Hablamos con Dios. Cuando leemos la Biblia, Dios nos habla. En este intercambio divinamente ordenado, llamado comunión, reside el secreto de la fortaleza espiritual.
Pero de vez en cuando surge la pregunta: ¿Por qué debemos orar? En el libro «Comunión con Dios», se incluyen textos de los escritos de Ellen White y algunos pasajes bíblicos que sugieren algunas cosas por las que podemos orar. Por supuesto, el alcance de la oración es infinito, al igual que nuestras necesidades, pero veamos algunas enseñanzas inspiradas:

Idea clave: «Y esta es la confianza que tenemos en él: que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho». – 1 Juan 5:14-15.
Pregunta: ¿Qué cosas debo pedir con la certeza de que las recibiré?
Respuesta:
1) Pedir algo que Él prometió: «Toda promesa de la Palabra de Dios viene a ser un motivo para orar, pues su cumplimiento nos es garantizado por la palabra empeñada por Jehová. Tenemos el privilegio de pedir por medio de Jesús cualquier bendición espiritual que necesitemos. Podemos decir al Señor exactamente lo que necesitamos… Podemos exponerle nuestros asuntos temporales, y suplicarle pan y ropa, así como el pan de vida y el manto de la justicia de Cristo. Nuestro Padre celestial sabe que necesitamos todas estas cosas, y nos invita a pedírselas. ». – El Discurso Maestro de Jesucristo, págs. 114 y 115.
2) Para nuestras propias necesidades: «Cada persona tiene el privilegio de expresar al Señor sus propias necesidades y ofrecerle gratitud individual por las bendiciones que recibe diariamente». – Testimonios, vol. 9, págs. 278 y 279.
3) Por la Causa de Dios: «Los múltiples intereses de la causa nos dan alimento para reflexionar e inspirar nuestras oraciones». – Ibíd., vol. 4, pág. 459.
4) Por el Espíritu Santo: «Ahora se necesita mucha oración. … Para quienes la piden, la dispensación en la que vivimos debe ser la dispensación del Espíritu Santo. Pídanle su bendición. Es tiempo de ser más dedicados en nuestra devoción… El Señor espera que se la pidamos». – Testimonios para Ministros y Obreros del Evangelio, págs. 511 y 512.
5) Por poder y sabiduría: «Cuando le pidan ayuda al Señor, honren al Salvador creyendo que recibirán su bendición. Todo poder y toda sabiduría están a nuestra disposición. No tenemos que hacer nada más que pedir». – La Ciencia del Buen Vivir, pág. 514. «Debemos buscar la sabiduría de lo alto para que podamos permanecer firmes en estos días de error y engaño». – Primeros Escritos, págs. 87 y 88.
6) Por poder y sabiduría: «Cuando pidan a Dios que los ayude, honren a su Salvador creyendo que reciben su bendición. Todo poder y toda sabiduría están a nuestra disposición. No tenemos más que pedir». -El ministerio de curación, p. 412. «Debemos buscar sabiduría de lo alto para poder subsistir en este día de errores y engaños». – Primeros escritos, pp. 87, 88.
7) Para comprender la Palabra de Dios: «Nadie, sin oración, está libre de peligro ni por un solo día ni por una hora. Especialmente debemos pedirle al Señor sabiduría para comprender Su Palabra. Allí se revelan las estratagemas del tentador y los medios por los cuales uno puede resistirlo con éxito. Satanás es hábil para citar las Escrituras, dando su propia interpretación a los pasajes con los que espera hacernos tropezar». – El Gran Conflicto, pág. 530.
8) Para comprender los tiempos actuales: «Oren con el mayor fervor para comprender los tiempos en que vivimos, para tener una concepción más completa de Su propósito y para una mayor eficacia en la salvación de las almas». – Mensajes Selectos, vol. 2, pág. 400.
9) Para el crecimiento cristiano: «El Señor se complace al ver Su obra realizada con la mayor perfección posible». – Ellen G. White, Comentarios, Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, vol. 1, pág. 1108. «Los que trabajan en el servicio de Dios hoy en día, oren a él en procura de sabiduría y aguda perspicacia para que puedan hacer su obra perfectamente». -Ibíd.
Que nadie que cree a medias en las promesas de Dios, espere recibir algo del Señor. Cada promesa preciosa es un compromiso de Dios. Honrémoslo creyendo en su Palabra. Las dudas, peros y tal vez, no pueden recibir contestación. Sólo una fe positiva abrirá la tesorería del cielo.
Tomado del Día 5 del libro Comunión con Dios



