gracia de Dios en el corazón. No están consagrados a su servicio, no confían en él, no viven para su gloria, no encuentran placer en sus ordenanzas y no se deleitan en él.—An Appeal to Mothers, 25. {CN 419.1}

Parece haberse perdido el poder del dominio propio—

Algunos reconocerán el mal de las prácticas pecaminosas, y, sin embargo, se disculparán diciendo que no pueden vencer sus pasiones. Esta es una admisión terrible de parte de una persona que lleva el nombre de Cristo. “Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2 Timoteo 2:19. ¿Por qué existe esta debilidad? Es porque las propensiones animales han sido fortalecidas por el ejercicio, hasta que han prevalecido sobre las facultades superiores. A los hombres y mujeres les faltan principios. Están muriendo espiritualmente porque han condescendido durante tanto tiempo con sus apetitos naturales que su dominio propio parece haber desaparecido. Las pasiones inferiores de su naturaleza han empuñado las riendas, y la que debiera ser la facultad dominante se ha convertido en la sierva de la pasión corrupta. Se mantiene al alma en la servidumbre más abyecta. La sensualidad ha apagado el deseo de santidad y ha agotado la prosperidad spiritual.—Joyas de los Testimonios 1:255. {CN 419.2}

Se corta la comunicación con el Cielo—

Los solemnes mensajes del cielo no pueden impresionar con fuerza el corazón que no está fortificado contra la práctica de este vicio degradante. Los nervios sensibles del cerebro han perdido su tonicidad por la excitación mórbida destinada a satisfacer un deseo antinatural de complacencia sensual. Los nervios del cerebro que relacionan todo el organismo entre sí son el único medio por el cual el cielo puede comunicarse con el hombre y afectan su vida más íntima. Cualquier cosa que perturbe la circulación de las corrientes eléctricas del sistema nervioso, disminuye la fuerza de las potencias vitales y, como resultado, se atenúa la sensibilidad de la mente. En consideración de estos hechos, ¡cuán importante es que los ministros y la gente que profesan piedad se conserven sin mancha de este vicio degradante!—Joyas de los Testimonios 1:254. {CN 420.1}

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Algunos se arrepienten pero pierden el respeto propio—

El efecto de tales hábitos degradantes no es el mismo en todas las mentes. Hay algunos niños que han desarrollado mucho las facultades morales y que, al relacionarse con niños que practican la masturbación, se inician en este vicio. El efecto en los tales con demasiada frecuencia es volverlos melancólicos, irritables y celosos. Sin embargo, los tales quizá no pierdan su respeto por el culto religioso y quizá no muestren una incredulidad especial en cuanto a las cosas espirituales. A veces sufren agudamente de remordimiento y se sienten degradados ante su propia vista y pierden su respeto propio.—Joyas de los Testimonios 1:392. {CN 420.2}

La mente puede ser fortalecida contra la tentación—

Las facultades morales son excesivamente débiles cuando entran en conflicto con hábitos ya establecidos. Los pensamientos impuros tienen el dominio de la imaginación y la tentación es casi irresistible. Si la mente estuviera acostumbrada a contemplar temas elevados, si la imaginación estuviera preparada para contemplar cosas puras y santas, estaría fortalecida contra la tentación. Se ocuparía de lo celestial, lo puro, lo sagrado y no podría ser atraída por lo bajo, lo corrupto y vil.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 135. {CN 421.1}

Volveos inteligentes en estas cosas—

La satisfacción de las pasiones más bajas inducirá a muchos a cerrar los ojos a la luz, porque temen ver pecados que no están dispuestos a abandonar. Todos pueden ver si lo desean. Si prefieren las tinieblas a la luz, su criminalidad no disminuirá por ello. ¿Por qué no leen los hombres y mujeres y se instruyen en estas cosas que tan decididamente afectan su fuerza física, intelectual y moral, Dios os ha dado un tabernáculo que cuidar y conservar en la mejor condición para su servicio y gloria. Vuestros cuerpos no os pertenecen. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque comprados sois por precio; glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”.—Joyas de los Testimonios 1:259, 260. {CN 421.2}

Precauciones y consejos

 

