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El Régimen Alimenticio y la Espiritualidad – Powerpoint

Relación entre el alimento y la salud física

“Nuestra salud física es conservada por lo que comemos; si nuestros apetitos no están bajo el control de una mente santificada, si no somos temperantes en todo lo que comemos y bebemos, no estaremos en un estado mental y físico sano para estudiar la Palabra con el propósito de aprender lo que dicen las Escrituras: ¿Qué haré para tener la vida eterna?”. Página 61

Los mejores alimentos.

“Deben escogerse los alimentos que mejor proporcionen los elementos necesarios para la reconstitución del cuerpo. En esta elección, el apetito no es una guía segura. Los malos hábitos en el comer lo han pervertido. Muchas veces pide alimento que altera la salud y causa debilidad en vez de producir fuerza. Tampoco debemos dejarnos guiar por las costumbres de la sociedad. Las enfermedades que prevalecen por doquiera provienen en buena parte de errores comunes respecto al régimen alimenticio”. Pág. 151

Relación entre el alimento y la salud mental.

“Cada parte del hombre debe ser protegida;hemos de ejercer cuidado, no sea que lo que se lleva al estómago borre de la mente pensamientos elevados y santos. ¿No puedo yo hacer lo que me place? Pregunta alguien, como si estuviéramos tratando de privarlo de un gran bien, cuando presentamos la necesidad de comer con inteligencia, y conformar todos los hábitos a las leyes que Dios ha establecido”. Página 65.

No son sin culpa ….

“Satanás ve que no puede ejercer tanto poder sobre las mentes cuando el apetito se mantiene bajo control como cuando éste es complacido, por esto él trabaja constantemente para inducir a los seres humanos a la complacencia. Bajo la influencia de los alimentos no saludables, la conciencia está dominada por el estupor, la mente está oscurecida, y su susceptibilidad a las impresiones se halla coartada. Pero la culpa del trasgresor no disminuye porque la conciencia ha sido violada hasta que se ha hecho insensible”. Pág. 512

Relación entre el alimento y la espiritualidad.

“El comer, el beber y el vestirse guardan una relación directa con el progreso espiritual ….. Lo que corrompe el cuerpo tiende a corromper el alma. El que lo consume va quedando por ello inhabilitado para tener comunión con Dios y para rendirle un servicio elevado y santo … Todos los que participan de la naturaleza divina escaparán a la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. Es imposible que lo que satisfacen el apetito obtengan la perfección cristiana”. Página 67.

Venciendo la tentación.

El poder dominante del apetito causará la ruina de millares de personas, que, si hubiesen vencido en ese punto, habrían tenido fuerza moral para obtener la victoria sobre todas las demás tentaciones de Satanás. Pero los que son esclavos del apetito no alcanzarán a perfeccionar el carácter cristiano. La continua transgresión del hombre durante seis mil años ha producido enfermedad, dolor y muerte. Y a medida que nos acerquemos al fin, la tentación de complacer el apetito será más poderosa y más difícil de vencer”. Pág. 69

Somos Templo del Espíritu Santo.

1Cor.3:16, 17 “No sabéis que sois templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”.

Comprados por precio.

1Cor. 6:19 y 20.”¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del espíritu Santo, el cual está en vosotros,el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprado por precio glorificad, pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Intemperancia.

“Es la intemperancia en el comer lo que produce tanta invalidez, y despoja a Dios de la gloria que se le debe. Debido a que no se niegan a sí mismos, muchos hijos de Dios son incapaces de alcanzar la alta norma de espiritualidad que él ha establecido para ellos, y aun cuando se arrepientan y se conviertan, toda la eternidad testificará de la pérdida que han tenido por entregarse al egoísmo”. Pág. 68

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Intemperancia como pecado.

“Nadie que profese piedad considere con indiferencia la salud del cuerpo, y se haga la ilusión de que la intemperancia no es pecado, y que ésta no afectará su espiritualidad. Existe una estrecha simpatía entre la naturaleza física y la moral … Nuestro Creador es el autor de las leyes físicas, así como es el autor de la ley moral. Y el ser humano que es descuidado en los hábitos y las prácticas que conciernen a su vida y a su salud física, peca contra Dios”. Pág.49

Estricta temperancia.

