Recursos Bíblicos

¿Jesús fue tentado en todo como nosotros o no lo fue?

Hebreos 4:15 “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”

“Jesús dice: ‘He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’. Él anduvo una vez como hombre sobre la tierra, revestida su divinidad de humanidad, un hombre que sufría y era tentado, perseguido por los ardides satánicos. Fue tentado en todo punto como nosotros, y sabe cómo socorrer a los que son tentados”

(TM, 391).

Según Hebreos 2:17-18, el haber sido tentado en todo punto como nosotros es lo que calificó a Cristo para ser nuestro sumo sacerdote.

“Ahora está a la diestra de Dios; está en el cielo como nuestro abogado para interceder por nosotros. Siempre hemos de cobrar consuelo y esperanza al pensar en esto. Él está pensando en los que están sujetos a las tentaciones de este mundo. Piensa en nosotros individualmente, y conoce cada una de nuestras necesidades. Cuando seáis tentados, decid tan sólo: Él cuida de mí, él intercede en mi favor, él me ama, él ha muerto por mí. Me entregaré sin reservas a él” {TM 391}

Gracias a Dios, “tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” (Heb 8:1), de forma que “puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Heb 7:25). “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb 4:16)

¿Honramos a Cristo cuando pensamos que él NO “fue tentado en todo punto como nosotros”? Pensar así hace inevitable que él NO pueda “socorrer a los que son tentados”, a los que son tentados de una forma en que creemos que él no pudo ser tentado como nosotros.

¿Jesús fue tentado en todo?

¿Jesús fue tentado todo el tiempo o solo en algunas ocasiones?

Luc 4:13: Cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.

¿Podría significar “por un tiempo” tres años y medio, hasta llegar a la semana de la pasión? Lo cierto es que Satanás tentó a Cristo todo el tiempo y en todo lugar:

Desde el pesebre hasta la cruz Satanás persiguió al Hijo de Dios. Las tentaciones se acumularon sobre él como una tempestad. Pero cuanto más fiero era el conflicto, más se familiarizaba con las tentaciones que asedian a los hombres, y más preparado estaba para socorrer a los tentados” (CDCD, 12.3).

“¿Acaso no fue Cristo realmente tentado por Satanás, no sólo en el desierto sino a través de toda su vida, desde la niñez hasta la virilidad?” (EGW, 7 CBA, 941).

“La vida de Cristo fue una lucha perpetua contra los instrumentos satánicos” (EGW, 5 CBA, 1056).

¿Fue tentado en todo punto como nosotros, incluso en el ámbito sexual?

La única excepción que hace la inspiración es esta: “Pero sin pecado”. Lo diferente es que él no pecó, que no cedió a la tentación; pero no hubo excepciones en su tentación. No tenemos derecho a añadir exenciones según nuestro criterio, imaginación o conveniencia.

Sabemos que Cristo no estuvo exento de los órganos sexuales, ya que fue circuncidado el octavo día tal como era preceptivo (Luc 2:21; Lev 12:3), de igual forma en que María debió pasar los preceptivos treinta y tres días de su “purificación” tras dar a luz (Luc 2:22; Lev 12:4).

Ellen White se refiere a la virilidad de Cristo. Por ejemplo:

“Durante su niñez, su juventud y su edad viril, Jesús anduvo solo. En su pureza y fidelidad, pisó solo el lagar, y ninguno del pueblo estuvo con él” (DTG, 71).

“Cuando Jesús vino al mundo, el poder de Satanás fue dirigido contra él. Desde que apareció como niño en Belén, el usurpador obró para lograr su destrucción. De toda manera posible, procuró impedir que Jesús alcanzase una infancia perfecta, una virilidad inmaculada, un ministerio santo, y un sacrificio sin mancha” (Id, 707).

Sería bien extraño que de existir una exención tal respecto a la tentación sexual, la inspiración no dijera nada al respecto. Al contrario, hay una insistencia en que fue tentado en todos los puntos como nosotros:

“Fue tentado en todo sentido como es tentada la naturaleza humana” (EGW, 5 CBA, 1102; carta al pastor Baker).

“Fue tentado en todo como el hombre es tentado” (Id).

“Se humilló cuando vio que estaba en forma de hombre, para poder comprender la fuerza de todas las tentaciones que acosan al hombre” (Id).

“Satanás atacó a Cristo en toda forma concebible de tentaciones” (EGW, 5 CBA, 1056).

“Tomó nuestros dolores, llevó nuestro pesar y nuestra vergüenza. Soportó todas las tentaciones con las que es acosado el hombre” (EGW, 4 CBA, 1169).

“Toda tentación que tanto aflige al hombre en su vida diaria, tan difícil de resistir y vencer, debió soportarla el Hijo de Dios en tanto mayor grado, como lo era su excelencia de carácter en relación a la del hombre caído” (Confrontation, 31).

