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67 declaraciones de Elena G. White respecto a un Dios en tres personas – PDF

EL MISTERIO DE LA DEIDAD LA NATURALEZA DE DIOS ES UN MISTERIO

Ninguna mente finita puede comprender plenamente el carácter o las obras del Ser infinito. No podemos descubrir a Dios por medio de la investigación. Para las mentes más fuertes y mejor cultivadas, lo mismo que para las más débiles e ignorantes, el Ser santo debe permanecer rodeado de misterio. Pero aunque «nubes y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el cimiento de su trono» . Podemos comprender lo suficiente de su trato con nosotros para descubrir una misericordia ilimitada unida a un poder infinito. Podemos comprender, de sus propósitos, lo que seamos capaces de asimilar; más allá de esto, debemos confiar en la mano omnipotente, en el corazón lleno de amor. (La Educación, p. 165)

Que los seres humanos consideren que con toda su investigación jamás pueden interpretar a Dios. Cuando los redimidos sean puros y limpios como para venir a su presencia, entenderán que todo lo que se refiere al Dios eterno, el Dios inaccesible, no puede ser representado en figuras. Es seguro contemplar Dios, y a Jesucristo, la imagen expresa a Dios. Dios dio a su Hijo Unigénito a nuestro mundo para que a través de su carácter contemplemos el carácter de Dios. (Manuscripts Releases (Manuscritos Liberados), Tomo 18, p. 222)*.

«Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre.» (Deuteronomio 29:29.) La revelación que de sí mismo dejó Dios en su Palabra es para nuestro estudio, y podemos procurar entenderla. Pero más allá de ella no debemos penetrar. El hombre más inteligente podrá devanarse los sesos en conjeturas respecto a la naturaleza de Dios, pero semejante esfuerzo será estéril. No nos incumbe resolver este problema. No hay mente humana capaz de comprender a Dios. Nadie debe permitirse entrar en especulaciones respecto a la naturaleza de Dios. Aquí el silencio es elocuencia. El Omnisciente trasciende toda discusión.» (Ministerio de Curación, p. 337).

Con respecto a la personalidad y las prerrogativas de Dios, dónde se encuentra y quién es, son temas que no debemos atrevemos a tocar. Acerca de esto, el silencio es elocuencia.

Los que no tienen un conocimiento experimental de Dios son los que se aventuran a especular con respecto a El. Si lo conocieran más, tendrían menos que decir en cuanto a lo que El es. La persona que en la vida diaria tiene una comunión más estrecha con Dios y un conocimiento más profundo acerca de El, es quien se da cuenta más profundamente de la total imposibilidad de que los seres humanos expliquen al Creador. . .

Dios siempre ha sido. Es el gran YO SOY. . . Es infinito y omnipresente. No tenemos palabras que puedan describir su grandeza y majestad.

La enseñanza bíblica acerca de Dios es la única que los seres humanos pueden seguir con seguridad. Debemos regular nuestra fe por un claro: «Así dice el Señor». El conocimiento de sí mismo que Dios desea que obtengamos por medio de su Palabra, si lo incorporamos a nuestra vida diaria producirá hombres y mujeres fuertes para resistir a mal, y los hará aptos para representarlo.

Necesitamos estudiar la sencillez de las enseñanzas de Cristo. Nos presenta la necesidad de orar y de ser humildes. Estas son nuestras salvaguardias contra los razonamientos erróneos con los cuales Satanás quiere desviarnos hacia otros dioses, y aceptar teorías engañosas revestidas por él de vestiduras de luz. (Manuscrito 132, del 8 de noviembre de 1903, «El pueblo escogido de Dios», escrito durante la crisis panteísta). (Citado en Alza tus Ojos, p.325)