Muchos casos han sido revelados—

Se me han presentado muchos casos, y mi alma ha enfermado y se ha llenado de asco al tener una vislumbre de sus vidas íntimas, a causa de la podredumbre del corazón de los seres humanos que profesan piedad y hablan de ser trasladados al cielo. Me he preguntado con frecuencia: ¿En quién puedo confiar? ¿Quién está libre de iniquidad?—Joyas de los Testimonios 1:256. {CN 422.1}Estoy llena de horror cuando se me presenta la condición de las familias que profesan la verdad presente. El desenfreno de los jóvenes y aun de los niños es casi increíble. Los padres no saben que el vicio secreto está destruyendo y obliterando la imagen de Dios en sus hijos. Existen entre nosotros los pecados que caracterizaron a los sodomitas. Los padres son responsables porque no han educado a sus hijos para que amen y obedezcan a Dios. No los han restringido ni les han enseñado diligentemente el camino del Señor. Les han permitido que salgan y entren a su placer y que se asocien con la mundanalidad. Estas influencias mundanas que contrarrestan las enseñanzas y la autoridad paternas se encuentran grandemente en la así llamada buena sociedad. Por sus vestidos, su apariencia, sus diversiones, se rodean de una atmósfera que se opone a Cristo. {CN 422.2}

Nuestra única seguridad es mantenernos como un pueblo peculiar de Dios. No debemos ceder una pulgada a las costumbres y usos de esta era degenerada, sino mantenernos en independencia moral, sin comprometernos con sus prácticas corruptas e idólatras.—Testimonies for the Church 5:78. {CN 422.3}

Ha de instruirse a los ignorantes—

No importa cuán elevada sea la profesión que haga una persona, los que están dispuestos a entrar en complacencias con la concupiscencia de la carne no pueden ser cristianos. Como siervos de Cristo, su ocupación y meditaciones y placeres debieran consistir en cosas más excelentes. Muchos ignoran la pecaminosidad de estos hábitos y sus resultados seguros. Los tales deben ser instruidos.—An Appeal to Mothers, 25. {CN 422.4}

Uno que pidió que se orara por su curación—

Mi esposo y yo una vez asistimos a una reunión donde se despertó nuestra simpatía por un hermano que estaba gravemente afectado de tisis. Era pálido y demacrado. Pidió las oraciones del pueblo de Dios. Dijo que su familia estaba enferma y que había perdido a un hijo. Habló con sentimiento de su duelo. Dijo que había estado esperando durante algún tiempo ver a los hermanos White. Había creído que si oraban por él, sería sanado. Después de que terminó la reunión, los hermanos nos llamaron la atención a este caso. Dijeron que la iglesia los estaba ayudando, que su esposa estaba enferma y su hijo había muerto. Los hermanos se habían reunido en su hogar y se habían unido en oración por la familia afligida. Estábamos muy cansados y teníamos la carga del trabajo sobre nosotros durante la reunión y queríamos que se nos excusara. Yo había resuelto no ocuparme en oración por nadie, a menos que el Espíritu del Señor se manifestara en el asunto. . . . {CN 423.1}Esa noche nos postramos en oración y presentamos su caso delante del Señor. Suplicamos para que pudiéramos saber la voluntad de Dios acerca de él. Todo lo que deseábamos era que Dios pudiera ser glorificado. ¿Queria el Señor que oráramos por ese hombre afligido? Dejamos la carga con el Señor y nos retiramos a descansar. El caso de este hombre fue presentado claramente en un sueño. Su proceder desde su niñez en adelante me fue mostrado y que si orábamos, el Señor no nos oiría, pues él mantenía la iniquidad en su corazón. A la mañana siguiente, el hombre vino para que oráramos por él. Lo llevamos aparte y le dijimos que lo sentíamos pero estábamos obligados a rehusar su pedido. Le conté mi sueño, que el reconoció como verdadero. Había practicado la masturbación desde su mocedad y la había continuado practicando durante su vida matrimonial, pero dijo que trataría de apartarse de ella. Este hombre tenía un hábito inveterado que vencer. Ya estaba en la edad madura de su vida. Sus principios morales estaban tan débiles que cuando entró en conflicto con esa complacencia inveterada fueron vencidos. . . . {CN 423.2}

He aquí un hombre que se degradaba diariamente y, sin embargo, se atrevía a ir a la presencia de Dios y pedir que le aumentara la fuerza que él había malgastado vilmente y que si se le concedía, la usaría en su concupiscencia. ¡Qué tolerancia tiene Dios! Si él tratara a los hombres de acuerdo con las corruptas sendas de ellos, ¿quién podría vivir ante su vista? ¿Qué hubiera sucedido si hubiéramos sido menos precavidos y hubiéramos presentado el caso de este hombre delante de Dios mientras practicaba la iniquidad, nos habría oído el Señor? ¿Habría contestado? “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad” . . . Este no es un caso solitario. Aun la relación matrimonial no fue suficiente para preservar a este hombre de los hábitos corruptos de su juventud. Ojalá pudiera yo ser convencida de que son raros los casos como el que he presentado, pero sé que son frecuentes.—Testimonies for the Church 2:349-351. {CN 424.1}

