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Virus y pestes preparados en el laboratorio de Satanás

El pasado jueves 30 de enero 2020 la OMS declaraba en su sede de Ginebra (Suiza) la emergencia internacional por el nuevo coronavirus de Wuhan.

A la fecha casi 18 millones de casos confirmados y 685.000 muertes en todo el mundo, según datos de la Universidad de Hopkins

Una declaración de emergencia sanitaria internacional implica la restricción en el movimiento de personas, el posible cierre de fronteras y la adopción de todo tipo de medidas de prevención, lo que conlleva importantes consecuencias sociales y económicas.

Jesús predijo que en los últimos tiempos habrían epidemias (“pestilencias” o “pestes” dice en Mateo 24: 7)

El laboratorio del diablo

Elena de White lo vio claramente, y no dudó en dejarlo escrito:

“Satanás obra asimismo por medio de los elementos para cosechar muchedumbres de almas aún no preparadas. Tiene estudiados los secretos de los laboratorios de la naturaleza y emplea todo su poder para dirigir los elementos en cuanto Dios se lo permita. Cuando se le dejó que afligiera a Job, ¡cuán prestamente fueron destruidos rebaños, ganado, sirvientes, casas e hijos, en una serie de desgracias, obra de un momento! Es Dios quien protege a sus criaturas y las guarda del poder del destructor. Pero el mundo cristiano ha manifestado su menosprecio de la ley de Jehová, y el Señor hará exactamente lo que declaró que haría: alejará sus bendiciones de la tierra y retirará su cuidado protector de sobre los que se rebelan contra su ley y que enseñan y obligan a los demás a hacer lo mismo. Satanás ejerce dominio sobre todos aquellos a quienes Dios no guarda en forma especial. Favorecerá y hará prosperar a algunos para obtener sus fines, y atraerá desgracias sobre otros, al mismo tiempo que hará creer a los hombres que es Dios quien los aflige.” {CS 575}

Satanás produce Virus y desastres

“Al par que se hace pasar ante los hijos de los hombres como un gran médico que puede curar todas sus enfermedades, Satanás producirá enfermedades y desastres al punto que ciudades populosas sean reducidas a ruinas y desolación. Ahora mismo está obrando…” {CS 576}

“Ejerce su poder en todos los lugares y bajo mil formas: En las desgracias y calamidades de mar y tierra, en las grandes conflagraciones, en los tremendos huracanes y en las terribles tempestades de granizo, en las inundaciones, en los ciclones, en las mareas extraordinarias y en los terremotos. Destruye las mieses casi maduras y a ello siguen la hambruna y la angustia…” {CS 576}

“… propaga por el aire emanaciones mefíticas y miles de seres perecen en la pestilencia. Estas plagas irán menudeando más y más y se harán más y más desastrosas. La destrucción caerá sobre hombres y animales. “La tierra se pone de luto y se marchita”, “desfallece la gente encumbrada de la tierra. La tierra también es profanada bajo sus habitantes; porque traspasaron la ley, cambiaron el estatuto, y quebrantaron el pacto eterno” Isaías 24:4, 5 (VM). {CS 576}

¿Quien tendrá la culpa?

“Y luego el gran engañador persuadirá a los hombres de que son los que sirven a Dios los que causan esos males.” {CS 576}

“La política de Satanás en este conflicto final con el pueblo de Dios es la misma que la seguida por él al principio de la gran controversia en el cielo. Hacía como si procurase la estabilidad del gobierno divino, mientras que por lo bajo hacía cuanto podía por derribarlo y acusaba a los ángeles fieles de esa misma obra que estaba así tratando de realizar.” {CS 577.2}

Los que honran el sábado de la Biblia serán denunciados como enemigos de la ley y del orden, como quebrantadores de las restricciones morales de la sociedad, y por lo tanto causantes de anarquía y corrupción que atraen sobre la tierra los altos juicios de Dios.” {CS 578.1}

Lucas 21:28 “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.”

En medio de la angustia de gentes que se está viviendo, invoquemos la promesa para los que buscan refugio en el Señor y siguen sus caminos: “Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada”. (Salmos 91 : 9-10)

Fuente: Universidad de HopkinsRevista AdventistaOliver Coronado

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