¿Enseñó Pablo que el sábado fue abolido?

¿Qué quería decir Pablo con la expresión: «Nadie, pues, os juzgue por causa de comida o de bebida, o de día de fiesta, luna nueva o sábados» (Colosenses 2:16)? —C. D. L.

Con ese texto, Pablo tenía en vista a los gnósticos, herejes dualistas (decían que la carne es mala y el espíritu es bueno) y sincretistas (mezclaban ritos judaicos con la adoración de los ángeles). Enseñaban que el mundo material no fue creado por el gran y verdadero Dios, sino por un Demiurgo (el jefe de los Arcontes), un ser imperfecto y limitado en poder y sabiduría. Decían que Jesús no es el Salvador-Sufridor, sino apenas un Revelador-Iluminador, y que la salvación se obtiene por el conocimiento, o autoconocimiento, que viene cuando la persona libera la chispa divina que recibió en la Creación (Pfeiffer, C. F. Diccionario Bíblico Wycliffe. Río de Janeiro: CPAD, 2007, p. 871).

Pablo menciona, en esa misma epístola, algunas prácticas de esos gnósticos: el culto de los ángeles (2:18), la apariencia de sabiduría, culto de sí mismo, falsa humildad, rigor ascético [desprecio por el cuerpo y sus sensaciones, para posibilitar la victoria del espíritu] (2:23), llamadas «preceptos y doctrinas de hombres» (Colosenses 2:22) —lo que no es el caso de los 10 mandamientos, que son preceptos de Dios, escritos con Su propio dedo (Éxodo 31:18).

El problema era que esos herejes estaban colocándose en el papel de jueces de los hermanos (Colosenses 2:16,18,21), en al menos dos cuestiones:

1. Comida y bebida

Los gnósticos, con su rigor ascético, daban mucho valor al ayuno, como preludio para una revelación divina (Martin, R. P. Colosenses y Filemón: introducción y comentario. São Paulo: Mundo Cristiano, 1973, p. 100).

Acusaban a los hermanos de no observar ciertas prescripciones alimentarias. Creían que comer carne era un tipo de canibalismo, pues creían en la transmigración de las almas (Martin, R. P, Ibíd.).

La expresión «no uses esto, ni gustes aquello, ni toques lo de más allá» (Colosenses 2:21) parece apuntar más a reglas ascéticas (confiera rigor ascético en 2:23), que a reglas mosaicas cuanto a los alimentos limpios e inmundos (Bacchiocchi, S. From Sabbath to Sunday. Roma: The Pontifical Gregorian University Press, 1977, p. 352,353). El hecho es que el ascetismo ya estaba en curso en los días de Pablo, con algunos predicando como necesarios para la salvación el vegetarianismo y la abstinencia de vino (Romanos 14:2,21) y la observancia de determinados días (Romanos 14:5,6). Además de exigir abstinencia de alimentos, llegaban a prohibir el matrimonio (1 Timoteo 4:3).

2. Día de fiesta, luna nueva o sábados

Son los feriados y días santos judaicos, guardados legalísticamente, como medio de salvación, y para aplacar los «poderes astrales», que, según los gnósticos, dirigían no solo las estrellas, sino la vida de las personas (Bacchiocchi, S. Ibíd., p. 361 y Martin, R. P. Colosenses y Filemón: introducción y comentario, op. cit., p. 101).

Estos días santos involucran los sábados anuales/ceremoniales de las fiestas, el sábado mensual de la luna nueva, y el sábado semanal. Pablo no está hablando contra la observancia de estos días, sino contra los motivos errados para hacerlo (Martin, R. P. Op. cit., p. 101). Note que Pablo guardó algunos sábados ceremoniales, pero no para merecer la salvación (Hechos 20:16 y 1 Corintios 16:8).

«todo lo cual es sombra de lo que ha de venir» (Colosenses 2:17). Hay quienes dicen que los «sábados» mencionados en 2:16 son solamente los ceremoniales. Básicamente, su argumento es que ningún mandamiento de la ley de Dios es «sombra», pues no son simbólicos. (Ver Nichol, F. D. Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, v. 7. Boise: Pacific Press Publishing Association, 1990, p. 211).

La dificultad con esta interpretación es que, si los «sábados», en Colosenses 2:16, son solamente ceremoniales, ¿a qué feriados o días santos se estaría refiriendo la expresión «día de fiesta», mencionada poco antes, en el mismo verso? ¿Habría Pablo hecho una repetición innecesaria?

