Este es un estudio doctrinal que analiza cómo entender la naturaleza humana de Jesús a partir de la biblia y escritos de Elena de White, pero su propósito principal es explicar por qué algunos escritos de Elena de White parecen afirmar que Cristo tuvo una naturaleza como la de Adán antes de pecar, mientras que otros dicen que tomó la naturaleza humana después de la caída.
En nuestro sitio tenemos otros estudios afirman que Cristo tuvo una naturaleza caída como Adán despues de la caída, como este: Tocado por Nuestros Sentimientos, de Jean Zurcher.
Pero este estudio que estamos compartiendo, muestra una posición diferente al estudio de Zurcher, e interpreta que Jesús tomó las debilidades de la humanidad caída, pero no su corrupción moral ni una inclinación interna al pecado. Creemos que vale la pena estudiar esta interpretación también.

Por ejemplo, aquí algunos parrafos de EGW donde parece contradecirse respecto a la naturaleza humana de cristo:
| Párrafos donde EGW escribe que la naturaleza humana de Cristo era como Adán ANTES del pecado: | Párrafos donde EGW escribe que la naturaleza humana de Cristo era como Adán DESPUES del pecado: |
| 1MS pg. 297.1 – “Cristo vino a la tierra tomando la humanidad y presentándose como representante del hombre para mostrar que, en el conflicto con Satanás, el hombre tal como Dios lo creó, unido con el Padre y el Hijo, podía obedecer todos los requerimientos divinos. Hablando por medio de su siervo, declara: ‘Sus mandamientos no son gravosos’ (1 Juan 5:3). Fue el pecado el que separó al hombre de su Dios, y es el pecado el que mantiene esa separación.” | MM pg. 237.3 – “Él tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para saber cómo socorrer a los que son tentados.” |
| 1MS pg. 299.3 – “Al tomar sobre sí la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó de su pecado en lo más mínimo. Estuvo sujeto a las flaquezas y debilidades que rodean al hombre, ‘para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias’ (Mateo 8:17). Fue conmovido por el sentimiento de nuestras debilidades y fue en todo tentado a nuestra semejanza. Y, sin embargo, no conoció pecado. Fue el Cordero ‘sin mancha y sin contaminación’ (1 Pedro 1:19). Si Satanás hubiera logrado con su tentación que Cristo pecara en lo mínimo, habría herido la cabeza del Salvador. Tal como sucedieron las cosas, sólo le pudo herir el talón. Si hubiera sido tocada la cabeza de Cristo, habría perecido la esperanza de la raza humana. La ira divina habría descendido sobre Cristo así como descendió sobre Adán. Hubieran quedado sin esperanza Cristo y la iglesia.” | 1MS pg. 299.3 – “Al tomar sobre sí la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó de su pecado en lo más mínimo. Estuvo sujeto a las flaquezas y debilidades que rodean al hombre, ‘para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias’ (Mateo 8:17). Fue conmovido por el sentimiento de nuestras debilidades y fue en todo tentado a nuestra semejanza. Y, sin embargo, no conoció pecado. Fue el Cordero ‘sin mancha y sin contaminación’ (1 Pedro 1:19). Si Satanás hubiera logrado con su tentación que Cristo pecara en lo mínimo, habría herido la cabeza del Salvador. Tal como sucedieron las cosas, sólo le pudo herir el talón. Si hubiera sido tocada la cabeza de Cristo, habría perecido la esperanza de la raza humana. La ira divina habría descendido sobre Cristo así como descendió sobre Adán. Hubieran quedado sin esperanza Cristo y la iglesia.” |
| 1MS 300.1 – “No debemos tener dudas en cuanto a la perfección impecable de la naturaleza humana de Cristo.” | 1MS pg. 296.1 – “Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o contaminación del pecado, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada.” |
