El Papa vuelve a enfatizar en el descanso Dominical

[Comentarios entre corchetes] Miércoles, día de audiencia general en la Sala Pablo VI. Alrededor de siete mil personas participaron en el encuentro semanal con el Papa. Retomando el camino de reflexiones sobre la Misa, Francisco preguntó: ¿Por qué ir a misa los domingos?

Fue el primer día que Él resucitó

Desde los primeros tiempos, los discípulos de Jesús celebraban el encuentro eucarístico con el Señor en el día que los judíos llamaban “el primero de la semana” y los romanos “el día del sol”. Después de la Pascua, los discípulos de Jesús se acostumbraron a esperar la visita de su divino Maestro el primer día de la semana; fue en ese día que Él resucitó y vino a reunirse con ellos en el Cenáculo, hablando y comiendo con ellos y dándoles el Espíritu Santo. Este encuentro se repetiría ocho días después, ya con la presencia de Tomás. [Esa alegada primera reunión en un domingo definitivamente no tenía el objetivo de celebrar o rendir culto. Basta leer el relato bíblico para constatar esto: “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. “(Juan 20:19). ¿Lo Percibe? Los discípulos estaban reunidos a puertas cerradas porque se escondían y no celebran la “misa”. Además, se reunían todos los días, según Hechos 2:46, 47. Por lo tanto, no es la reunión lo que hace el día santo.]

Domingo, día del Señor: es Él que nos encuentra

Y así, poco a poco, el primer día de la semana pasó a ser llamado por los cristianos “el día del Señor”, es decir, el domingo. “La celebración dominical de la Eucaristía está en el centro de la vida de la Iglesia: vamos a misa para encontrar al Señor resucitado, o mejor, para dejarnos encontrar por Él”, dijo el Papa, explicando: “Escuchar su palabra, alimentarnos en su mesa y así nos convertimos en Iglesia, su cuerpo místico vivo hoy en el mundo. Por eso, el domingo es para nosotros un día santo: santificado por la celebración eucarística, presencia viva del Señor para nosotros y entre nosotros. Es la Misa que hace cristiano el domingo.” [En verdad, quien hace un día santo es el Dios santo. Y Él hizo eso con el séptimo día, no con el primero, que es un día común de trabajo, según la Biblia. “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.”(Génesis 2:2-3)]

[…] “Sin Cristo, estamos condenados a ser dominados por el cansancio del día a día con sus preocupaciones y por el miedo del futuro. El encuentro dominical con Jesús nos da la fuerza que necesitamos para vivir con valentía y esperanza nuestros días. […] Los cristianos necesitamos participar en la misa dominical porque sólo con la gracia de Jesús, con su presencia viva en nosotros y entre nosotros, podemos poner en práctica su mandamiento y ser testigos creíbles. Más aún, la comunión eucarística con Jesús resucitado anticipa aquel domingo sin ocaso en que toda la humanidad entrará en el reposo de Dios.” [Ya que el papa habló del mandamiento, vamos allá: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.” (Éxodo 20: 8-11). Este es el mandamiento bíblico, incluso en cualquier Biblia católica. Todo lo que el Papa habla sobre el domingo – encuentro especial con Jesús, descanso semanal, anticipación del descanso post-regreso de Jesús – se aplica, de hecho, al sábado. Si tiene duda, lea la Biblia y usted se dará cuenta de que es así. Después de su resurrección, Jesús predijo que sus seguidores todavía estarían guardando el sábado, incluso cuatro décadas después (Mt 24:20). Además, María, Pablo y los demás discípulos continuaron guardando el sábado. Y Juan dijo haber recibido en el año 100 dC su visión del Apocalipsis en el día del Señor (Ap. 1:10). ¿Qué día era ese? Basta leer Mateo 12: 8, Marcos 2:28 y Lucas 6: 5 para saber. El domingo fue instituido como día de guardia oficial por el emperador Constantino, en el año 321 dC, algo que fue aceptado por la Iglesia Católica, contrariando el mandamiento bíblico.]

Comentarios por Michelson Borges
Fuente: Radiovaticana

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