Un suicida—

El señor —– profesaba ser un consagrado seguidor de Cristo. Su salud estaba muy débil. Nuestra simpatía se despertó en favor de él. . . . {CN 424.2}Su caso me fue mostrado en visión. Vi que estaba engañado en cuanto a sí mismo, que no disfrutaba del favor de Dios. Había practicado la masturbación hasta el punto de ser un mero despojo humano. Me fue mostrado que este vicio es una abominación a la vista de Dios. . . . {CN 425.1}

Había practicado esos hábitos por tanto tiempo, que parecía haber perdido el dominio propio. Era naturalmente inteligente, poseíá habilidades más que comunes. Pero ¡cómo habían sido puestas bajo el dominio de Satanás y consumidas ante su altar todas sus facultades corporales y mentales! {CN 425.2}

Este hombre había llegado al punto de que parecía estar abandonado por Dios. Se iba a los bosques y pasaba días y noches en ayuno y oración para poder vencer ese gran pecado, y luego volvia a sus viejas prácticas. Dios no escuchaba sus oraciones. Pedía a Dios que hiciera para él lo que había estado en su poder hacer por sí mismo. Había hecho promesas a Dios vez tras vez, y frecuentemente había quebrantado sus votos y se había entregado a sus propias concupiscencias corruptas, hasta el punto de que Dios lo había dejado para que realizara su propia ruina. Ya ha muerto. Fue un suicida. La pureza del cielo nunca se malogrará con su compañía.—An Appeal to Mothers, 24-28. {CN 425.3}

Satanás trabaja mientras los padres duermen—

Esta es una era disoluta. Los niñitos y las niñitas comienzan a cortejarse mutuamente cuando debieran estar ambos en el jardín de infantes, recibiendo lecciones de recato en la conducta. ¿Cuál es el efecto de este trato tan libre? ¿Aumenta la castidad en la juventud que así se reúne? ¡No, ciertamente! Aumenta las primeras pasiones concupiscentes. Después de tales reuniones, los jóvenes están enloquecidos por el diablo y se entregan a sus viles prácticas. {CN 428.1}Los padres duermen y no saben que Satanás ha plantado su bandera infernal en su propio hogar. Fui inducida a preguntar, ¿qué llegará a ser de la juventud en esta era corrupta? Repito, los padres están durmiendo. Los hijos están infatuados con un sentimentalismo enfermizo y la verdad no tiene poder para corregir lo equivocado. ¿Qué se puede hacer para detener la marea del mal? Los padres pueden hacer mucho si así lo determinan. {CN 428.2}

Si una jovencita que acaba de entrar en la adolescencia es molestada con las familiaridades de un muchacho de su propia edad, o mayor, debiera enseñársele a manifestar su repudio de tal modo que no se repitan tales familiaridades. Cuando los muchachos o jóvenes buscan con frecuencia la compañía de una niña, algo anda mal. Esa niña necesita que una madre le muestre su lugar, que la reprima y le enseñe lo que corresponde a una niña de su edad. {CN 428.3}

Ha hecho su obra perniciosa la doctrina corruptora prevaleciente de que, desde el punto de vista de la salud, los sexos deben entremezclarse. Cuando los padres y tutores manifiesten una décima parte de la astucia que posee Satanás, entonces esta asociación de los sexos podrá ser casi inofensiva. Tal como es, Satanás tiene un éxito pleno en sus esfuerzos para cautivar la mente de los jóvenes y la asociación de muchachos y niñas tan sólo la aumenta veinte veces más.—Testimonies for the Church 2:482, 483. {CN 429.1}

El cuadro no es exagerado—

No os engañéis a vosotros mismos con la creencia de que, después de todo, este asunto se presenta delante de vosotros en forma exagerada. No he cargado la tinta al cuadro. He declarado hechos que soportarán la prueba del juicio. ¡Despertad! ¡Despertad! Os ruego antes de que sea demasiado tarde para corregir los males, y perezcáis con vuestros hijos en la ruina general. Emprended la solemne obra y procurad la ayuda de cada rayo de luz que podáis reunir que ha brillado sobre vuestra senda y que no habéis apreciado. Y, juntamente con la ayuda de la luz que ahora brilla, comenzad una investigación de vuestra vida y carácter como si estuvierais delante del tribunal de Dios.—Testimonies for the Church 2:401. {CN 429.2}A menos que los padres se despierten, no hay esperanza para sus hijos.—Testimonies for the Church 2:406. {CN 429.3}

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