PADRE / HIJO / ESPIRITU SANTO

  1. Una comisión sagrada nos ha sido confiada. Esta es la orden que nos ha sido dada: «Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» (Mat. 28: 19, 20.)(Joyas de los Testimonios, Tomo 3, p. 290)
  2. Dios espera que los que trabajan en su servicio luchen denodadamente por la fe que una vez fue dada a los santos. Nuestra obra misionera agresiva debe ser mucho más abundante de lo que ha sido en el pasado. Se deben agregar nuevos territorios; el estandarte de la verdad debe ser plantado en nuevos lugares; se deben establecer más iglesias; se debe hacer todo lo que se pueda para cumplir la orden: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mat. 28: 19-20). (Signs of the Times, 21 de agosto, 1901). (Citado en Exaltad a Jesús, p.289)
  3. Después de su resurrección, Cristo habló con sus discípulos y durante cuarenta días los instruyó acerca de su obra futura. El día de su ascensión, se encontró con ellos en un monte de Galilea que les había indicado. Y les dijo: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mat. 28: 18-20). Es el privilegio de cada médico y de cada sufriente creer en esta promesa; es la vida para todo creyente. (Letter B82, 1908) (Loma Linda Messages, p. 355). (Citado en Recibiréis Poder, p. 203)
  4. Los votos que asumimos con el bautismo abarcan mucho. En el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, somos sepultados como en la muerte de Cristo, y levantados a semejanza de su resurrección, y hemos de vivir una vida nueva. Nuestra vida debe quedar ligada con la vida de Cristo. Desde entonces en adelante el creyente debe tener presente que está dedicado a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo. (Consejos para la Iglesia, p. 536).
  5. Cristo hizo del bautismo la entrada en su reino espiritual. Hizo de él una condición positiva a la cual deben amoldarse todos los que quieran ser reconocidos como sometidos a la autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (SDABC6 1075). (Citado en La Maravillosa Gracia, p. 144)
  6. Cuando me siento agobiada y a duras penas sé cómo relacionarme con la obra que Dios me ha encomendado, clamo a los tres grandes dignatarios y les digo: “Ustedes saben que no puedo hacer este trabajo por mi propia fuerza. Tienen que obrar en, por y a través de mí, santificando mi lengua, mi espíritu será susceptible a los impulsos del Espíritu Santo de Dios ejercidos en mi mente y carácter”. Esta es la oración que todos nosotros deberíamos ofrecer. (Sermones Escogidos, Tomo 1, p.321) *
  7. Aquí es donde entra la función del Espíritu Santo después del bautismo de ustedes. Han sido bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se han levantado del agua para vivir en novedad de vida, para vivir una nueva vida. Han nacido para Dios, y están bajo sanción y el poder de los tres seres más santos del cielo, ellos son capaces de evitar que ustedes caigan. (Sermones Escogidos, Tomo 1, p.321) *
  8. ¿En nombre de quién han sido ustedes bautizados? Descendieron al agua en el nombre de los tres grandes Dignatarios del cielo: el Padre, el Hijo y del Espíritu Santo fueron sepultados con Cristo en el bautismo y se han levantado del agua para vivir en novedad de vida. (Sermones Escogidos, Tomo 1, p.317) *
  9. Cuando alguien es bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estos tres grandes poderes se comprometen a obrar a su favor. (Sermones Escogido, Tomo 1, p. 279).*
  10. Los que salen del mundo en espíritu y en todas sus prácticas, pueden considerarse como hijos e hijas de Dios; pueden creer en la Palabra del Señor como un niño cree cada palabra de sus padres. Para el que cree, toda promesa es segura. Los que se unen con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que demuestran con su vida que no siguen más el camino que seguían antes de que se unieran con sus agentes divinos, recibirán la sabiduría de lo alto; no dependerán de la sabiduría humana. Los cristianos, como miembros de la familia real e hijos del Rey celestial, para tratar correctamente con el mundo deben sentir la necesidad de un poder que sólo se origina en los instrumentos celestiales que se han comprometido a trabajar en favor de ellos. (MS 11, 1901). (Citado en elC.B.A. Tomo 6, p. 1103).
  11. La Venida del Señor está más cerca que cuando creimos por primera vez. ¡Cuán maravilloso es pensar que la gran controversia se aproxima a su fin! Al final de la obra nos encontraremos con peligros que no sabremos cómo superar; pero no olvidemos que los tres grandes poderes del cielo están obrando, que una mano divina está en el timón, y que Dios hará que sus propósitos se cumplan. Reunirá del mundo a un pueblo que le servirá en justicia. (Mensajes Selectos, Tomo 2, pp.450-451, Joyas de los Testimonios, Tomo 3, p. 257 Luente: Manuscrito 118, 1902)* (Citado en El Evangelismo, p. 52)*
  12. El rito del bautismo es administrado en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Estos tres poderes del cielo se han comprometido a ser la eficiencia de todos los que se someten a esta ordenanza, y que guardan fielmente el voto y que entonces hacían. (Manuscripts Releases, tomo 6, p.27).*
  13. Los votos que asumimos con el bautismo abarcan mucho. En el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, somos sepultados a la semejanza de la muerte de Cristo, y levantados a semejanza de su resurrección, y hemos de vivir una vida nueva. (Testimonios para la Iglesia, Tomo 6, pp. 103,104)
