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¿Es bíblico tener relaciones sexuales durante el Sábado?

Este tema es citado a menudo en el contexto de Isaías 58:13: “Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo….” Puesto que el sexo es placentero, el texto se utiliza para prohibir relaciones sexuales durante las horas del sábado. Sin embargo, una mayor investigación revela que el pasaje de Isaías está hablando del Día de la Expiación, un día dedicado al autoexamen, el juicio y la purificación. Cada persona debía participar en la ceremonia que no fuese “cortado” (Levítico 23:29). No hay evidencia textual que indique que el sexo estaba prohibido el sábado o el día de la expiación. Tampoco hay evidencia bíblica de que una relación sexual contamina a la persona.

De hecho, todas las referencias al placer sexual en el Antiguo Testamento son positivas! ¿A que se refiere la palabra “placer”, citada en Isa 58:13? La palabra hebrea es la misma que se encuentra en el versículo 3, que advierte contra la explotación. Esta misma palabra (en la Biblia judía NIPS), también se traduce como “placer de negocios” (o “intereses comerciales” de la persona). Isaías 58:14 ordena “llamar delicia al sábado” (NVI). La palabra “placer” en hebreo, es oneg, lo que significa delicia. El significado de Isaías 58:13 es que Dios quiere que dejemos a un lado nuestros propios compromisos y los sustituyamos por algo mucho más excelente.

Dios nos llama a vivir una vida de placer desinteresado, enfocada en nuestra relación con Él. La idea de que el sábado prohíbe el placer y la alegría dada por Dios durante las horas santas es básicamente una mala interpretación del texto original. El significado de este texto es que debemos evitar “el placer de os negecios” o ir en busca de nuestros propios “intereses comerciales”. De lo contrario cualquier cosa placentera, incluyendo la ingesta de alimentos, el estudio de la Biblia o un cántico debería ser prohibido también.

Lo que está en cuestión es la comprensión bíblica de la sexualidad. Los Judios antiguos, conocidos por su código de leyes estrictas sobre la observancia del sábado, no prohibian la actividad sexual el sábado, en cuanto fuese dentro de los límites del matrimonio. Esta “bendición sabática”era considerada con un momento de consumación del matrimonio. El sábado y el matrimonio eran las dos instituciones sagradas originadas en el Jardín del Edén. En el plan original de Dios, el sexo estaba destinado a convertirse en la mejor manera por la cual los esposos experimentarían los niveles más profundos de intimidad dentro de los lazos sagrados del matrimonio – los dos se harán una sola carne. Trágicamente, la sexualidad ha sido distorsionada y pervertida por el pecado. Los antiguos códigos hebreos eran necesarios porque Dios quería evitar perversiones sexuales practicadas por las naciones paganas. La sexualidad debe ser cuidadosamente vigilada.

Otra perversión vino del pensamiento griego que consideraba al hombre un ser compuesto de cuerpo y alma – el cuerpo como materia y mal, por lo tanto temporal y perecedero; el alma siendo espíritu y buena, por ellos definida como eterna e imperecedera. Algunos pensadores cristianos han abrazado este dualismo entre el cuerpo y el alma, que tenía implicaciones con respecto a la sexualidad humana (así como el sábado y otras doctrinas).

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El impacto duradero del platonismo se puede ver en la represión sexual presentada en los escritos de los primeros padres de la iglesia, tales como Orígenes y Agustín. Todos los impulsos sexuales deberían ser suprimidos. Esta visión de la sexualidad cristiana tenía una correlación directa con la eclesiología, como en el caso de los monjes que se retiraron a lugares distantes y cuevas. Los que se negaron al placer sexual y se tornaron al celibato se consideraron más espirituales y por lo tanto más dignos de posiciones en la iglesia. Todo esto contribuyó a una teología que, al igual que al sábado del séptimo día, se alejó de la visión bíblica de la sexualidad.

La belleza con que el sábado y el sexo se dio en el Edén se perdió durante la Edad Media. El tema del sexo en sábado, de todos modos, es una decisión muy personal y debe ser discutida en un espíritu de oración entre marido y mujer. Algunas parejas optan, “de común acuerdo” (1 Corintios 7: 5, NVI), renunciarse el uno al otro durante las horas del día de reposo con el fin de mantener su enfoque espiritual. Esto es admirable, pero para otros puede ser algo molesto. Para las parejas que tienen relaciones sexuales el sábado, esta visión tiene profundas raíces en la creación original. Una visión de la sexualidad que envuelve todo ser conecta el sexo de la creación como un hermoso regalo de Dios a la humanidad. Satanás distorsiona el regalo. La distorsión viene por la idea de que el sexo es un placer egoísta y por lo tanto debe ser reprimido. También se sirve del enfoque de los medios modernos que propagan la idea que se puede disfrutar del sexo según su propio placer y que no tiene nada que ver con la moralidad. Satanás está detrás de todos estos intentos de robar este regalo precioso del plan original de Dios.

En cuanto a nuestra pregunta acerca del sábado, el principio de que el apóstol Pablo usó en otro contexto se pueden aplicar aquí también: “El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado.”(Romanos 14: 3, RV). Dios creó el sexo como una forma para que los humanos se conecten entre sí en el nivel más profundo. Esta visión abarca toda la persona y ve el sexo como un hermoso regalo de Dios.

Michael W. Campbell (PhD, Universidad de Andrews), es profesor asistente
de Estudios Histórico-Teológicos, en
el Instituto Internacional Adventista de Estudios Avanzados, Silang, Cavite, Filipinas. (via Dialogo Universitario)

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