¿Fue tentado Jesús desde su interior?

Tengamos en cuenta que Lucifer fue tentado de su interior sin tener naturaleza caída y sin necesidad de un tentador exterior, de forma que incluso si fuera cierto que Cristo hubiera tomado la naturaleza humana anterior a la caída, pudo haber sido tentado desde el interior. Pero sabemos que Cristo tomó la naturaleza humana después de la caída, y con ambas naturalezas la tentación desde el interior es posible.

Sólo es necesario que haya libre albedrío y se elija la rebelión. La diferencia que hay entre tener naturaleza caída o no tenerla caída, no consiste en la imposibilidad de ser tentado del interior, sino en que, en el caso de una naturaleza caída, no hay poder en uno mismo —ni inclinación— a resistir la tentación.

Por lo tanto, la declaración de Hebreos 4:15: “Tentado en todo”, implica en
ella misma la tentación desde el interior.

“Aunque él [Cristo] tenía toda la fuerza de la pasión de la humanidad, nunca cedió a la tentación de hacer un solo acto que no fuera puro, elevador y ennoblecedor”

(Manuscrito 73; HP, 155.6).

“Cristo fue sometido a la prueba más apremiante, la cual exigió el poder de todas sus facultades para resistir la inclinación, cuando estuvo en peligro de usar su poder para librarse de la amenaza y triunfar sobre el poder del príncipe de las tinieblas”

(EGW, 7 CBA, 941).

Exigió todo su esfuerzo resistir la inclinación al empleo no autorizado de su divinidad para salir del apuro. ¿No era esa una tentación interior?, ¿no se trataba de una lucha contra una inclinación?

Si en lugar de resistirla, Cristo hubiera cedido a esa “inclinación”, se habría opuesto a la voluntad de Dios, habría “quebrantado el pacto hecho con su Padre” (Confrontation, 85).

No era la voluntad de Dios que él ejerciera su poder divino en su propio beneficio” (3 MS, 145).

Por lo tanto, Cristo tuvo que luchar contra la inclinación a actuar contrariamente a la voluntad de Dios (el Padre).

Juan 5:30 (también 6:38): No busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió.

Rom 15:3: Cristo no se agradó a sí mismo.

Mat 26:39: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Es evidente que Cristo tenía una voluntad en potencial oposición a la de su Padre, y en necesidad de continua sumisión.

“Para el Príncipe de la vida fue una tarea difícil llevar a cabo el plan que había emprendido para la salvación del hombre al revestir su divinidad con humanidad. Había recibido el homenaje de las cortes celestiales y estaba acostumbrado al poder absoluto … Satanás mostró su conocimiento de los puntos débiles del corazón humano y puso en acción su poder hasta el máximo para aprovecharse de las debilidades de la humanidad que Cristo había tomado”

(Confrontation, 85)

Tentación no es pecado, podemos vencer como Cristo venció

Nuestra humanidad se resiste a aceptar el hecho de que Cristo fuese tentado como nosotros, quizá porque sabemos que ese tipo de persuasión poderosa que caracteriza nuestras tentaciones fue seguida a menudo de la caída en el pecado, y en nuestra mente se asocia una cosa (la tentación), con la otra (el pecado). Pero son asuntos bien distintos, ya que es posible resistir la tentación por la gracia de Dios:

1 Cor 10:13: No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla.

2 Ped 1:4: Nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguéis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de las pasiones.

“‘Cada uno es tentado, cuando de su propia pasión es atraído y seducido’. Al seguir sus inclinaciones se aparta del camino de la virtud y del bien verdadero. Si los jóvenes poseyeran integridad moral, en vano se les presentarían las más poderosas tentaciones. El acto de tentar es de Satanás, pero el de ceder es de ustedes. Toda la hueste de Satanás no tiene poder para forzar al tentado a ceder. No hay excusa para el pecado”

(MYP, 430).

Leemos en Hebreos 2:18: “En cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados”

“Los que venzan seguirán el ejemplo de Cristo al sujetar los apetitos y pasiones corporales bajo el control de la conciencia iluminada y la razón”

(Confrontation, 74-75).

Si alguien albergara todavía dudas respecto a si Cristo fue tentado en todo como nosotros, quizá pueda ayudarle esta declaración:

“Algunos se dan cuenta de su gran debilidad y pecado, y se desaniman. Satanás echa su oscura sombra entre ellos y el Señor Jesús: su sacrificio expiatorio. Dicen: Es inútil que yo ore. Mis oraciones están tan mezcladas con malos pensamientos que el Señor no las oirá. Esas sugestiones son de Satanás. En su humanidad Cristo enfrentó y resistió esta tentación, y sabe cómo socorrer a los que así son tentados”

(ELC, 78)
Material publicado en libros1888

Recursos relacionados:

Deja tu comentario