  14. Cuando el cristiano toma el voto bautismal se le promete ayuda divina. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están listos para obrar en su favor. Dios coloca a su alcance los recursos del cielo, a fin de que pueda ser vencedor. Su propio poder es pequeño, pero Dios es omnipotente y es su ayudador. Diariamente debe presentar sus necesidades ante el trono de la gracia. Mediante la fe y la confianza, apropiándose de los recursos provistos, saldrá más que vencedor. ¿Por qué, entonces, no avanzan con fe y valor los que están combatiendo contra los poderes de las tinieblas? Dios, Cristo y el Espíritu Santo están de su lado. . . (Manuscrito 13, del 8 de junio de 1902, «Los miembros del pueblo de Dios deben ser porta luces»). (Citado en Alza tus Ojos, p. 172). También en Nuestra Elevada Vocación, p. 83.Fuente: Review and Herald 18-02-1904).
  15. La obra es trazada frente a cada alma que ha confesado su fe en Jesucristo mediante el bautismo, y se ha convertido en un receptáculo de la promesa que procede de las tres personas de la divinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (MS 57, 1900) (Citado en C.B.A. Tomo 6, p. 1075).
  16. Los tres más altos poderes en el universo están comprometidos a trabajar con aquellos que tratan de salvar al perdido. (R.H. 12 de agosto de 1909).*
  17. Nuestra santificación es la obra del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es el cumplimiento del pacto que Dios ha hecho con aquellos que se comprometen con él, a permanecer con él, con su Hijo y su Espíritu en santa comunión. ¿Habéis renacido? ¿Os habéis convertido en un nuevo ser en Cristo Jesús? Entonces cooperad con los tres grandes poderes del cielo que trabajan en favor de vosotros (MS 11, 1901) (Citado en C.B.A. Tomo 7, p. 921).
  18. Debemos «guardar» toda la luz que recibimos del cielo y vivir a la altura de ella. ¿Por qué? Porque Dios quiere que nos aferremos a la verdad eterna y actuemos como la mano ayudadora del Señor, comunicando la luz a aquellos que no conocen su amor hacia ellos. Cuando os entregasteis a Cristo hicisteis una promesa en la presencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo: los tres grandes Dignatarios personales del cielo. «Guardad» firmemente esa promesa. (MS 92, 1901) (Citado en C.B.A. Tomo 7, p. 972).
  19. Nuestra santificación es la obra del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es el cumplimiento del pacto que Dios ha hecho con los que se unen a él, para permanecer con él, con su Hijo y con el Espíritu en santa comunión. ¿Ha nacido usted de nuevo? ¿Ha llegado a ser una nueva criatura en Cristo Jesús? Entonces coopere con los tres grandes poderes del cielo que están obrando en su favor. Al hacerlo le revelará al mundo los principios de la justicia. (The Signs of the Times, 19 de junio de 1901) ((Citado en C.B.A. Tomo 7, p. 441).
  20. La presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los tres grandes poderes en el universo y aquel en cuyo nombre el creyente es bautizado, está comprometido a estar con cada alma que lucha. (Pacific Union Recorder, 2 de Julio de 1908)*
  21. Cuando el cristiano se somete al solemne rito del bautismo, los tres poderes más altos del universo -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- dan su aprobación a ese acto, comprometiéndose a ejercer su poder en beneficio de él mientras él se esfuerza por honrar a Dios. Es sepultado, a semejanza de la muerte de Cristo, y es levantado a semejanza de su resurrección… Los tres grandes poderes del ciclo se comprometen a proporcionar al cristiano toda la asistencia que requiera. (Signs of the Times, 16 de agosto de 1905) (Reflejemos a Jesús, p. 100).
  22. Por medio de nuestro voto bautismal reconocemos y confesamos solemnemente que el Señor Jehová es nuestro Gobernante. Formulamos virtualmente un juramento solemne, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, para que de aquí en adelante nuestras vidas estén fusionadas con las vidas de estas tres grandes Personas, de modo que la vida que vivamos en la carne sea vivida en fiel obediencia de la sagrada ley de Dios. Declaramos que estamos muertos, y que nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (M67 1907.) (Citado en La Maravillosa Gracia, p. 151).
  23. Aquellos que mediante el bautismo le han dado a Dios un voto de su fe en Cristo y de su muerte a la antigua vida de pecado, han entrado en una relación de pacto con Dios. Los tres poderes de la Deidad, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, se han comprometido a ser su fuerza y su eficiencia en su nueva vida en Cristo Jesús. (Australasian Union Conference Record, 07-10-1907)*
  24. En nuestro bautismo nos comprometemos a romper toda relación con Satanás y sus instrumentos, y a poner corazón, mente y alma en la obra de extender el reino de Dios. Todo el cielo está en acción para este propósito. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se han comprometido a cooperar con los instrumentos humanos santificados. Si somos leales a nuestro voto, se abre para nosotros una puerta de comunicación con el cielo: una puerta que ninguna mano humana ni instrumento satánico puede cerrar. (RH 17-5-1906) (Citado en C.B.A. Tomo 6, p. 1076).