Al parecer, el texto de Colosenses 2:16 se refiere a cualesquiera tipos de sábado: anuales, mensuales o semanales. Una expresión similar a la de Colosenses 2:16 (solo que a la inversa) es encontrada en Gálatas 4:10: «Guardáis días, y meses, y tiempos y años» (Gálatas 4:10). El problema era la guarda legalista de estos días, como medio de justificación y salvación.

En cuanto a la palabra «sombra» (skiá), en Colosenses 2:17, la dificultad ocurre cuando es siempre vista en sentido negativo, como algo imperfecto y transitorio (como en Hebreos 8:5 y 10:1). Es verdad que los ritos judaicos eran «sombras» transitorias, que apuntaban a Cristo, y se tornaron sin efecto cuando Él fue sacrificado. Los sábados anuales se cumplieron en Cristo, pues cada fiesta apuntaba a algún aspecto de Él y de Su ministerio.

Los sábados de la Luna Nueva, que, «en el judaísmo tradicional, era considerado un Día menor de Expiación» (rabino Yaacov Farber, en: http://www.cmy.on.ca/Monthly_Newsletter/2005/january2005pt.htm), con toques de trompetas y sacrificios (Números 28:11 y 14), tampoco tienen ya sentido, teniendo en vista el sacrificio de Cristo.

Ya el sábado semanal no debe ser visto como «sombra» transitoria y pasajera, sino como «sombra» o «símbolo del descanso de la salvación presente y futura» (Bacchiocchi, S. Op. cit., p. 359), que el creyente encuentra en Jesús. Este sentido simbólico del sábado semanal es presentado en Hebreos 4:3,4,9-11.

En Colosenses 2:14-17, Pablo habla de las ordenanzas ceremoniales del Antiguo Testamento que cesaron con la muerte de Cristo en la cruz (versículo 14). El versículo 17 describe estas ordenanzas como «sombras» de un «cuerpo» que es Cristo, y Hebreos 8:5 habla del sacerdocio mismo que las oficiaba como «una copia y sombra de las cosas celestiales». Al calificar estos «sábados» como sombras «de las cosas venideras» (versículos 16-17), Pablo los distingue del sábado semanal, que es un memorial de la creación (véase Génesis 2:1-3; Éxodo 20:8-11; 31:16-17; Hebreos 4:4, 9-11), para identificarlos con los sábados anuales de Israel (véase Levítico 23:4-44), que prefiguraban la redención en Cristo.

La declaración «Por tanto, que nadie os juzgue en cuanto a comida o bebida, ni con respecto a fiestas, lunas nuevas o sábados» (Colosenses 2:16) es similar a la de Oseas 2:11: «Pondré fin a toda su alegría, a sus fiestas de luna nueva, a sus sábados, a todas sus fiestas señaladas». Las expresiones «sus sábados» y «vuestros sábados» (en contraste con «Mis sábados» y el «sábado del Señor») generalmente se refieren en las Escrituras al año sabático de descanso de la tierra (Levítico 25:1-7; 26:34-35; 43; 2 Crónicas 36:21) o a las santas convocaciones anuales de los israelitas, también llamadas sábados (Levítico 23:27 y 32). Estos sábados ceremoniales cesaron con la muerte de Cristo (Col 2:14-17), mientras que el sábado semanal continúa bajo el “nuevo pacto” (Jer 31:31-33; Is 56:1-7; Heb 4:9-11).

Por lo tanto, creemos que los autores bautistas Jamieson, Fausset y Brown interpretan correctamente Colosenses 2:16 de la siguiente manera: “Sábados (no “los sábados”) del Día de la Expiación y la Fiesta de los Tabernáculos llegaron a su fin con los ritos judíos a los que pertenecían (Lev 23:32, 37-39). El sábado semanal se fundamenta en una base más permanente, habiendo sido instituido en el Paraíso para conmemorar la culminación de la creación en seis días. Levítico 23:38 distingue claramente ‘el sábado del Señor’ de los demás sábados”.

Por Alberto R. Timm

Pensamiento de hoy

“Debemos ir a Jesús y explicarle todas nuestras necesidades. Podemos presentarle nuestras pequeñas cuitas y perplejidades, como también nuestras dificultades mayores. Debemos llevar al Señor en oración cualquier cosa que se suscite para perturbamos o angustiamos” (2JT 60).

- Elena G. White

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