| Comentario Bíblico 7ª, pg. 445/3 – “Sean cuidadosos, sumamente cuidadosos en cómo se ocupan de la naturaleza humana de Cristo. No lo presenten ante la gente como un hombre con tendencia al pecado. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado como un ser puro y sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; era la imagen de Dios. Podía caer, y cayó por la transgresión. Por causa del pecado su posteridad nació con propensiones inherentes a la desobediencia. Pero Jesucristo era el unigénito Hijo de Dios. Tomó sobre sí la naturaleza humana, y fue tentado en todo sentido como es tentada la naturaleza humana. Podía haber pecado; podía haber caído, pero en ningún momento hubo en él inclinación alguna al mal. Fue asediado por las tentaciones en el desierto como lo fue Adán por las tentaciones en el Edén.” | 1MS pg. 313.1 – “El Hijo de Dios se humilló y tomó la naturaleza del hombre después que la raza humana ya hacía cuatro mil años que se había apartado del Edén y de su estado original de pureza y rectitud. Durante siglos el pecado había estado dejando sus terribles marcas sobre la raza humana, y la degeneración física, mental y moral prevalecía en toda la familia humana.” |
| 3MS pg. 147.2 – “Cristo no poseía la misma deslealtad pecaminosa, corrupta y caída que nosotros poseemos, pues entonces él no podría haber sido una ofrenda perfecta.” | FO pg. 71.3 – “Cristo tomó sobre sí la humanidad por nosotros. Revistió su divinidad, y la divinidad y la humanidad se combinaron. Mostró que la ley que Satanás declaró que no podía guardarse, sí podía guardarse. Cristo tomó la humanidad para estar aquí en nuestro mundo, a fin de mostrar que Satanás había mentido. “Tomó la humanidad sobre sí para demostrar que con la divinidad y la humanidad combinadas, el hombre podía guardar la ley de Jehová. Si separan la humanidad de la divinidad, ustedes pueden tratar de labrar su propia justicia desde ahora hasta que Cristo venga, y no lograrán otra cosa que un fracaso.” |
Esta aparente contradicción se resuelve en este estudio, distinguiendo dos consecuencias del pecado de Adán: la depravación y la degeneración.
- Depravación: corrupción moral y espiritual: Es la perversión de la naturaleza humana, la inclinación al mal y la ausencia del amor divino como principio natural de obediencia. Se afirma que Cristo no heredó esta condición y que nunca tuvo inclinación al pecado.
- Degeneración: deterioro físico y mental: Es el debilitamiento progresivo de la humanidad a lo largo de los siglos, como la pérdida de fuerza, las enfermedades y otras limitaciones humanas. Se sostiene que Cristo sí asumió estas debilidades.
En otras palabras, Jesús tomó las debilidades de la humanidad caída, pero no su corrupción moral ni una inclinación interna al pecado.
También existen otras posturas que estudio evita:
- Postura A: Cristo tenía una naturaleza exactamente igual a la de Adán antes de la caída (cuerpo y mente en ausencia total de los efectos del pecado).
- Postura B: Cristo tenía una naturaleza exactamente igual a la nuestra, incluida la inclinación al mal y la corrupción heredada (pero sin pecado).
Pero teniendo en mente la distinción entre depravación y degeneración, uno puede entender que los textos que hablan de «naturaleza pecaminosa», «condición caída», «flaquezas» y «desventajas» se refieren a la degeneración.
Y los que hablan de «sin mancha», «sin inclinación al mal», «libre de depravación», se refieren a la depravación.
Es decir, no hay dos Cristos ni dos naturalezas: sino dos dimensiones de un mismo efecto del pecado de Adán, y Cristo participó de una y no de la otra.
Que ocurrió en la naturaleza humana con el pecado
En esta cita del El Camino a Cristo (CC 17.1) se explica muy bien:
«El hombre estaba dotado originalmente de facultades nobles y de un entendimiento bien equilibrado. Era perfecto y estaba en armonía con Dios. […] Pero por la desobediencia, (1) sus facultades se pervirtieron y (2) el egoísmo reemplazó el amor. Su naturaleza quedó tan debilitada por la transgresión que ya no pudo, por su propia fuerza, resistir el poder del mal. Fue hecho cautivo por Satanás.»