  25. Antes que los discípulos pasen el umbral, debe imprimirse el sagrado nombre, bautizando a los creyentes en el nombre de los tres poderes del mundo celestial. La mente humana se impresiona con esta ceremonia, que es el comienzo de la vida cristiana. Significa mucho. La obra de la salvación no es un asunto pequeño, sino tan vasto que las más elevadas autoridades aprenden por la fe expresada por el instrumento humano. La eterna Deidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, está involucrada en la acción requerida para dar seguridad al instrumento humano y unir a todo el cielo para que contribuya al ejercicio de las facultades humanas, a fin de alcanzar la plenitud de los tres poderes para unirlos en la gran obra designada. Uniendo los poderes celestiales con los humanos, los hombres pueden llegar a ser, por medio de la eficacia celestial, partícipes de la naturaleza divina y obreros juntamente con Cristo. (Manuscrito 45, del 14 de mayo de 1904, «Para que todos puedan ser uno») (Citado en Alza Tus Ojos, p. 147, párrafo 2)
  26. No olvidemos nuestro voto bautismal. Ante la presencia de los tres grandes poderes más excelsos del cielo- el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo-hemos prometido hacer la voluntad de aquel que… declaró: “Yo soy la resurrección y la vida. (Juan 11:20). (R.H. 26-05-1904) (Citada en Nuestra Elevada Vocación, p. 83).
  27. Cristo dijo acerca del Espíritu: “El me glorificará” (Juan 16:14). Así como Cristo glorificó al Padre por la demostración de su amor, así el Espíritu habría de glorificar a Cristo revelando al mundo las riquezas de su gracia. (RH, 10-06-1902) (Citado en Nuestra Elevada Vocación, p. 81)
  28. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, poderes infinitos y omniscientes, reciben a aquellos que verdaderamente entran en la relación de pacto con Dios. Ellos están presentes en cada bautismo para recibir a los candidatos que han renunciado al mundo y han recibido a Cristo en el templo del alma. Esos candidatos han entrado en la familia de Dios y sus nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero. (MS 271/2, 1900) (Citado en C.B.A. Tomo 6, p. 1076).
  29. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, les dan el poder que los hace victoriosos en cada conflicto con el príncipe de las tinieblas. (Carta 200, 15 de Diciembre de 1902; 6ML: 167)*
  30. Ellos se comprometen a sí mismos a devotar sus vidas al servicio de Dios; y los tres grandes poderes del cielo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, se comprometen a cooperar con ellos, para trabajar en y a través de ellos. (6ML: 166, Manuscritos 118, 6 de octubre de 1902)* (ST, 11 de marzo 1903)*.
  31. … Los tres grandes poderes y gloriosos personajes celestiales están presentes por ocasión del bautismo. Todas las capacidades humanas tienen que ser entonces poderes consagrados para efectuar servicios para Dios representando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, de quienes ellos dependen. Todo el cielo está representado por estos tres en relación de pacto con la nueva vida. (6ML: 389)*.
  32. En esa ocasión (el bautismo) nos comprometemos a nosotros mismos en la presencia de los tres grandes poderes a salir del mundo y a estar separados. (6 ML: 167; Manuscrito 130, 27 de octubre de 1902)*.
  33. Cuando usted toma estos votos, usted se compromete a sí mismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que vivirá ante Dios, y que usted no tiene derecho a quebrar este compromiso. La ayuda de los tres grandes poderes es colocada a su disposición. (RH, 22 de junio de 1905)*.
  34. El rito del bautismo es administrado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Estos tres grandes poderes del cielo, se comprometen a sí mismos a ser la suficiencia de todo aquel que se somete a esta ordenanza, y que fielmente guarda el voto que entonces hicieron. (6ML: 27)*.
  35. Cuando usted fue sumergido en el agua y bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estos tres grandes poderes del cielo se comprometieron a si mismos a darle poder y gracia para resistir toda tentación que deshonre a Dios. (19 ML: 235)*
  36. No nos olvidemos de nuestro voto bautismal. En la presencia de los tres grandes poderes del cielo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, donde nos hemos comprometido a nosotros mismos a hacer la voluntad de Aquel que sobre el sepulcro arrendado de José, declaró: Yo soy la resurrección y la vida”. (RH, 26 de Mayo de 1904)*.
  37. Ustedes son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ustedes son levantados del agua para vivir una nueva vida. Habéis nacido de Dios, y estáis bajo la sanción y el poder de los tres santos seres en el cielo, los cuales son capaces de guardarlos de caer.(7 ML: 267)*.
  38. Somos ordenados ante Dios para llevar fruto. ¿No fue esta nuestra experiencia cuando fuimos sumergidos en el agua y fuimos bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo? ¿Qué significó eso? Significo que los tres grandes poderes en el cielo se comprometieron a guardarnos mientras permanezcamos uno con Cristo, unidos a la vid. (6 ML: 29, Sermón dado el 10 de Marzo de 1908)*.
  39. Usted es bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Usted nace ante Dios, y usted permanece ante la sanción de los tres grandes seres en el cielo. (1 Sermón and Talks: 367).
