El Poder del Espíritu y de la Oración Intercesora

El Poder del Espíritu y de la Oración Intercesora

Cuando vamos a la oración normalmente estamos apurados, cansados y sin ganas de conversar con Dios. Nuestras preocupaciones no nos dejan tranquilos. Por eso debemos aprender a tranquilizar nuestros pensamientos y sentimientos. Concéntrese delante de Dios. Si está en sus posibilidades, arrodíllese ante Dios, converse con Él.

Orar es conversar como se conversa con una persona a la que le tengo mucha confianza (con esa persona que le llego a contar mis asuntos íntimos, lo que sufro y lo que me alegra, y sé que no va a ir con el chisme a nadie).

Cuando intercedemos por los otros, nos unimos a Jesús en su poderosa obra de intercesión. Jesús es el único intercesor justo. Él es el solicitador todopoderoso.

Separe periodos específicos para la oración intercesora. Al interceder por otros, nuestro corazón se vuelve uno con el suyo. Nuestra mente es unida sus divinos propósitos.

Descargue esta presentación en power point que le guiará a practicar la oración intercesora en el ministerio de oración de su iglesia o en su propia persona.

El Poder del Espíritu y de la Oración Intercesora
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