Entonces: Los dones naturales se depravaron (facultades, apetito, vista, voluntad, mente): la naturaleza quedó pervertida. El amor fue sustituido por el egoísmo, y en su lugar aparecieron «los frutos de la carne» (Gá 5:19‑21).
La depravación fue instantánea. Adán pasó de amar a ser egoísta, de hijo de Dios a hijo del diablo, de libre a esclavo «en un abrir y cerrar de ojos».
La degeneración fue progresiva. Requirió siglos. Los patriarcas antediluvianos vivieron cerca de mil años (EC 18.1), y desde Noé la longevidad fue decreciendo; también decrecieron la talla, la fuerza y la resistencia (PP 54; CM 80; CRA 446).
Qué condena la Ley
Respondiendo a la pregunta «¿por qué la humanidad de Cristo no podía tener depravación, pero sí podía tener degeneración?».
- La Ley condena el estado de ser depravado: condena el «ojo adúltero» (Job 24:15), el «apetito depravado» (Fil 3:19), la inclinación al mal, la mancha. Si la humanidad de Cristo hubiera heredado la depravación, habría estado bajo condenación, y no habría podido ser ofrenda perfecta (3MS 147.2).
- La Ley no condena la degeneración: no condena medir menos de cuatro metros, no condena no vivir novecientos años, no condena el uso de lentes o de dentadura postiza, no condena la falta de simetría perfecta ni la enfermedad. La degeneración es una desventaja, no una culpa.
Cristo fue engendrado por el Espíritu Santo
«La naturaleza humana de Cristo fue engendrada por el Espíritu Santo y no por José pecador ni María pecadora, por lo tanto Cristo es el “Santo Ser” y tiene también el título de “Hijo de Dios” (Lucas 1:35).»
De aquí se sigue que la humanidad de Cristo no heredó la mancha de pecado, porque la mancha se transmite por la sangre de padre y madre (Hch 17:26; 1 Co 15:50), y Cristo no fue engendrado por voluntad de varón.
El estudio también explica que Romanos 8:3 («en semejanza de carne de pecado»): «semejanza» no es «igualdad», del mismo modo que ser «semejante» a Dios en Gn 1:26 no es ser idéntico a Dios. Cristo tuvo la carne de la humanidad caída, con su deterioro, pero no su pecaminosidad.
Cristo tenia una naturaleza con desventajas reales:
- vino «en la semejanza de carne de pecado»,
- estuvo «sujeto a las flaquezas y debilidades que rodean al hombre» (1MS 299.3),
- fue «tentado en todo punto, así como nosotros» (He 4:15; DTG 15.3),
- y «tomó la naturaleza del hombre con la posibilidad de ceder a la tentación» (CBA t. 7, p. 449),
- en un mundo que llevaba cuatro mil años de deterioro (1MS 313.1; DTG 91.3).
Pero sin compartir la corrupción moral heredada. Y sobre esto, hay una citas del Espíritu de Profecía muy explicitas:
«Sean cuidadosos, sumamente cuidadosos en cómo se ocupan de la naturaleza humana de Cristo. No lo presenten ante la gente como un hombre con tendencia al pecado. […] Podía haber pecado; podía haber caído, pero en ningún momento hubo en él inclinación alguna al mal» (CBA t. 7, p. 445).
«Nunca dejen, en forma alguna, la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de corrupción o una inclinación hacia ella descansó sobre Cristo» (CBA t. 7, p. 446).
«Era un poderoso peticionador que no poseía las pasiones de nuestra naturaleza humana caída, pero que era acosado por las mismas debilidades y tentado en todo como lo somos nosotros» (CBA t. 7, p. 452).
Se entiende entonces que en Cristo: «degeneración sí / depravación no».
Este estudio es muy interesante porque no enseña la doctrina del pecado original, entendida como la imputacion de la culpa de Adán a sus descendientes sino la condición heredada. No la imputación de una culpa ajena.
Descarga el documento completo y tomate un tiempo para estudiar esta perspectiva de la naturaleza humana de Cristo.