  40. Somos bautizados en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Y estos tres grandes poderes infinitos en forma unida se comprometieron para trabajar a nuestro favor si cooperamos con ellos.(Exaltadlo 109; General Conference Bulletin: 215).*
  41. En nuestro bautismo nos comprometimos a nosotros mismos a Él (Jesús), y recibimos la ordenanza en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Estos tres grandes poderes del cielo se comprometieron a sí mismos a trabajar a nuestro favor, no sol a comenzar, sino a terminar nuestra fe. (General Conference Bulletin: 215; charla dada el 14 de Abril de 1901)*
  42. Los tres grandes poderes del cielo se comprometieron a sí mismos a cooperar con usted en sus esfuerzos para vivir una nueva vida en Cristo.(RH, 15de junio de 1905)*.
  43. Por medio de los votos bautismales, los miembros de la iglesia han hecho el pacto permanecer bajo el control del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (El Ministerio Médico, p. 180).*
  44. Por sus votos bautismales, han hecho una promesa solemne de no hacer nada que ocasione oprobio al nombre de los cristianos. Ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, el profeso cristiano se compromete a dejar de lado el orgullo, la codicia y la incredulidad. (Carta 46, 1901) (Citado en el Ministerio Médico, p. 166)*.
  45. El pecado podía ser resistido y vencido únicamente por la poderosa intervención de la tercera persona de la Divinidad, que iba a venir no con energía modificada, sino en la plenitud del poder divino. (DTG. 625) (Citado en la Maravillosa Gracia de Dios, p. 195).
  46. Los que son bautizados en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el mismo portal de su vida cristiana, declaran públicamente que han aceptado la invitación: «Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todo poderoso» «Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios» (2 Cor. 6: 17, 18; 7: 1). . (SDABC, 1075) (Citado en la Maravillosa Gracia de Dios, p. 144, párrafo 3)
  47. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, poderes infinitos y omnisapientes, reciben a los que entran verdaderamente en una relación de pacto con Dios. Están presentes en cada bautismo. (SDABC, 1075) (Citado en la Maravillosa Gracia de Dios, p. 144, párrafo 4)
  48. Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo- son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo. (Special Testimonies, Serie B, N° 7, págs. 62, 63. Año 1905) (Citado en El Evangelismo, p. 447)
  49. Vi que en el tiempo de los apóstoles la iglesia estaba en peligro de ser engañada y explotada por los falsos maestros Por lo tanto los hermanos eligieron a hombres que habían dado buenas pruebas de que eran capaces de gobernar bien su propia casa y conservar el orden en sus propias familias, y que fuesen capaces de iluminar a los que estaban en tinieblas. Se interrogó a Dios acerca de ellos, y luego, de acuerdo con el parecer de la iglesia y del Espíritu Santo, fueron puestos aparte por la imposición de las manos. Habiendo recibido su mandato de Dios y una vez aprobados por la iglesia, salieron a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y a administrar los ritos de la casa del Señor, sirviendo a menudo a los santos, presentándoles los emblemas del cuerpo quebrantado y la sangre derramada del Salvador crucificado, a fin de mantener frescos en la memoria de sus amados hijos sus sufrimientos y su muerte. (Primeros Escritos p, 101, 102).
  50. Mediante nuestro voto bautismal hemos reconocido y confesado solemnemente al Señor Jehová como nuestro Gobernante. Tácitamente prestamos un juramento solemne -en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo – de que de allí en adelante nuestra vida sería una con la vida de estos tres grandes y admirables Seres, que la vida que viviéramos en la carne seria vivida en fiel obediencia a la sagrada ley de Dios. (MS 67, 1907) (Citado en el C.B.A. Tomo 1, p. 1138)
  51. En el bautismo somos entregados al Señor como un vaso que va a ser usado. El bautismo es el más solemne renunciamiento al mundo. Por la profesión de fe que se hace, el yo queda muerto a una vida de pecado. Las aguas cubren al candidato, y en la presencia de todo el universo celestial se hace el compromiso mutuo. El hombre es puesto en su tumba líquida en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sepultado con Cristo en el bautismo y levantado del agua para vivir la vida nueva de lealtad a Dios. Las tres grandes potestades del cielo son testigos; son invisibles, pero están presentes. (MS 57, 1900). (Citado en el C.B.A. Tomo 6, p. 1075).
  52. Los votos que asumimos con el bautismo abarcan mucho. En el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, somos sepultados como en la muerte de Cristo, y levantados a semejanza de su resurrección, y hemos de vivir una vida nueva. Nuestra vida debe quedar ligada con la vida de Cristo. Desde entonces en adelante el creyente debe tener presente que está dedicado a Dios, a Cristo y al Espíritu Santo. (Joyas de los Testimonios, Tomo 2, p.397)
  53. Los ritos del bautismo y de la cena del Señor son dos columnas monumentales, una fuera de la iglesia y la otra dentro ella. Sobre estos ritos, Cristo ha inscrito el nombre del verdadero Dios.