“La intemperancia en el comer, aunque se trate de alimentos de la debida calidad, tendrá una influencia agotadora sobre el organismo y embotará las emociones más sensibles y santas”. Pág. 64

“Nadie puede ser un obrero de éxito en las cosas espirituales hasta que observe una estricta temperancia en sus hábitos dietéticos”. Pág.65

“No es posible que glorifiquemos a Dios mientras vivamos violando las leyes de la vida”. Pág.50

Del mundo o de los elegidos.

“El espíritu de Dios no puede venir en nuestra ayuda, y asistirnos en el perfeccionamiento de un carácter cristiano, mientras estamos satisfaciendo nuestro apetito en perjuicio de nuestra salud, y mientras el orgullo de la vida nos domina”.

“Nuestros hábitos en el comer y beber muestran si somos del mundo o estamos entre el número de aquellos a quienes el Señor, por el poderoso instrumento de la verdad, ha separado del mundo”. Pág. 67

A la imagen de Dios.

“El hombre fue el acto culminante de la creación de Dios … El hombre es muy querido para Dios, porque fue formado a su propia imagen. Este hecho debe impresionarnos con la importancia de enseñar por precepto y por ejemplo el pecado de contaminar, por la indulgencia del apetito o por cualquier otra práctica pecaminosa, el cuerpo que está destinado a representar a Dios ante el mundo”. Pág. 52

Pérdida del Edén.

“Nuestros primeros padres perdieron el Edén por complacer el apetito, nuestra única esperanza de reconquistar el Edén consiste en dominar firmemente el apetito y la pasión”. Pág.69

Llevando con éxito el plan de Salvación.

“Cristo sabía que a fin de llevar a cabo con éxito el plan de salvación, debía comenzar la obra de redimir al hombre donde había comenzado la ruina. Adán cayó por satisfacer el apetito”.Pág.63

El mundo entregado a la glotonería.

“Cristo sabía que el mundo estaba entregado a la glotonería y que esta sensualidad pervertiría las facultades morales. El poder de la tentación
a complacer el apetito puede medirse por la angustia de su
ayuno”. Pág.63

A quién amamos?

“No podemos amar al Señor con todo el corazón, la mente, el alma y las fuerzas mientras amemos nuestros apetitos y nuestros gustos
mucho más de lo que amamos al Señor … y sin embargo estamos profesando ser seguidores de Cristo, preparándonos para el toque final de la inmortalidad”. Pág. 51

1Cor: 9:27 “Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

Haciendo lo que es correcto.

“Dios exige que su pueblo progrese constantemente. Debemos aprender que la satisfacción de nuestros apetitos es el mayor obstáculo que pueda oponerse a nuestro progreso intelectual y a la santificación del alma”. Pág.52

“Cualquier cosa que disminuya la fuerza física, debilita la mente y la vuelve menos capaz de discernir entre lo bueno y lo malo. Nos volvemos menos capaces de escoger lo bueno, y tenemos menos fuerza de voluntad para hacer lo que sabemos que es recto”. Pág.56

Estilo de vida saludable.

“Esta es la verdadera santificación. No es meramente una teoría, una emoción o una forma de palabras, sino un principio vivo y activo que entra en la vida cotidiana. Requiere que nuestros hábitos en el comer, beber y vestir sean tales que aseguren la preservación de la salud física, mental y moral, para que podamos presentar al Señor nuestros cuerpos, no como una ofrenda corrompida por los malos hábitos, sino como “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”. Pág. 67

El deber de lo que han recibido luz.

“Hay solamente unos pocos que hasta ahora han sido despertados lo suficientemente como para entender cuánto tienen que ver sus hábitos relativos al régimen alimenticio con su salud, su carácter, su utilidad en este mundo, y su destino eterno. Vi que es el deber de los que han recibido la luz del cielo, y han comprendido los beneficios de andar en ella, manifestar un
interés mayor por los que todavía están sufriendo por carencia de conocimiento”. Pág. 60

Observadores del sábado.

“Los observadores del sábado que están esperando el pronto regreso de su Salvador deben ser los últimos en manifestar falta de interés en esta gran obra de la reforma (pro-salud). Los hombres y mujeres deben ser instruidos, y los ministros y el pueblo deben sentir que descansa sobre ellos la responsabilidad de trabajar para agitar el tema, e instar a otros a aceptarlo”.

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