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Libro: El Camino consagrado a la perfección cristiana – A.T. Jones

El gran propósito del verdadero santuario, sacerdocio y ministerio, era que Dios morase en los corazones del pueblo. ¿Cuál es el gran propósito de morar en los corazones del pueblo? La respuesta es esta: la perfección; la perfección moral y espiritual del adorador.

La perfección del adorador es precisamente lo que ofrece y provee el sacerdocio y ministerio de Cristo.

No sólo eso; además, el santuario y su servicio, “era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto a la conciencia, al que servía con ellos”. Su gran imposibilidad consistía en no poder hacer perfecto al que servía. Por lo tanto, el gran tema y objetivo último del sacerdocio y ministerio de Cristo en el verdadero santuario es hacer perfecto a quien entra en el servicio por la fe.

“La voluntad de Dios es vuestra santificación” y vuestra perfección (1 Tes 4:3; Mat 5:48; Efe 4:8 y 12-13; Heb 13:20-21). Santificación es la verdadera observancia de todos los mandamientos de Dios. Dicho de otro modo: el propósito de Dios con respecto al hombre es que su divina voluntad halle en él perfecto cumplimiento. La voluntad de Dios está expresada en la ley de los diez mandamientos, que “es el todo del hombre”.

Ese es el “camino nuevo y vivo” (Heb 10:20) que Cristo nos consagró “por su carne”. Lo consagró para toda la raza humana. Y por él puede entrar toda alma hasta el santo de los santos: el más santo de todos los lugares, la más santa de todas las experiencias, la más santa de todas las relaciones, la vida más santa. Ese camino nuevo y vivo, él nos lo consagró por su carne.

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Contenido del libro

  • Un sacerdote tal
  • Cristo: Dios
  • Cristo: hombre
  • Participó de lo mismo
  • Hecho súbdito a la ley
  • Hecho de mujer
  • La ley de la herencia
  • En todo semejante
  • Calificaciones adicionales
  • La suma
  • Habitaré entre ellos
  • Perfección
  • Prevaricación y abominación desoladora
  • El misterio de Dios será consumado
  • La purificación del santuario
  • El tiempo del refrigerio
  • Conclusión

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