    Cristo ha hecho del bautismo la señal de entrada en su reino espiritual. Ha hecho de él una condición positiva que todo deben cumplir si desean ser considerados bajo la autoridad del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. Antes que el hombre pueda hallar hogar en la iglesia, antes de cruzar el umbral de reino espiritual de Dios, debe recibir la impresión del divino nombre: «Jehová, justicia nuestra.» (Jer. 23: 6)

    Por el bautismo se renuncia muy solemnemente al mundo. Los que son bautizados en el triple nombre del Padre, de Hijo y del Espíritu Santo, al comienzo mismo de su vida cristiana declaran públicamente que han abandonado el servicio de Satanás y que han llegado a ser miembros de la familia real hijos del Rey celestial. (Joyas de los Testimonios, Tomo 3, p.390) (Citado también en Testimonios para la Iglesia, tomo 6, p, 97).
  54. Cuando los cristianos se someten al solemne rito del bautismo, el Señor registra el voto que hacen de serle fieles. Este voto es su juramento de lealtad. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así están unidos con los tres grandes poderes del cielo. (El Evangelismo, p. 227, 228).
  55. Somos bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y estos poderes grandes e infinitos se encuentran mancomunadamente comprometidos a trabajar en nuestro favor si tan solamente estamos dispuestos a colaborar con ellos. (Exaltada a Jesús, p. 104).
  56. Cuando os entregáis a Cristo, hacéis una promesa ante la presencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, las tres grandes Personalidades, dignatarios del cielo. «Aferraos» a esa promesa. (MS 92, 1901) (Hijos e Hijas de Dios, p. 354).
  57. «De su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia» (Juan 1: 16). «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Cor. 12: 9). Dice el Salvador: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mat. 28: 18- 20). (Mensajes Selectos, Tomo 1, p. 196)
  58. Los evangelistas de nuestro tiempo deben ser colaboradores de Cristo. Como los primeros discípulos, ellos tienen la misma seguridad: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinas a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.» (Mat. 28: 18-20.) (Mensajes Selectos, Tomo 1, p. 314)
  59. Debemos cooperar con los tres poderes más elevados del cielo: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos poderes trabajarán mediante nosotros convirtiéndonos en obreros juntamente con Dios (Special Testimonies, Serie B, N° 7, pág. 51. Año 1905). (Citado en El Evangelismo, p. 449).
  60. Manténganse donde los tres grandes poderes del cielo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo puedan ser su eficiencia. Estos poderes obran con el que se entrega sin reservas a Dios. La fuerza del cielo está a las órdenes de los creyentes de Dios. El hombre que hace de Dios su confianza está protegido por un muro inexpugnable. (The Southern Watchman [El atalaya del sur], 23 de febrero de 1904, p. 122). (Citado en el C.B.A. Tomo 7a, p. 441)
  61. Cuando hemos aceptado a Cristo, y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo nos hemos comprometido a servir a Dios, el Padre, a Cristo y al Espíritu Santo -los tres dignatarios y potestades del cielo-, ellos se comprometen a que toda capacidad nos será dada si cumplimos con nuestros votos bautismales de salir «de en medio de ellos» y de apartamos y no tocar «lo inmundo». Cuando somos leales a nuestros votos, él dice: «Yo os recibiré» (MS 85, 190 1) (Citado en C.B.A. Tomo 6, p. 1076).
  62. Los eternos dignatarios celestiales -Dios, Cristo y el Espíritu Santo- armándolos [a los discípulos] con algo más que una mera energía mortal. . . avanzaron con ellos para llevar a cabo la obra y convencer de pecado al mundo. (Manuscrito 145, 1901) (Citado en El Evangelismo. 447).
  63. Los tres grandes poderes de la divinidad se han comprometido para llevar a cabo el propósito que Dios tenía en mente cuando Él le dio al mundo el inconmensurable don de su Hijo. (RH 18 de Julio de 1907)*
  64. La gloria del Evangelio consiste en que se encuentra fundado sobre el principio de restauración en la humanidad caída de la imagen Divina por medio de una manifestación constante de benevolencia. Esta obra comenzó en las cortes celestiales. Allí Dios decidió dar a los seres humanos evidencia inequívoca del amor que sentía por ellos. «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3: 16).

