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La Justificación por la Fe y el mensaje a Laodicea

El estudio detenido de esta parte del Apocalipsis puede crear las condiciones necesarias para un reavivamiento y una reforma en las filas del pueblo de Dios. A medida que avanzamos en el estudio de esta sección podremos apreciar la urgente necesidad de estudiar cada vez más de cerca las Escrituras. Al mismo tiempo, nos daremos cuenta como sus mensajes son nuevos a cada mañana al igual que las tiernas misericordias divinas (Lam. 3:22-23).

La Justificación por la Fe y el mensaje a Laodicea

Este mensaje no revela nada de que gloriarse, pues los miembros de la iglesia de Laodicea son sorprendidos por el “Testigo Fiel y Verdadero” en una condición espiritual deprimente. La patética indiferencia de este cuerpo de creyentes hacia las cosas espirituales se plasma en un estado de tibieza que produce nauseas al Hijo de Dios.

Según el pronóstico de Cristo al ángel de la iglesia, hay dos cosas que le impiden salir del estado nauseabundo de tibieza en el que se encuentra. La autojustificación de su pecado, pues siendo pobre, desventurado, ciego y estando desnudo, se cree rico y sin necesidad de nada. La problemática del pecado oculto es otra de las dificultades que Dios enfrenta al tratar con su pueblo. El ángel de Laodicea está pereciendo bajo el manto escabroso del yo, y “no lo sabe”. Lo peor de todo es que su mal es el mal de la iglesia. Puesto que de los líderes del Señor sale la instrucción (Mal. 2:7), se concluye que, “tal cual es el líder, así es el pueblo”. Pero Dios revela por diferentes medios el pecado de sus siervos en procura de que cuando estos se percaten de su debilidad e indignidad se refugien en Él en busca de una solución efectiva. Nadie escapará de una revelación patente de sus pecados (cf. Sal. 90:8; 19:12; Job 42:2).

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Dios se propone revelarnos todo pecado oculto a nuestros ojos, y aunque esto constituya una experiencia dolorosa, debe suceder, de lo contrario estaremos perdidos. Cuando se desate la crisis final muchos que parecían cristianos genuinos verán que no son más que hojarasca que el viento esparce por dondequiera. No estaban afirmados sobre la Roca de los siglos y pasarán a engrosar las filas de la oposición. La crisis revelará nuestro carácter y quiénes somos en realidad.

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