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¿Cuál es la mejor versión de la Biblia y por qué?

Algunas personas que me han preguntado en reiteradas ocasiones cuál es la mejor traducción de la Biblia, para no estar leyendo cosas que no aparecen en el texto original. Contestar esta pregunta no es fácil en absoluto, depende de muchos factores, incluyendo del idioma destinatario.

Así mismo, algunos quieren una respuesta corta, que tan sólo contenga el nombre de esa traducción y listo. Sin embargo, si hipotéticamente diésemos esa respuesta, en muchos casos la siguiente pregunta sería “¿Por qué?”, con lo cual la respuesta deberá alargarse.

Para hablar de traducciones, primero deberíamos hablar de Crítica Textual, sin embargo, por la naturaleza de este breve ensayo, siendo que la mayoría de ustedes seguramente quiera una respuesta breve, iré directo al grano.

Primero que nada (o que todo), no existe una traducción perfecta.
Hay un dicho conocido entre los traductores: “traduttore, traditore“, que literalmente se traduce como “traductor, traidor“. Como decía un profesor “Toda traducción, es una traición”. Se refería a una traición al texto original, pues hay palabras o expresiones que existen en algunos idiomas, pero no en otros.

Sin embargo, a pesar de que ninguna traducción es perfecta, al momento de traducir un texto se pueden usar esencialmente dos tipos o técnicas de traducción. Esto puede aplicarse tanto al texto bíblico, como a cualquiera otra obra literaria. Esos dos tipos o técnicas de traducción se conocen como:

1) Traducción formal (o por equivalencia formal).
2) Traducción dinámica (o por equivalencia dinámica, también conocida como por equivalencia funcional).

La primera (formal), intenta traducir el texto palabra por palabra, aunque eso implique que no se lo logre comprender correctamente en el idioma destino en el que se está traduciendo el texto. No significa necesariamente una desventaja, pues de alguna forma obliga a la persona a adentrarse en el contexto del texto, estudiando los significados idiomáticos de ciertas expresiones o modismos que se usaban en esa época, en esa zona geográfica.

La segunda (dinámica), intenta comunicar la idea expresada en el texto, y si es necesario, a costo de la literalidad, del orden de las palabras, de la voz gramatical, del modo, etc. En otras palabras, suele ser una paráfrasis del texto original.

Hay biblias que están traducidas con un estilo más formal, otras con uno más dinámico, y otras que son una mezcla de ambos.

Algunas biblias que están traducidas con un estilo por equivalencia formal son:

  • – Reina Valera (1865, 1909, 1960, etc.).
  • – Nacar Colunga.
  • – Biblia Textual.
  • – Biblia de Jerusalén.

Algunas biblias que están traducidas con un estilo por equivalencia dinámica son:

  • – Dios habla hoy.
  • – Biblia Latinoamericana.

Algunas biblias que mantienen un “equilibrio” entre un estilo por equivalencia formal y dinámico son:

  • – Nueva Versión Internacional.
  • – Nueva Traducción Viviente.

Realmente, es conveniente tener más de una traducción de la Biblia a la hora de estudiar. Lo que una traducción a veces no dice o presenta, la otra sí lo hace, y viceversa.

En el caso de que quien vaya a estudiar el texto bíblico, no tenga conocimientos del hebreo y griego bíblicos (idiomas originales (junto con un poco de Arameo) en los que se escribió la Biblia), conviene entonces estudiar el texto desde varias traducciones, y no de una sola.

Una de las traducciones que más uso para presentar temas es Reina Valera de 1960, aunque también contiene errores de traducción (ej.: Lucas 23:43; y cada vez que aparece “día de reposo”, debería haberse traducido como “sábado”). Mencionaré las dos principales razones por las cuales la uso:

1) Es una traducción por equivalencia formal [porque respeta cierta literalidad del texto], y no es dinámica [que principalmente hace una paráfrasis de este]. Prefiero que la traducción sea una traducción literal del texto, y no una interpretación (que es lo que son muchas veces las paráfrasis). Las traducciones por equivalencia dinámica, por más que pueden ser útiles muchas veces, al mismo tiempo pueden introducir al texto ideas que el texto no dice, por parte de los traductores que escriben lo que interpretan del texto. Luego de haber orado, esa interpretación prefiero hacerla yo, y para eso es necesario, o bien leer el texto original, o una traducción que se acerque mucho al original.

2) Es la traducción de la Biblia en español más utilizada por mayoría de las iglesias cristianas (a excepción de la Iglesia Católica, que usan otras traducciones), y cuando presento temas, prefiero que los versículos que voy a leer suenen conocidos por la mayoría de los que estén escuchando.

Te sugiero que estudies el texto bíblico usando varias traducciones, para minimizar los errores de traducción del texto bíblico que puedan aparecer.

Escrito por el Pastor Alejandro Añasco

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