    La Divinidad se conmovió de piedad por la humanidad, y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dieron a sí mismos a la obra de formar un plan de redención. (Consejos sobre la Salud e Instrucciones para los Obreros Médicos Misioneros, p. 220)
  65. El poder de Dios es lo que necesitamos dondequiera que estemos. La frivolidad que estorba a la iglesia es lo que la hace débil e indiferente. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están procurando y anhelando tener conductos por los cuales puedan comunicar al mundo los principios divinos de la verdad. (Joyas de los Testimonios, Tomo 3, p, 239, 240)
  66. ¿Cuál fue la fortaleza de los que en pasados tiempos padecieron persecución por causa de Cristo? Consistió en su unión con Dios, con el Espíritu Santo y con Cristo. (Testimonios Selectos, Tomo 2, p. 109)
  67. Cuando por el arrepentimiento y la fe aceptamos a Cristo como nuestro Salvador, el Señor perdona nuestros pecados y nos libra de la penalidad prescita para la transgresión de la ley. El Pecador aparece delante de Dios como una persona justa; goza del favor del cielo, y por El Espíritu tiene comunión con el Padre y con el Hijo… (Signs of the Times, 3 Nov. de 1980; parcialmente en M.S. Tomo 3, p.217, 218) (Citado en Desde el Corazón, Matutina adultos 2012, p. 298)*

1 comentario en “67 declaraciones de Elena G. White respecto a un Dios en tres personas – PDF”

  1. Que Grande y Maravilloso cómo Cristo trabaja por nosotros, Cristo en nosotros, esperanza de gloria. Cristo humano nuestro mediador y Cristo Divino como nuestro Consolador, cuando entendamos esto, comprenderemos quien es la tercera persona de la divinidad, comprenderemos quien es ese tercer poder. Que sabio es nuestro Padre que sólo a algunos les dió entendimiento, y no a los eruditos, a los necios vino Dios.

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- Elena G. White


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